martes, 20 de octubre de 2020

RÍE EL TRAJÍN

 

Día de trajín. Hablando con mi vieja ropa de abrigo. Aroma de naftalina y tacto de papel de seda envolviendo historias de invierno. 

Ya ríe el fresco y entre bambalinas se perfila la lana y la nórdica a juego. 


Liada cuerpo a cuerpo. Mi armario y yo, cajas de recuerdo. 

Adios al algodón liviano, empapado de sudor y nostalgias de mar, sal, gaviotas y sueños. 

Pequeño su espacio, goleada de volumen de lanas y tejidos de grueso paño. 

Manos al cielo. Me siento y resiento midiendo y buscando espacio muerto. 


Mimosos los guantes de poliester ribeteados de piel, arduo deseo. 

Bufandas de colores, tacto amoroso, contacto que se queda. 

Suéter de cuello alto, cisne de bello plumaje y ritmo de ballet cadencioso. 


Pijamas de noches ardientes, historias de novela y susurro de Alhambra mora y hermosa. 

Relatos de guión a pluma diestra que inventan burbujas para que se eleven y se rompan,

riendo llenas del cava del jabón que las transforma. 


Cierro el armario. Los pantalones delante en doblada complacencia y mirar inerte. 

Ya terminó el traslado de un verano pequeño para un invierno casolano.

Vencida me resigno a lo que venga con el mejor ánimo. 

Tras la vacuna de la gripe y la mascarilla incorporada este año, mirada de perspectiva y que Dios bendiga la entrada del nuevo año. 


Claudia Ballester Grifo


No hay comentarios:

Publicar un comentario