martes, 20 de octubre de 2020

HIPOTENSIÓN

 

Sentada veo el cielo, 

deslizando sus nubes, 

soplando sus vientos. 

Se desliza el día con aroma de nuevo. 

Brilla un dorado intenso que perla de alegría la frente y mi cuerpo. 


Sentada se abre un campo verde y espacioso,

donde trillan las aves buscando un hueco. 

Donde se persiguen las mariposas y las flores visten de arguinaldas sus colores. 

Donde se oyen arpegios y cascadas de risas con su discurrir fresco. 


Sentada te ofrezco la mano 

porque una vez me levante la luz se hace sombra y se desmadeja extenuada y muerta. 

Un golpe entre los ojos. 

Bloqueo fuerte de imagen,

se doblegan las piernas,

chiclean las articulaciones. 

Se aleja el sonido buscando fanfarria y alusiones, 

ahusentándose de la abulia que la hipotensión ofrece. 


Me ofrecen una silla, 

auxilio necesario y complaciente,

intenciones amigas que mi amor agradece. 

Sentada recupero el rubor y la sangre. 

Fluye la vida con fuerte torrente,

palpita el pulso, bombea el trovador su corriente,

me agarro a la vida y ella lo entiende. 


Claudia Ballester Grifo


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