Dulce flor carmesí,
sonriente y luminosa,
aterciopelada y acariciadora.
Tez blanca, sonrosada.
Ojos grandes,
rayos de sol que iluminan.
Rocío repleto en sus órbitas,
escarcha fresca de las auroras invernales.
Copo de nieve, piel tersa.
Figura menuda, amapola.
Es tu sonrisa mami, torrente que fluye.
Eres la frescura de mujer,
madre, amiga.
Eres en definitiva mi mami.
Que la Virgen del Carmen te ampare
y te proteja.
Por mí, para mí y por todos los
que te queremos.
Claudia Ballester Grifo
No hay comentarios:
Publicar un comentario