viernes, 30 de octubre de 2020

MI ETERNO AMOR

 

Tocando las finas líneas de una aurora.  

Durmiendo los sueños en un valle de corales. 

Abrazada a tu cuerpo caliente, cubriendo de besos el rostro que me entregas. 


Cerrados los ojos, aroma que me cautiva y me enamora. 

Día tras día, 31 hermosos otoños 

que me ofrecieras. 

Juntos libamos de un néctar que persevera,

canas y años, arrugas y lo que viniera. 

Abrazada a tu cuerpo, 

amor mio toda la vida entera. 


Las estrellas me hipnotizan a tu paso por mi vera. 

Esos destellos que mi cintura cimbrean,

alocadas aves que aletean.  

Amado de mi vida, 

caricias y entrega. 

Padre de mis hijas, compañero 

aquí y donde fuera. 

Si hay vida después de la vida

allí contigo me reuniera. 

Si yo parto antes, llámame para que volviera y

junto a tu corazón ardiente fundirme

para que dejarte no pudiera. 


Claudia Ballester Grifo

(Para Antonio en nuestro 31 aniversario)



INÉS DEL ALMA MÍA


Ojos verdes barriendo el desierto. Intenso mirar del cielo. 

Naranja su largo cabello y juventud bella abrazando su cuerpo. 

Fuerza arrogante, sonrisa velada de mujer inteligente. 

Manos sanadoras, eficiencia valiente. 


Amante apasionada, suspiro de combatiente. 

Loca la lascivia que cabalga sin espuela

y a sus pies se arrodilla. 

Dama de largos vestidos, 

amazona de caballo y cuchillo. 

Imposible de ignorar al vestir de hombre. 


Don Pedro de Valdivia ha conquistado un amor que muchos desean. 

El corazón de Ines corre loco detrás de su dueño. 

Enlazadas sus manos, juicio de amor eterno, 

juran no separarse y pactan uniendo sus cuerpos. 


Fuego en su abrazo, labios que se buscan,

recorrido de un frenesí que los abduce por completo. 

Sueños de otra vida que creí poseer por un momento. 

Me vi en esos ojos, peiné su mismo pelo. 

Me alimenté de su gallardía, 

sentí a Inés en mi alma y mi cuerpo. 


Claudia Ballester Grifo




ALBATROS


Cadenciosa cae la pluma. 

Sutil, elegante, etérea. 

Brilla su eje en armonía, reluce en su amplitud, callada, ligera...

Volando en una atmósfera de fantasía,

galimatías  de albricias y equilibrista. 


¡Ay! Elegante amiga. 

Sencilla, pequeña,

mi vista te abarca y me siento real y plena. 

Contigo retazos de noches y ensueños. 

Pautas de tiempo marcadas 

en un calendario hipotético. 

Recelan las campanas una historia de cuento. 


Nace una espuma de un cuerpo de incienso. 

Espacios regidos por melodías de empeño. 

Letras melódicas que atentan el corazón tierno. 

Músicas de antaño que regalan el oido y dan de pleno en su centro. 


Brujería ancestral de mil fuentes y cien caños. 

Agua fresca salpicando un calor que el rostro venera. 

Callados, muy callados... Pluma, cuentos y mil relatos. 


Tu mirada y la mía. 

Albatros de ojos cuidando su legado. 

Blanca pluma oteando océanos para buscar en la orilla su amor entregado. 

Pico naranja, de besos perlados. 

Alas poderosas de mil viajes realizados. 

Vuelve siempre, te estoy esperando. 


Claudia Ballester Grifo.



martes, 27 de octubre de 2020

DE TURQUESA


De turquesa me visto para recibir el manto,

magnético baile de canas hirsutas y mano esquelética. 

Santigua mi atención la larga cola,

zozobra la tela por un suelo acristalado,

silenciosa y avarienta,

sibilina sonrisa arrastrando una lengua de mil ollas,

descarnando sonrisas,

pareceres de telarañas  vistiendo su ropaje de ciénaga y lodo. 


No estoy segura de irme con ella. 

De seda es mi traje y el brillo la desespera. 

Me acerca su aliento de grito y tinieblas 

y giro el rostro blandiendo rosas y quimeras. 

Huelo el moho y las arcadas no esperan,

nota mi disgusto y cubre su blancura con la capucha de su miseria. 


Llora el río un agua que rebelde se atropella. 

Mis pies descalzos bebiendo de la frescura de las cañas que lo albergan. 

La luna por testigo, dama bella,

tensa su mirada, celando de la muerte que pasea. 

La sigo por cañizares, hipnotizada y ciega, besando con mis súplicas el rayo de una aurora que se acerca despertando el día con un vestido flotando en la orilla y sin cuerpo que lo posea. 


Claudia Ballester Grifo


EL CAFÉ DE TUS OJOS


El aroma del café de tus ojos vuela levantando su mirada. 

La gaviota de tu pupila aletea en el horizonte sembrando la aurora de nueva esperanza. 

Aspiras el fresco de la mañana subiendo los peldaños del arcoiris,

buscando el color que se acomode a tu plegaría. 


Libre, en expansión tus alas. 

Surcando los aires,

respirando las sales, descubriendo mil formas entre sus corales. 

Dibujas tu singladura saltando entre los nimbos que acompañan tu camino. 

Sorteas lenguas de fuego,

vientos que azuzan el recorrido. 

Gotas de escarcha en tu pico que besa la dama de las doce haciendo de su agua un vestido. 


Descansan las plumas del viaje,

planeando sobre un navío,

encarando las olas, partiéndolas a cuchillo. 

Miras con cristal limpio y bruñido,

con el filtro natural de un sol bendecido,

desde el mástil más alto,

oliendo a mar y trigo,

desde allí se expansiona tu espíritu,

ya sin calor ni frío. 


Cruza una imagen, 

un vahído, un segundo exhalando un suspiro. 

Ella te encuentra, trae una rama de olivo. 

Arrulla tu aura abrazando la suya,

la rama cae,

no importa, estáis juntos. 


Claudia Ballester Grifo


domingo, 25 de octubre de 2020

RUISEÑOR (Para mi querida ANNY)


Llora el desconsuelo en una habitación vacía. 

Tú, fragancia de candor, amiga de sus amigos,

susurro en plaza tranquila. 


No entiende el desamparo de tragedias helénicas. 

Dormías en laureles confiada y discreta. 

Apuñalaron tu espalda y cuajó la nieve pétalos de rosa. 

Barrieron duendes mil amapolas,

quedó herida la gardenia primorosa. 


¿Fue la urraca ávida de brillos?,

¿fue el hurón en su caza de conejos?,

¿tal vez el zorro comiendo lunas?,

¿el león entronado en su vasto territorio?


Fuera quien fuere, nadie mata a cuchillo,

sin quedar por vida tocado su sueño y prestigio. 

Quién a degüello osa ahogar el suspiro,

quién traiciona un corazón amigo,

quién acorrala a alguien muy querido,

nunca quiso si mata a un ruiseñor 

en pleno vuelo bendecido. 


Claudia Ballester Grifo


sábado, 24 de octubre de 2020

TU AIRE


Vuelo con el aire para acompañarte en tu viaje, 

arroparte en la distancia y acicalar tus retos. 

Presta suelto mi melena, se alargan los rizos y besando tus hombros te dan fuerza. 

Las golondrinas por ojos, las nubes riendo la boca de oreja a oreja, 

retando tus enojos ante el vinagre que por vino bebieras. 


Ligera de ropa, volatil y con la menta

por aliento que refrigera. 

Sin peso en mi vuelo, de tul la poesía de mis letras. 

Susurro en tus oídos, alma que te protege y aligera. 

Sed de manantial que se retroalimenta. 


Mi corazón dibujando quimeras. 

Fantasías aladas que vuelan y vuelan. 

Allá en el infinito donde se reuniera,

vestida de blanco en un amor que naciera. 

¿Y quién dijo que soñar no mereciera la pena?

Soñar en pequeñito para que el tiempo lo engrandeciera y,

muy de a poquito, una sonrisa tuya para que mí versar pudiera. 


Claudia Ballester Grifo


DESPACIO, MUY DESPACIO



En el lienzo blanco de mi vida escribo suspiros y flores. 

Alegrías y nubes,

panal de miel e ilusiones. 


Caudales de ríos recibe mi mar,

vibrantes sonrisas que se acercan,

guijarros del camino que se arremolinan,

poso de fondo que la esperanza cimenta. 


Arrullo calmo de la fuente que discurre. 

Llama el agua fresca, cristalina, somnolienta. 

Y voy hipnotizada a beber de esa boca,

imán que me provoca. 

Y voy, estoy yendo, me tienes,

ese dulzor lo compartes y me llega. 


En el cielo omnipotente, el trueno ruge un lamento. 

La tormenta renace un idilio de fuerza y artificio. 

El relámpago yace intermitente

en el desmayo de un vahído. 


Visto de luna clara para que mi sol me posea. 

Grande en la naturaleza, pequeña alma de vuelo rosa. 

Despacio, muy despacio mi boca y tu boca. 

Despacio, muy despacio, un amor maestro, naturaleza y más allá del infinito... Una margarita deshojando sus hojas. 


Claudia Ballester Grifo

viernes, 23 de octubre de 2020

GAVIOTA


Refulge el sol contra una ventana esquinada. 

Mirada embelesada tras una noche taciturna. Se ha bebido la aurora la tarde llorosa y resplandece el asfalto de nueva vida. 

Se abre la mañana con su callada monotonía. 

No ríen las flores ni revolotean las mariposas con alegría. 

No se oyen los pájaros, las ventanas cerradas, blindadas remediando bajas temperaturas. 


En medio de la abulia sueño de fantasías. 

Realidad que se dibuja buscando un espacio y un tiempo de aventura. 

Cerraremos las puertas, pero la mente no es carcelero ni reo en la locura. 

Soñar historias, leerlas o escribirlas, 

diseña un sendero de hibiscus y margaritas. 


Te llamo y me escuchas. 

Me hablas y derrites el alma mía. 

El timbre de tu voz hace vibrar el instinto que me guía. 

Te invento una y mil veces y me refugio en tu templo de sabiduría. 

Amor que sobrevuela razón y cordura. 

Gaviota que extiende sus alas,

vuela y vuela, navegando unos aires de corrientes marinas. 

Cruza el océano y exhausta muere al darte los buenos días. 


Claudia Ballester Grifo


miércoles, 21 de octubre de 2020

NOCHE DE DIFUNTOS


La noche crujía de frio. Decir que el campo se presentaba boscoso y siniestro era poco. 

Las hojas palidecían mirándose arracimadas y la nariz leñosa del tronco olfateaba presagios rancios de miedos escabrosos. 

El rojo del cielo se abría como una granada. Resplandecía como una llamarada que la niña seguía de la mano de su madre. 

Se había hecho muy tarde. Los lobos aullaban en la lejanía poniendo oídos a la noche. 

Las dos siluetas seguían el sendero levantando sus faldas y con paso decidido. 

Venían de la masia vecina. Manuela se había puesto de parto y no daba tiempo de avisar al médico. 

Iluminada andaba salpicada en sangre, pero con la alegría de haber colaborado en la entrada al mundo de una niña con ojos de cielo. 

La pequeña Cinta, se sentía importante. 

Ella cortó el cordón entregando la niña a su madre. La pequeña se acercó al pecho y empezó a succionar. 

Las dejaron en la tranquilidad de su hogar con un gran fuego encendido. 

Entrada ya la tarde, la noche de difuntos les pilló en el camino. 

Cinta notaba la mano fría de su madre. En casa les esperaba un buen hogar y un jergón al lado de la lumbre. Estaban muy cansadas. Hacía ya dos años que sobrevivían sin el hombre de sus vidas desde que un rayo se llevó al pobre Antón. 

No estaban solas. Un aire frío jugaba con sus melenas perlando la escarcha de sus rizos. 

Fueron zarandeadas por unas fuerzas que saltaban a su alrededor. 

Figuras esqueléticas vestidas de harapos destrozados por el tiempo y el moho. 

Olor a podredumbre y malignidad. 

Iluminada abrazó a una aterrorizada Cinta. Ya se veía la casa. Se encontraban a unos pasos. Le susurró al oído que corriera sin mirar atrás. 

La niña hizo caso sin preguntas y corrió como alma que lleva el diablo. 

Logró entrar en la estancia y se acuclilló en el camastro rezando cogida a un rosario. 

Se quedó rendida por el cansancio y al llegar la madrugada despertó con su madre abrazada a su lado. 

En el suelo un ramillete de rosas. Las flores que todos los años adornaban y bendecían la losa del cementerio. En su lápida rezaba el nombre de Antón. 


Claudia Ballester Grifo


martes, 20 de octubre de 2020

SUEÑO DE PRIMAVERA

 III FESTIVAL INTERNACIONAL DE POESÍA "JOSÉ SANTOS CHOCANO"


-Título del poema: SUEÑO DE PRIMAVERA. 


-Autor: CLAUDIA BALLESTER GRIFO. 


-País: ESPAÑA. 


SUEÑO DE PRIMAVERA


Culmina el haz de luz abrazando la estancia. 

Enmedio del calor vibra mi alma. 

Abierto está mi espíritu,

abierto, expectante y en calma. 


Desde el embrujo de un otoño recién considerado,

desde el vahído de la hoja disfrazando su dorado,

desde el aroma de las castañas durmiendo al fuego,

desde la distancia te alcanzo verde prado. 


En la ensoñación de un rumor de cigarras,

acicalan sus liras grillos escondidos entre la hojarasca. 

Palmeros de gran distancia alegrando tropicales noches de lavanda. 

Bellos instrumentos dibujando sueños en la noche calma. 


Desde el fuego y la escarcha,

barruntando viene mi amiga acicalada. 

Largo su cabello de esmeraldas,

luciérnagas de collares,

los valles y planicies arrastrando la cola de su falda. 


Las avecillas acompañan tu romance,

concierto de trinos en el algodón de tu copa. 

Canto espontáneo y fresco,

regalo de cielo, alegría que provoca. 


A-mor que levanta la vida. 

M-atrimonio que arrima con premura. 

O-disea en el nacimiento de una aventura. 

R-utilante de aroma y ambrosía. 


Viene mi, muy querida, riendo con el correr de sus cascadas. 

Ninfa perdida en la nada,

bañando su fantasia y sus ganas. 

Dulce, dulce primavera amada. 


A ti, mi bella, recurro. 

A tu sonrisa perlada y acicalada. 

A esos labios de amapola. 

A esos ojos de lavanda. 


Claudia Ballester Grifo.


INSPIRACIÓN DALIANA


Soy copa en un vendaval. 

Cristal fino de Baviera o candente y luminoso como el veneciano. 

Brillantes los dos en su maestría y solera,

amiguísimos del glamur y lo cotidiano. 

Al fin y al cabo, copa en una marisma de rosas,

en un campo minado

con un sol de justícia levantando sombrero y calendario. 


Late mi corazón, golpe de martillo,

tic tac exacto. 

Firme de cantera, alto de tronio,

agudizando las notas que le llegan por el camino. 

Se acercan, se acercan,

escuchad, amigos míos. 

Se levantan los corceles, 

atisban miradas veladas por corpiños. 


No quiero oír no, la culpa se la bebe el reseco y el hastío. 

No más notas cabalgando en el olvido. 

No más fantasmas rugiendo en las noches de frío. 

No más yugo sobre el pueblo vencido. 

No sabemos ni entendemos,

queremos hogaza en el horno vacío. 


¿!Qué será de nosotros!?

Quiero pensar en la fuente que brota del centro de uno mismo. 

En esa luciérnaga de vida en una noche cualquiera,

lámpara cálida que nos guía y acelera. 

Cogemos ritmo en la calma,

prestancía vestida de compromiso,

cascada de sonrisa que canturrea,

pábilo de mostaza que despierta. 

Amigos, hagamos camino. 


Claudia Ballester Grifo.


RÍE EL TRAJÍN

 

Día de trajín. Hablando con mi vieja ropa de abrigo. Aroma de naftalina y tacto de papel de seda envolviendo historias de invierno. 

Ya ríe el fresco y entre bambalinas se perfila la lana y la nórdica a juego. 


Liada cuerpo a cuerpo. Mi armario y yo, cajas de recuerdo. 

Adios al algodón liviano, empapado de sudor y nostalgias de mar, sal, gaviotas y sueños. 

Pequeño su espacio, goleada de volumen de lanas y tejidos de grueso paño. 

Manos al cielo. Me siento y resiento midiendo y buscando espacio muerto. 


Mimosos los guantes de poliester ribeteados de piel, arduo deseo. 

Bufandas de colores, tacto amoroso, contacto que se queda. 

Suéter de cuello alto, cisne de bello plumaje y ritmo de ballet cadencioso. 


Pijamas de noches ardientes, historias de novela y susurro de Alhambra mora y hermosa. 

Relatos de guión a pluma diestra que inventan burbujas para que se eleven y se rompan,

riendo llenas del cava del jabón que las transforma. 


Cierro el armario. Los pantalones delante en doblada complacencia y mirar inerte. 

Ya terminó el traslado de un verano pequeño para un invierno casolano.

Vencida me resigno a lo que venga con el mejor ánimo. 

Tras la vacuna de la gripe y la mascarilla incorporada este año, mirada de perspectiva y que Dios bendiga la entrada del nuevo año. 


Claudia Ballester Grifo


SINUOSA ESPERA

 

No puedo dormir. La noche me envuelve como una mordaza y tensa el calambre de mi sensibilidad. 

Ya pasó la magia de la hora bruja. 

El rojo de los cielos rasgó su velo negro y se difuminó en la arena del tiempo. 

Manirrota y agotada protesta la parte maltratada de un alma que lucha por desprenderse del dolor que deshidrata su frescura. 

Presa, muy presa oliendo la libertad que cruza el mar y se eleva por los barrancos de lo intrépido y la aventura. 

Desespero ante el sueño que juega tocando mi paciencia, se ríe y se burla. 


Huele a cacahuete, se muerde el silencio y mantengo la cortina de los párpados bajada y recatada, en espera de descender por el tobogán de un agujero negro. 

Afloja el cuerpo, pero el cansancio lo mantiene atento. 

Pasan las horas con su tic tac de lienzo,

dibujando en el techo un ir sin remedio. 

Calma impuesta, preserva de un lamento. 

Batir de alas, el roce de una pluma,

difusión de color ilusionando la quietud laxa sin reproche. 


Tu espíritu llega. Espectral figura en el bancal de la luna. 

Cerradas la puertas, transgresión de espacio, tiempo y mesura. 

Quieta, muy quieta me embarga la dulzura. 

Sonríen mis labios, sabiendo a fresa el néctar que se adivina. 

Roce de un hálito, responde la energía que presta se acicala y baila en lenguas de ambrosía. 

Se abre el cielo, dos almas abrazadas dibujan corazones en un pergamino con sello eterno y sabor a flores,

en la cama un colibrí de bellos colores 

aletea su último suspiro,

brisa de mar, cielo y pasiones. 


Claudía Ballester Grifo


HIPOTENSIÓN

 

Sentada veo el cielo, 

deslizando sus nubes, 

soplando sus vientos. 

Se desliza el día con aroma de nuevo. 

Brilla un dorado intenso que perla de alegría la frente y mi cuerpo. 


Sentada se abre un campo verde y espacioso,

donde trillan las aves buscando un hueco. 

Donde se persiguen las mariposas y las flores visten de arguinaldas sus colores. 

Donde se oyen arpegios y cascadas de risas con su discurrir fresco. 


Sentada te ofrezco la mano 

porque una vez me levante la luz se hace sombra y se desmadeja extenuada y muerta. 

Un golpe entre los ojos. 

Bloqueo fuerte de imagen,

se doblegan las piernas,

chiclean las articulaciones. 

Se aleja el sonido buscando fanfarria y alusiones, 

ahusentándose de la abulia que la hipotensión ofrece. 


Me ofrecen una silla, 

auxilio necesario y complaciente,

intenciones amigas que mi amor agradece. 

Sentada recupero el rubor y la sangre. 

Fluye la vida con fuerte torrente,

palpita el pulso, bombea el trovador su corriente,

me agarro a la vida y ella lo entiende. 


Claudia Ballester Grifo


miércoles, 14 de octubre de 2020

TU SILUETA

 

En la calidez de mi sueño te acercas muy despacio. 

Levitando en la bruma tus pasos inciden su huella en la noche callada. 

Expectante ansío tu llegada, 

bajas tu rostro y me alcanza tu mano,

lejos, muy lejos sin abrazar mis dedos. 


La luna lisonjera aletea los abanicos de sus pestañas,

mirando con suspiros de albahaca,

contenida y encantada. 

Desde su palco privilegiado jalea con sus alas de plata,

alumbra de azul misterio una historia escrita en espíritu y alma. 


Mi mirada escudriña en la distancia. 

Siento tu presencia como una brisa marina que me arropa y me calma. 

Como una ola vertiginosa que recoge y desata,

encuentro que me buscas y besas mi playa. 

Recoges tu falda de agua enamorada para volver con más fuerza y absorberme con pasión y ganas. 


Hombre y agua. Tu silueta se dibuja y desaparece por capricho de las hadas. 

El destino no quiere que la piel acaricie sus horas lánguidas. 

Vienes como corriente que me arrastra. 

Me envuelves con tu menta azucarada,

acercas tu fuego con tan sutil llama

que se deshace mi cuerpo en aroma y fragancía. 


Ríe la luna dejando la pluma que escribe un amor en la playa. 

Recorre el escalofrío de un sentir de melaza. 

Desaparecidas las figuras humanas,

se ama la fuerza, el ímpetu y la esperanza. 

Caprichosa la noche mi mano se quedó al hilo de la tuya, cerca, sin tocarla. 


Claudia Ballester Grifo



lunes, 12 de octubre de 2020

POESÍA KAFKIANA


Corre mi risa un humor muy propio. 

Ríen mis ojos globos de helio inventados. 

Escamas de un tiempo olvidado que marca un biorritmo bien asentado. 

Corre el hielo de un glaciar azul en un océano frío,

letal la brisa de mordisco acerado. 

Depredador en un invierno helado,

asentando el sol que ilumina apesadumbrado. 


Corre el río saltando acantilados. 

Bruma de feria en un mercado de fiesta bien organizado. 

Chispa de luz conteniendo la fuerza de una dínamo que alimenta el sentir plasmado. 

Luz a la vida, calor al corazón bombeando. 


La espina de la rosa despierta la sangre de una piel despistada. 

No es cruel su aroma, pero su defensa es oportuna. 

La belleza en el azul se ciega,

desparramando el rosa su sabor de aceituna. 

¡¡¡Averigua!!!

El cristal del laberinto puede esconder su salida,

busca en el cajón de tu instinto

el agua limpia. 

Pulido el cristal donde sus ojos te miran. 


No es un bicho,

es algo tan simple como la esencia de uno mismo. 

O, ¿no?


Claudia Ballester Grifo



POETA AZUL


Como una niña en mis siestas obligadas,

Me acomodo en mis días soñando noches lánguidas. 

Destella el azul, 

magenta en mi mirada,

riendo mis espacios,

silencios que el sol me regala. 


Llegaste de la nada,

corazón trovador de mil batallas. 

Presentaste tu pañuelo,

bajé tímida la luz de mi alma,

arrebol de mis mejillas

donde sembraste el fuego

de tu palabra. 


Sutil la brisa que me acompaña. 

Arrullo tierno de quien 

no pide y halla. 

Encuentro de letras 

más allá de la tierra 

que enraiza los pies,

pero exalta la ilusión y la esperanza. 


Rosa azul que une y consagra,

dos pareceres en un mundo

sin pared, de altos vuelos,

hermosa magia. 

Despiertas mi sonrisa,

querido poeta,

muchas gracias. 


Claudia Ballester Grifo



MARIPOSA MONARCA




Quien ha visto volar a la mariposa monarca tiene la visión del otoño llorando su amarilla hoja. 

Cascada de bellos ocres que se desprende de su árbol, unidas en racimos para deshacerse en hermosas gotas. 


Solo cuando alcanza una temperatura óptima despierta de su letargo iniciando un ciclo que repite todos los años.

Levanta su vista recorriendo vastos espacios,

telarañas de color bebiendo de un rocio temprano. 

Vestidas de formal uniforme,

clonadas todas con elegancia y gran porte. 


Se encoge mi corazón ante tanta belleza,

abanica mi cielo el aleteo rítmico

de un baile que me fascina. 

Sigue el asombro de mis ojos la magia divina de algo que se nos escapa formando parte de nuestra vida. 

De retazos pequeños diseñamos la compostura de nuestros aciertos y aventuras. 


Cuando nuestra mirada se alza con sed de dulzura,

adivina en el castillo del aire un mundo de gallardía. 

No hay miedo, ni peligra la autoestima,

crecemos en la luz que nos guía. 

Cuando bajando la cabeza, el rostro se lava con agua cristalina,

son las manos blancas las que nos acarician,

nada, nada hace peligrar la perseverancía y la camaradería. 


Hagamos del carbón un diamante de valía,

ciegos, tontos y sordos... Lo que haga falta para encontrar la paz en la ayuda. 

Los brillos son espejismos de una ardiente arena que nos ciega,

deshidratados y apaleados por majaderías. 

Las lentejuelas caen, 

de verde prado visto mi alegría. 


Claudia Ballester Grifo

domingo, 11 de octubre de 2020

ESPERA



Se deshacen los rayos infiltrándose en los capullos más tiernos. 

Sonríe un padre sol a sus retoños más pequeños. 

Son los hermanos protectores los que apremian sombra e hidratan sus yemas surgentes. 

Buena imagen reflejo de cariño, caricia de amor fehaciente. 


Sonríe la magia y lleva de la mano al algodón por blando. 

Dulce muy dulce, rosa y meloso, pegado al labio del que lame aliviado. 

Pegajoso y fastidioso, pero reclamado. 

Recibe el acero socavado de los que no comprenden  o envidian su carisma solapado. 

Brilla con purpurina vieja,

los brillos no son lo suyo,

pero su luz se encera y eclipsa sin dar la vuelta. 

Espera en la esquina un fulgor de candela somnolienta. 


Valor de puño abierto que no aprieta. 

Sonríe a la calumnia, 

estrecha la mano de quien con cautela llama a su puerta. 

No siempre lo dulce sabe a belleza. 

las circunstancias visten de raso un patrón de seda. 

Qué pena que lo bueno, a veces se entierra. 


Prudencia y paciencia, 

el sol luce para todos y se estira el que aprieta. 

Hacia arriba compitiendo,

estilizada y abierta palmera. 

Son sus frutos dádiva,

alimento de libre iniciativa. 

Unas veces cae el regalo,

otras veces la fatiga busca más arriba. 


Claudia Ballester Grifo



sábado, 10 de octubre de 2020

LIBERTAD


La bandera no es de nadie y es de todos. 
La bandera bambolea con vientos fritos y olor a cazuela. 
Refleja historias de sangre y guerra,
gritos de multitudes, silencios abatidos en la tierra. 

La bandera no es de quien no la quiera. 
Algodón pintado de hambre y cautela. 
Dolor de aguerridos defendiendo algo que en su corazón aprieta. 
Mano en el pecho pulsando orgullo, valentía y defensa. 

¿Quién sujeta el horizonte que se aleja?
¿Quién bebe los vientos que ensartan en sus collares cuentos que se convierten en historia?
¿Quién conduce lo escrito en fuego y lágrima?
¿¿Quién??
¿Quién dobla su rodilla y alzando su mirada, vuela?

La bandera es de quien quiera. 
No se hace un mal uso, se defiende y firmes se la respeta. 
Con celo y con el empeño,
abrazando a la amada,
nuestro amor más apasionado,
la sangre que corre por los ríos de la vida,
el amor que cruje de verdad,
 el embrujo 
cadencioso del flirteo de la tela 
con el cielo. 

Muchas son las enamoradas,
pero una la madre y estrella. 
Es esa amarilla y gualda incorrupta e imperecedera. 
La que lloraron nuestros abuelos,
la que envolvió nuestra esperanza,
la que reunió sentires y levantó un pueblo. 
El canto que nos acerca. 

No se utiliza mal lo que se venera. 
Ondea alto en el Olimpo para que se la vea. 
Baila con los dioses,
tela de donaire y bagatela,
solo necesita de nuestra voz 
para lucir siempre bella y eterna. 

Quien no la quiera que no pretenda que no la quieran. 
La maté porque era mía es una política de delincuencia. 
Violencia de género a la madre tierra,
a la arena que bebió sangre,
a las manos tendidas,
a las mentes que comprendieron,
al alma herida de muerte
bebiendo el elixir de la vida,
salvando el espíritu libre y complaciente. 

Claudia Ballester Grifo.https://drive.google.com/uc?export=view&id=1wiKKYuuVqdKhx6un4kepYDbPE57EWA0V

viernes, 9 de octubre de 2020

PARA NELSON


Vienes hacia mi con tu garbo
acompasado de  don Juan acicalado
 y verdad de poeta consumado. 
Vienes con los cielos irisados, 
los vientos de bandolera y 
ese puntito de romero amargo. 
Llegas a mi con tu sonrisa aletargada 
y esa mezcolanza de buen caldo de pollo. 

Aroma de hogar, de jabón neutro y pulso de buena mano. 
Eres sonrisa para mis adentros, 
buen hombre, generoso padre, amigo cercano. 
Quiero decirte corazón en mano que la brisa acaricia y tu eres poesía y canto. 
¡¡Aguanta!!
Flexible tu junco queriendo besar el sol que arrulla tu dolor en un cuerpo encarcelado. 

Paloma blanca que se alza buscando un oasis deseado. 
Vergel de hidratación fresca, 
dulce verde de puño abierto,
campo santo. 
Orquídea pura  que enlaza tu talle esmerado. 
Inmaculada aura que te rodea y proteje,
amigo del otro lado. 

Claudia Ballester Grifo.https://drive.google.com/uc?export=view&id=1G3Efk7g_chPpxqUwp010IOvpXgTU131G

VIOLENCIA DE GÉNERO


Barriendo vientos que despeinan la larga melena del desconcierto. 
Truenos que agitan el ánimo sobresaltando con su haz de luz el relámpago ahogado en un iris apagado. 
No mueve la cortina ni un ápice de su miedo, 
contenida la tormenta en un estallido callado. 
Anisetes aromatizando el gruñido intestinal,
parálisis de gases y digestión de mal acabado. 

Huele a terror acicalado. 
Trenzas trigueñas  con lazo apretado. 
Rojo raso cincelando una mechas que acaricia el sol en su escondite bien trazado. 
Dulce niña de calcetín de hilo arrugado. 
Blanca y rosada,
azul su mirada de cielo clemente y apaciguado. 

Un grito cruje la estancia de mil pasos. 
Roja la amapola que corre al encuentro de la niña con rostro amado. 
La mano de la inocencia sale del escondite
siguiendo la secuencia del desgarro. 
Cosiendo va la hija el agujero horadado. 

Mamá se ha ido. 
Papá la ha abrazado. 
Un acero de dimensiones que la atravesó de lado a lado. 
Las miradas se encuentran,
la niña corre de la mano de su osito alado. 
Corre pequeña, corre y no mires,
papá sigue tu rastro. 

Claudia Ballester Grifohttps://drive.google.com/uc?export=view&id=1DK1GsXf7_-U83RrqHISmHfaBRjnPa2qC

jueves, 8 de octubre de 2020

UNA OPORTUNIDAD


Se deshace la gelatina de mi corazón ante el latido de tu miedo. 
Se abre la flor de la noche para untarse de la mantequilla de tus besos. 
Te bañaste en el influjo de la luna,
acariciando un agua calma,
espejismo de bondad e inocencia pura. 
Fuiste niña en sus brazos,
dos niños jugando en un cuento de fantasia. 
Tú cerraste los ojos,
él te dijo que tranquila, eras suya. 

Son tus ojos luz que tilila. 
Se abren los abanicos de la incertidumbre,
se respira brisa de tragedia contenida. 
No dices nada, 
gesto contraído, estrella huidiza,
mirada taciturna de mala mañana,
halo de pesadilla nocturna. 

Tu río y mi mar, 
sedienta de mi arrullo y mi paz. 
Aroma de canela que calma 
tus aguas turbulentas,
atropello de guijarros desgarrando
el lecho de tu tranquilidad. 
Una palabra, "mamá",
solo esa para saltar el resorte
de mi ángel maternal. 

Un abrazo a tu angustia,
un "te quiero, vida mía",
sin palabras ni disculpas,
sin drama ni tortura. 
Bienvenido ese nuevo pulso. 
Bienvenido el amor,
bienvenida la vida. 

Claudia Ballester Grifohttps://drive.google.com/uc?export=view&id=1Ppci7EGequ39gQVih6uSaUshIL6rL7Tj

martes, 6 de octubre de 2020

QUIERO CREER


Quiero reivindicar la expresión del alma. 
Ese gorrión pequeño y humilde que entreteje su nido y vuela acercando distancias. 

La poesía es puro sentimiento. 
Sus alas se alzan elevando murmullos y cantos que nos alcanzan y abrazan. 
Lo bueno de ello es que no hay cárcel ni barrotes que impidan su aliento,
llega y llega... Nos va envolviendo. 

¿Quién osa poner barreras al viento?
¿Quién levanta muros al sentir del estremecimiento?
¿Quién apaga la luz de la verdad y el entendimiento?
¿Es la poesía un veto para el discapacitado?
¿¿Quién pone la camisa de fuerza a la sensibilidad vestida de verso??

No puedo creer que se desluzca el verde por perder la esperanza. 
Que el azul del mar naufrague en un gris cielo. 
Que se ahogue la fantasía por no tener un soporte que la asista. 
No puedo creer que para hacer poesía se necesite, ver, oír o
unas largas piernas de equilibrista. 

Quiero pensar en una mariposa divina. 
Sus alas se abren bizqueando bellos dibujos de color y armonía. 
Cae el oro de su purpurina, creando destellos de luz, subliminal de apoyo y empatía. 
Quiero pensar que la poesía nos hace libres de ataduras. 
Quiero volar, ligera como una pluma. 

Quiero sentir que libre de cadenas y torturas,
crece el sentir del gorrión en su agonía. 
Sin explicación ni galimatías,
hondo muy hondo,
profunda expresión de vida. 

Claudia Ballester Grifohttps://drive.google.com/uc?export=view&id=1np1OduRFeAfcga2vchm5Ki2jKUdzO-g0

domingo, 4 de octubre de 2020

SOY YO


Si fuera nebulosa creciendo en expansión,
navegaría por las galaxias entre mareas cósmicas y el silencio por comprensión. 
Observaría con mucha atención esos colores intensos que desde la lejanía dibujan un corazón. 

El hidrógeno y el helio con su polvo en suspensión condensaría una estrella para brillar con intención. 
Desde lo más alto brillaría en las claras noches de luna para hablarte con su morse notas enamoradas comprensibles para tu razón. 

Desde el universo disperso llegaría mi calor. 
Millones de años luz de distancia para tildar tu dolor. 
Desde el infinito observo,callo, te escucho y sonríe el sol. 
Sabrías, mi amado que soy yo. 

Guiña la estrella su ojo coqueta. 
Levanta la luna su atmósfera de fiesta. 
Suave la brisa acompaña la armonía de una verbena que se viste de sangría y canela. 
El haz de luz proyecta mi figura de mujer como tú la conocieras. 
Me coges la cintura, me arrimas a tu vera
y comiendo de mis besos me retienes para que no me fuera. 
Tu amor me devuelve a la vida que perdiera. 

Claudia Ballester Grifohttps://drive.google.com/uc?export=view&id=1rwIA_5VXkZpRIukbV9oEbt0FfXrJLfl5

EL DÍA ES UNA MUJER


Viene la aurora con su pandereta de fiesta, alargando con sus dedos de luz un nuevo día que nos despierta. 
Acaricia el sol un sueño profundo, en plena historia de enredo y alucine. 
El telón de los párpados cerrado de pretensiones. 
La pupila encarcelada y el cerebro aportando soluciones. 
Rescata la mañana la tormenta de las sombras. 
Aplaude la luz con su sinfonìa de colores. 
Perdidos los miedos por largos corredores. 
Se estira el cuerpo, relajadas las tensiones, 
se descorre la cortina,
¡buenos días, lindas flores!

Un renacido día nos incita a la aventura. 
Nos regala su hechura para vestirla con elegancia e inventiva. 
El celeste de los ojos invade el mar en su singladura. 
El bruñido restaña su calor en el trigo del cabello, deslizando sus bucles ligados a margaritas de fresco vuelo. 
Las amapolas de sus besos acercan un cariño aterciopelado que estampa su sello. 
Alto el sol de brío pleno, dirigiendo la estampa de una linda mujer protegida con la paja de su sombrero. 

Esbelto su talle, con el donaire de la brisa esparcida por las cumbres al refriegue de azares. 
Generoso su escote de afluentes y caudales, redimiendo sus ansias el encauce de ríos y mares. 
Arrastrando su hermosa cola de estrellas y corales. 

Penden de sus orejas zarcillos de madreperla,
alegrando con su movimiento un canto de sirena. 
Personificado el encanto se ha dibujado el día con hechizo,
la magia le da vida, 
la lira se desgarra en un quejido,
susurrando su nombre 
para ti, muy hondo y escondido. 

Claudia Ballester Grifohttps://drive.google.com/uc?export=view&id=1c8lC0f_SilQC4gWx9RtNM9XCGzhm5TyA

EL SUEÑO


https://drive.google.com/uc?export=view&id=1NtaWmxvoYW_eCtwZwvusxpW3zj2ZcWicAbraza la noche los sueños que liberan el alma. 
Los ojos cerrados, las manos en la almohada, lánguido el cuerpo, abandono de la hora necesaria. 
Parece que no corra el mundo y la tierra no para. 
Sigue el ciclo la vida y nosotros en una bella parada. 

Recuerdo en mi adolescencia ya lejana cómo temía a la noche con sus horas robadas. 
Arañaba el día con desesperación y garra. Me faltaban horas para tantas ganas. 
La noche era un señuelo para morir en una arena donde el tiempo te negaba gozar el salto del minutero, te dejaba en parada y con la nostalgía de unos sueños que aparecían para perderse en la nada. 

Alargaba la hora de mi encuentro con la cama. Vital y despierta leía y escribía con afán robando a mi cuerpo un descanso que lo reposara. 
Bellos encuentros con la luna, invitada en mi ventana. 
Adorando su rostro, hipnotizada por el influjo de sus alas. 
Intrépida en mi edad de ninfa dorada, hablando con la Celeste de asuntos de vital importancia. 

Rulan los astros y pasan cometas y estelas luminosas. 
Pasan las primaveras con sus inviernos a cuestas. 
Rugen los vientos bañando las lluvias ansias manifiestas. 
Se deslizan los charcos fluyendo por las callejas. 
Los huesos cansados agradecen por fin  la invitación de la noche serena. 
La hora de dormir me parece una fiesta. Invitada voy y acudo la primera. 

Abrazada a mi almohada. Oliendo el confort de una intimidad bendecida y ganada. 
Tranquila conmigo misma, sonriendo a Dios que me acompaña. 
Oliendo al azahar de mi tierra con la sonrisa de mi pueblo incrustada en el alma. 
Sueño y sueño viendo mi vida pasada. 
Experiencias de mi infancia, aventuras repletas de aprendizaje y de fuerte savia. 
Es el mundo de Morfeo un premio que la vida nos regala. 

Claudia Ballester Grifo

CORDURA

Déjame que acaricie tu óvalo precioso de rosa. 
Mis dedos pasan por el raso de tu pétalo, blanco al azul de la luna. 
Déjame que huela ese aroma dulzón de verano,
cuando los grillos visten de pingüinos y aprietan el nudo de su corbata. 
Déjame, sí... Dejame que sueñe con magnolias  y mariposas. 

Dejando el azul y el rojo de la política con una banda de morado que asfixia. 
Dejando manipulaciones y propagandas que crujen diga quien diga. 
Dejando aparte tanta mentira partidista, te doy la mano justicia y empatía. 

Al sentido común llamo para jugar todos los días en un vergel de flores de distancia y armonía. 
Ni 6 ni 8 tiro dado y rebota la partida. 
El arrimo es una locura. 
Mascarilla, distancia, jabón y menos picardía. 
La tentación del paracetamol para evitar la cuarentena es un abanico desplegado sin cordura. 

Mira el ojo blanco, pez salido de su hábitat. 
Es un resfriado y no digo nada. 
Viene el puente y lanzo la caña. 
Me voy con antes no sea que mañana me den la callada. 
Me siento muy mareada. 
Somos las flores las que meceremos la alborada. 

Levantémonos las familias. 
Pétalos hidratados de savia viva. 
Madres salvando a sus hijos. 
Padres, abuelos lejos de los asilos. 
Cubren las rejas, cárceles de hastío. 
Vida a la vida, 
flores, un corazón, un camino. 
La picaresca es una mortaja 
de pan y vino. 

Claudia Ballester Grifohttps://drive.google.com/uc?export=view&id=1xs2mzJzg3T5eCGoat_WbrCN6_K9Kjn33

LLUEVEN LAS LÁGRIMAS

Llegan los aires con grandes alas. 
Abrazan el tiempo, anuncian ruegos y plegarias. 
Son los espiritus que azotando las espuelas de sus cabalgaduras nos hablan. 
Miran sus rostros, carne descarnada,
fatiga no olvidada, pero sí silenciada. 

Se cubre el manto un sol fantasma. 
Aparecen las primeras lágrimas. 
Corremos todos huyendo de viento y agua, imposible protegerse del atropello que nos cala. 

¡Qué estamos haciendo tan mal!
Mirando a través de la ventana, resguardada y en calma,
Viendo las burbujas abriendo sus bocas en las charcas. 

No hay mano sabia. 
¿Quién dirige esta comparsa?
Las autoridades sanitarias son las primeras que alzan sus manos asombradas. 
De nada sirven los datos sin medidas aplicadas y a tiempo. 
Seamos nosotros nuestra salvaguarda. 

Mascarilla ajustada y homologada. 
No nos la da el gobierno, errata muy temeraria. 
Luego hablan de diferencias entre pobres y ricos para abrir refriegas vanas. 
Todos encasillados sin proporción ni cabeza. 
La policia, compañera de entrada y salida va en carrera. 

No vamos bien, no hay médicos de familia ni especialistas que procedan. 
Los laboratorios petados,
las colas de PCR de horas. 
Cuatro padrenuestros y un rosario de perlas. 
No se aplican los recursos y las aguas residuales se llenan de COVID nadando a la ligera. 

No vamos bien y somos los primeros en muertos, en contagios y en picaresca. 
Guardemos la casa y actuemos con cautela. 
Vienen los resfriados y las fiebres y, el paracetamol tienta. 
Si actuamos con criterio y con afán de ayuda, tal vez logremos más que con las leyes dispuestas. 

Claudia Ballester Grifo.https://drive.google.com/uc?export=view&id=17HXdlziwseYXfwo3dYZ_LjJPDt_ije7A