domingo, 4 de octubre de 2020

EL SUEÑO


https://drive.google.com/uc?export=view&id=1NtaWmxvoYW_eCtwZwvusxpW3zj2ZcWicAbraza la noche los sueños que liberan el alma. 
Los ojos cerrados, las manos en la almohada, lánguido el cuerpo, abandono de la hora necesaria. 
Parece que no corra el mundo y la tierra no para. 
Sigue el ciclo la vida y nosotros en una bella parada. 

Recuerdo en mi adolescencia ya lejana cómo temía a la noche con sus horas robadas. 
Arañaba el día con desesperación y garra. Me faltaban horas para tantas ganas. 
La noche era un señuelo para morir en una arena donde el tiempo te negaba gozar el salto del minutero, te dejaba en parada y con la nostalgía de unos sueños que aparecían para perderse en la nada. 

Alargaba la hora de mi encuentro con la cama. Vital y despierta leía y escribía con afán robando a mi cuerpo un descanso que lo reposara. 
Bellos encuentros con la luna, invitada en mi ventana. 
Adorando su rostro, hipnotizada por el influjo de sus alas. 
Intrépida en mi edad de ninfa dorada, hablando con la Celeste de asuntos de vital importancia. 

Rulan los astros y pasan cometas y estelas luminosas. 
Pasan las primaveras con sus inviernos a cuestas. 
Rugen los vientos bañando las lluvias ansias manifiestas. 
Se deslizan los charcos fluyendo por las callejas. 
Los huesos cansados agradecen por fin  la invitación de la noche serena. 
La hora de dormir me parece una fiesta. Invitada voy y acudo la primera. 

Abrazada a mi almohada. Oliendo el confort de una intimidad bendecida y ganada. 
Tranquila conmigo misma, sonriendo a Dios que me acompaña. 
Oliendo al azahar de mi tierra con la sonrisa de mi pueblo incrustada en el alma. 
Sueño y sueño viendo mi vida pasada. 
Experiencias de mi infancia, aventuras repletas de aprendizaje y de fuerte savia. 
Es el mundo de Morfeo un premio que la vida nos regala. 

Claudia Ballester Grifo

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