El abuelo
La sombra se desliza por la ladera de la montaña.
La mirada opaca de un abuelo
acaricia la cara anhelante de su nieto.
- ¡abuelo, mira!.
- No te veo, David.
- Si ves abuelo, si ves.
El pequeño corre hacia su abuelo,
se acerca observándole risueño.
- ¿Ves abuelo?.
La mano sorda del enternecido abuelo
se posa en la carita del pequeño.
El niño no entiende, su corta edad
vuela tejiendo posibilidades.
David estudia el rostro
sonriente de la persona que quiere.
Ve luz en la cara querida.
Aprecia la mano que le acaricia.
Cierra los ojos y no comprende.
El abuelo es especial.
El abuelo anda despacio y toma medicinas.
El abuelo paterno es diferente...
David le da la manita y dirige sus pasos de invidente.
David presiente que el abuelo si entiende.
Mano madura, sorda, buscando el calor del nieto.
Dulce pequeño, dador de vida.
Alegría en la noche.
Mirada enardecida.
Rictus de labios orgullosos.
El niño es sabedor de que cuida.
La sombra se desliza por la ladera.
La calidez del sol entibia
por siempre la tierra.
No hay excusa para la noche eterna.
El día nace para los que quieren ver.
Por y para los que sienten.
Claudia Ballester Grifo
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