domingo, 4 de agosto de 2019

REFLEXIÓN.

Mírame a los ojos y dime que eres más que yo.
Mírame a los ojos y desafía mi ánimo, aprieta los puños y amordaza tu verdad en mi rictus estupefacto.
Mírame a los ojos y escupe tus deseos convertidos en verdades, supremacía del intelecto a base de repeticiones y de crear espejismos donde no emergen oasis.
Mírame a los ojos y dime que pides para ganar y exiges para recibir por la fuerza. Que no vas a parar hasta conseguir anular al otro por el bien de lo que piensas.
Mírame a los ojos y háblame de razas y credos, feminismo, igualdad y acabar con la violencia... Mírame dos veces y dime que mientras ''quieres''a mi me desprecias.
Mírame a los ojos, si puedes aunque no ves lo que no te interesa, que verdad sólo hay una y es la tuya y no hay quien se oponga.
Mírame a los ojos y coge la mano que te ofrezco. Mirame y siente el contacto. Calla un momento y que hable el silencio. Acalla tu rabia, tú razón desatada y siente. Escucha el silencio y entre las líneas blancas del vacío del mando, siente y libera veneno acumulado.
Mírame a los ojos y nada en el verde claro. Mirada transparente, amiga a pesar de ser interpelado. Si respiras y tranquilizas tu ritmo,tal vez veas a la persona, a la que escucha e intenta compartir contigo otra visión de la vida que tú has enmascarado o ignorado.
Mírame a los ojos y dime que buscas la libertad. Abrázame con tus alas y descabeza mi ánimo mientras te llevas mi sangre.
Mírame a los ojos y con tu verdad dime que no soy nada. Me convertiré en mota de polvo y seré un grano  de los muchos que conforman tu mordaza para toda la eternidad. No hay cadena más pesada que la impuesta a los demás. Acaba alcanzándote porque personas somos todos y nadie está por encima de los demás.

Claudia Ballester Grifo.

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