A UN LUCERO CUBANO.
Mira niña a la luna,
su carita redonda
de porcelana alabastrada,
faz de luz llena,
absorbida de la estrella amiga,
irreconciliables en su cita.
Alza tu mirada al cielo
y observa el satélite amigo,
Conecta con su banda
magnética y sucumbe
al embrujo, al hechizo.
Alza tus manos al firmamento,
en la paz y calma de la noche.
Deja que el influjo te conecte,
danza en pies descalzos,
comparte tu karma y bajando
los brazos esparce.
Libérate de las ataduras, dolores
y malas simientes.
Expulsa del cuerpo
la barrera de tu mente.
Escucha, mi reina, una
voz prudente,
que trémula penetra
en tu necesidad recurrente.
Escucha la voz amiga,
que abraza tu pena,
acaricia la desdicha,
coge tu mano y contigo
labra un nuevo sendero
por el que discurra
la vida.
A través de la ventana,
que es la tuya y la mía,
te hago un guiño a la
sonrisa y la picardia.
Mueve tu cola de gitana,
qué suenen los cascabeles
en tus mejillas.
Guiña el ojo de sombra azul
dibuja esa sonrisa, la que
tú bordas medio sería,
la que sabe con su magnetismo,
hipnotizar al que
sin mirar te encuentra.
Claudia Ballester Grifo
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