domingo, 4 de octubre de 2020

EL DÍA ES UNA MUJER


Viene la aurora con su pandereta de fiesta, alargando con sus dedos de luz un nuevo día que nos despierta. 
Acaricia el sol un sueño profundo, en plena historia de enredo y alucine. 
El telón de los párpados cerrado de pretensiones. 
La pupila encarcelada y el cerebro aportando soluciones. 
Rescata la mañana la tormenta de las sombras. 
Aplaude la luz con su sinfonìa de colores. 
Perdidos los miedos por largos corredores. 
Se estira el cuerpo, relajadas las tensiones, 
se descorre la cortina,
¡buenos días, lindas flores!

Un renacido día nos incita a la aventura. 
Nos regala su hechura para vestirla con elegancia e inventiva. 
El celeste de los ojos invade el mar en su singladura. 
El bruñido restaña su calor en el trigo del cabello, deslizando sus bucles ligados a margaritas de fresco vuelo. 
Las amapolas de sus besos acercan un cariño aterciopelado que estampa su sello. 
Alto el sol de brío pleno, dirigiendo la estampa de una linda mujer protegida con la paja de su sombrero. 

Esbelto su talle, con el donaire de la brisa esparcida por las cumbres al refriegue de azares. 
Generoso su escote de afluentes y caudales, redimiendo sus ansias el encauce de ríos y mares. 
Arrastrando su hermosa cola de estrellas y corales. 

Penden de sus orejas zarcillos de madreperla,
alegrando con su movimiento un canto de sirena. 
Personificado el encanto se ha dibujado el día con hechizo,
la magia le da vida, 
la lira se desgarra en un quejido,
susurrando su nombre 
para ti, muy hondo y escondido. 

Claudia Ballester Grifohttps://drive.google.com/uc?export=view&id=1c8lC0f_SilQC4gWx9RtNM9XCGzhm5TyA

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