Tarde serena de azul claro el cielo.
Brisa surcando el espacio de mis anhelos.
Soledad tornasolada.
Pulida y bruñida, tierna engalanada.
Como moza furtiva de amores abandonada.
Sola, en soledad mi compañera.
Los recuerdos que acarician mi entorno.
Los ecos de voz querida.
Cadenas desplegadas que enturbian mi faz de vida.
Sigo encasillada en mi palacio de rosas.
Donde se oyen lejanas cascadas.
Donde cantan los ruiseñores.
Donde luce el sol abierto, de mil espejismos
cubriendo la acera, luciendo sus colores.
Cárcel bruñida como el oro.
Que embelesa si no trastorna, más mella el aliento.
Sucumbe todo el esfuerzo.
Sucumbe, sin fuerzas, en medio de lo hermoso.
Todo es un sueño, nada toma realidad,
si no media el amor que siento.
Estoy enamorada y no me muevo por miedo.
Quieta, anhelante, sin descubrir mi secreto.
No es que esté sola, es que mi amor está lejos.
Y no entiendo de distancias, lo siento muy adentro.
Y si despierto no lo encuentro.
Tal vez me suma en un sueño eterno,
un lugar donde compartamos nuestros sentimientos.
Donde me cubras de besos y te dé besos.
Donde tus caricias sean polen al viento.
Donde tu susurro sea la brisa que se mueve dentro.
Que tu boca enamorada, cante lo que quiere
oír mi corazón sediento.
Que tus ojos me miren, de miel enteros.
Que vean lo que quieren ver.
Que hable el amor que llevas dentro.
Necesito oírlo, ni por vanidad ni engreimiento.
Necesito oírlo, tan sólo porque te quiero.
En mi dialogo de enamorados, deben latir dos corazones.
Si sólo late uno el otro gime descontento.
Es herida mortal, dardo envenenado,
no decir “te quiero” cuando tanto te están queriendo.
En mi soledad te espero.
Alegría de mi piel, mi contento.
Tú sabes que estoy aquí y en cualquier lugar te llevo dentro.
Formas parte de mí y eso no se olvida con el tiempo.
No quiero comprensión pero exijo enamoramiento.
Quiéreme como te quiero y que el día siga espléndido.
Que siga luciendo el sol, por todo el amor que llevamos dentro.
Claudia Ballester Grifo
No hay comentarios:
Publicar un comentario