Ojos verdes barriendo el desierto. Intenso mirar del cielo.
Naranja su largo cabello y juventud bella abrazando su cuerpo.
Fuerza arrogante, sonrisa velada de mujer inteligente.
Manos sanadoras, eficiencia valiente.
Amante apasionada, suspiro de combatiente.
Loca la lascivia que cabalga sin espuela
y a sus pies se arrodilla.
Dama de largos vestidos,
amazona de caballo y cuchillo.
Imposible de ignorar al vestir de hombre.
Don Pedro de Valdivia ha conquistado un amor que muchos desean.
El corazón de Ines corre loco detrás de su dueño.
Enlazadas sus manos, juicio de amor eterno,
juran no separarse y pactan uniendo sus cuerpos.
Fuego en su abrazo, labios que se buscan,
recorrido de un frenesí que los abduce por completo.
Sueños de otra vida que creí poseer por un momento.
Me vi en esos ojos, peiné su mismo pelo.
Me alimenté de su gallardía,
sentí a Inés en mi alma y mi cuerpo.
Claudia Ballester Grifo



No hay comentarios:
Publicar un comentario