lunes, 29 de marzo de 2021

RUNAS


En un camino de horrendos clamores, noche aciaga de espesos terrores

donde las runas restañan verdades en un juego de malabares. 


Lo maldito con lo bendito, 

preguntas lanzadas al aire, 

energías raudas de brujas y decisiones astrales. 

Medias verdades, 

murmullos de inciertas miradas,

suspiros de ansiedades. 


Jugando a la estrella de la suerte, 

ruleta rusa, 

pañuelo gitano que justicia la carambola,

divino hilvanar de un encaje de sino,

expectante de temple. 


Me dice que no, que no me quieres,

que el cuchillo corta con frio, 

que manejas mi azar, 

manipulas mi ventura ,

utilizas el amor que prodiga mi suerte. 


No lo creo, mala interpretación, 

me rijo por mi frente. 

Es de sabios discernir la flor marchita de su simiente. 

Es de sabios sentir el latido de un corazón encantado por las baladas de vida, 

por la sal de un océano entregado. 

No es posible... 

Tú, no mientes. 


Claudia Ballester Grifo


DILE


Me pierdo en tus miradas cuando mueven sus alas batiendo el aire que aromatiza mi alma. 

Me pierdo en el susurro de una cuerda rasgada, 

en lo más hondo, donde se destripa la guitarra, 

en ese corazón de talante de un quejido que me mata. 


Me dices que me amas, 

que soy tu necesidad de agua, 

que los días conmigo se desgranan,

que soy burbuja en el cascabel de tu risa, 

fantasía de púrpura y magma. 

Me dices que me has perdido cuando me ganas;

¿no ves, corazón mío?

¿No ves mis dedos rozando tu pena de noche cegada?


Le hablo al cielo en la mañana, 

con la claridad de miras que contempla el celeste que me ama, 

dile con inmaculada estampa 

que río cuando ríe,

que soy muleta y espada,

al ruedo con los caballos,

lidiando al toro en la plaza. 


Dile que le doy la mano,

que soy su nido de palabras, 

que como quiere el sol a la mañana

le da la luna su cetro de plata. 

Dile que soy rosa y cumbre nevada,

alta planicie y águila rozando sus alas doradas. 

Le quiero con fuerza y rabia,

le quiero tanto... Que mi amor traspasa el infinito,

se esconde en su abrazo,

degusta el cielo de su beso 

en mi boca, 

dormita en su sueño,

vive en sus palabras. 


Dile que no me ha perdido... 

Dile que hay esperanza. 


Claudia Ballester Grifo


sábado, 27 de marzo de 2021

UNA CARACOLA


Mis palabras, mis hermosas palabras, 

mis aliadas. 

Mis sentimientos en papel de plata, 

melodía alada atropellando las alboradas,

cabalgando en una fantasía que arrebola vientos de magia. 

Mi ansia incontrolada, 

mi sed de ti, sequía del alma, 

hambre e inconsciencia, 

pulso del corazón tras una noche de íntima velada. 


Tus palabras, pétalos de rosa,

suavidad de roce, abrazo atropellado de besos, besos y besos, 

abrazo de impulso, pasión buscando una respuesta guardada. 

Velo que viste la lujuria, 

manos abrazadas. 

Campanas de encuentro, 

pico que horada la tierra trabajada. 


Nos encontramos en la luna celestina de celadas. 

Bailando en su rayo, 

nuestra sombra en la luz de su mirada,

pegaditos nuestros cuerpos, 

mis labios besando tu piel nacarada,

nardos en tu aliento,

fresas en mi respuesta deseada. 


Palabras, más que palabras. 

Versos vistiendo un amor que nos embarga. 

Gemidos que nos buscan,

olas de placer recorriendo mi playa, 

arena que te come,

que gana tu plaza,

escuchando una caracola que susurra que me ama. 


Palabras, algo más que palabras. 


Claudia Ballester Grifo


viernes, 26 de marzo de 2021

TU PUERTA


Entrar en tu sueño es profundizar en el alma, 

un camino desconocido, 

de la mano,

 como una guirnalda en el corazón de una adolescente enamorada. 

Disfrutar de un segundo de tu placidez amada, 

escuchando el pulsar de tu descanso en una noche de cintas de plata. 


El velo de tu reposo deja un reguero de tinta por si acaso, 

sabes que incursiono, 

sabes que te busco en tiempo y espacio. 

Encuentro un mensaje de oro y estaño, 

hilvanando letras, apretando versos escanciados. 

Sonrio a tu propuesta de enamorado. 

Aprieto mis labios  hipnotizados, 

un beso de tu boca, 

un beso de miel ansiado. 


Duerme plácido mío, 

duerme mi sol idolatrado, 

sueña bonito para despertar ilusionado, 

para sonreír a la vida que te está amando, 

para vestir de fiesta los años penados. 

Duerme, cielo mío,

tu sueño voy velando, 

acunando tu frente, besando tus labios, 

abrazando tu cuerpo, 

siénteme... Estoy a tu lado. 


Entrar en tu sueño es provocar una tormenta eléctrica,

bucear en un océano de coral y madreperla, 

jugar en un parque de relucientes columpios, 

un atrás en el agujero negro para encontrar tu puerta. 


Claudia Ballester Grifo


LA VOZ DEL COLOR


Buceando en el negro blanco de mis sueños, 

escondida en la ventana de mi pupila, 

jugando con la cortina de mi iris ávido de color y fantasía,

apretando mi mano la sábana,

marcando los dedos arrugas de panizal de semilla,

verdea timida primero para estallar en dorada alegría. 


Vislumbro colores en sonido y melodía, 

los bajos en tonos fríos para reír los altos con cálidos de tumulto. 

Se deslizan las teclas de un piano galanudo, 

tirando los verdes de su cola, 

durmiendo el añil los agudos, 

alcanzando con un suspiro el rojo ocasión de una ópera de romanticismo complacido. 


Los colores excitan nuestros sentidos, 

traducen el lenguaje del medio en el que vivimos. 

Los naranjas  fuego del cielo, 

tirando de la capa del astro rey con magentas de atardecido. 


Puro blanco que bautiza, comulga y acompaña a la novia en su primícia. 

Negro que llora duelos, morado de penitencia y tortura. 

Marrones, ocres y amarillos deshaciendo arena, moliendo trigo. 

Rosa de muñeca, azul la mirada de un niño. 


Lo más gracioso de todo es, que viendo lo que se refleja, es el objeto del color que destella. 

La longitud de onda que rechazas es la que se encuentra. 

Es la ciencia que nos acerca a la necesidad de distinguir para evitar males que nos atormentan. 


Claudia Ballester Grifo


jueves, 25 de marzo de 2021

RACISMO


Ojos desmedidos de luna cuarteada,

a jirones tus luceros, 

apagados por lluvia y escarcha. 

Traslúcida la lágrima que barrunta fuentes de melenas azuladas,

se desliza por el ébano de tus mejillas,

se la come tu boca de perlas blancas. 


Niño abrazado al raquitismo, 

balón buscando una portería agujereada, 

los alambres de sus piernecitas temblando los gritos de una redada. 

La noche se comía su cara

viendo como su padre recibía la fusta y la vara. 

Los gritos le cegaban la ira,

su corta edad le bloqueaba,

su padre en el suelo, 

se lo comían las capuchas 

blancas. 


No llores mi negro, 

no llores niño de mi alma, 

no llores, chiquillo,

que me rompes,

que me matas. 

Llorando desaparecen las nubes,

llenas el cielo de luces blancas,

se encienden las velas,

manos negras, manos blancas. 


Claudia Ballester Grifo


miércoles, 24 de marzo de 2021

NANA A UN AMIGO


Ea, ea mi niño,

ea, ea que duermes entre flores;

suda tu frente blanca,

tus ojitos son dos clamores. 

Sueñas a ratitos campos de colores, 

en duermevela febrosa,

ea, ea mi niño,

mi mano descansa tus dolores. 


Una cucharadita de amor en la mañana temprana, 

cuando despiertes de tu mal rato,

mi sonrisa te acompaña. 

Ea, ea mi niño,

que no pasa nada, 

que este jarabito es dulce como la melaza. 


Tu sonrisa desprendida me regala

la risa de tu encanto descansando en mi plegaria,

ea,ea que a mi niño no le pase nada. 

Ea, ea que corre el agua fresca 

y el sol se derrite de ganas,

que se abraza el día hermoso a una noche de luna plegada. 


Ea, ea mi niño,

ea,ea... El cansancio se ha ido 

con el primer trino de la primavera, 

con el primer rayo diáfano que se descuelga por tus expectativas buenas, 

la ilusión de un nuevo día, 

un horizonte de belleza placentera. 


Ea, ea mi niño. 

Ea, ea. 


Claudia Ballester Grifo


martes, 23 de marzo de 2021

LUZ PRIMAVERAL


Estallido de calor en el centro mismo del día,

cuando te atora la sensibilidad en el silencio de la mecánica,

solo el zumbido de la naturaleza en su ansia más descarnada,

el vuelo de la rapsoda al confluir una abeja en el néctar de su delicia. 


Juega el arco del sol con los ojos de sus nubes, 

ríen los vaporosos trajes rizando la brisa que se cuela por el alféizar de su mirar tranquilo. 

Varios insectos multicolores se refriegan por las alas de las flores

anhelando el tierno manjar que refuerza su brío. 


Ella busca en lo más profundo de un ensueño que la traslada. 

La intensa luz acaricia su regazo

cruzando las manos en reposo,

en señal de complacencia a la nada. 

Ella se siente acompañada, 

incluso abrazada. 

Sonríe al día que trae noticias con sabor  a verso de enamorada. 


El sol la acaricia con ternura encelada, 

besa su rostro, disfruta del reflejo de su piel delicada, 

la trata con cariño, esmera su tacto dadivoso jugando con su fulgor de estrella hipnotizada. 

El sol la sueña en las noches que vela la luna reclamando su hora de reina. 

El sol suspira llamas de fuego que bruñen el pelo de la que provoca su deseo de poseerla. 


Ella no sabe, ella teje poesía en una celdilla de colmena. 

Se siente parte de un todo, inducida por un camino de rosas y azucenas. 

Ella le mira, 

él la ciega, 

ella le da la mano, 

él se la lleva. 


Claudia Ballester Grifo


MUJER SIEMPRE


Lloran las nubes llenando el asfalto de pompas en diálogo con sus lenguas de agua. 

El azul se acera en magenta, caída de naipes en una siesta casual de alas de hada. 

Se acuesta la sierva de casa y faenas varias para abrazar el apoteosis de una noche de gala. 

Se ríen los niños, cabriolas de cuarzo rosa, 

fregados los platos, la casa dispuesta. 


Las estrellas brillan con sus diamantes de fiesta. 

La magia viste con traje de lentejuelas, 

negro como la noche de azabache inmersa.  

La mujer, bella por naturaleza aporta su guiño, 

su sonrisa de blanca perla. 


Es ella, dispuesta. 

segura de sí misma, sabiéndose cuestionada, raíz firme y cierta. 

Sueña en su mundo, 

atraviesa océanos y barrancos,

luce con un corazón abierto y un alma sabía y maestra. 


La mujer, rama flexible de un árbol de verdes hojas y savia convulsa 

recorriendo el cuerpo sabiendo a cierzo y misterio de brisa hablando milenios de sapiencia. 

La mujer, ciencia y arte, 

folklore  en el movimiento de sus muñecas. 


Mujer sacerdote en sus conversaciones de juramento y ayuda, 

callada en sus juicios, vacía de críticas rastreras. 

Libre como el viento que besa las nubes y despeja el sol que se adueña. 


Mujer, madre del mundo, cuidadora de la belleza. 

Oxígeno y aporte, 

sangre que salva y nutre la enfermedad y la tristeza. 

Mujer, vida... Quien atenta contra ella se anula en su origen, 

es lerdo, tonto,

sordo y ciego ante el nuevo día que despeja. 


Claudia Ballester Grifo


lunes, 22 de marzo de 2021

CARACOLAS DE PENSAMIENTO


Quiero comerme los vientos que rozan tu aliento. 

Quiero sentirte muy cerca de mí. 

Quiero y quiero rondar tus tiempos,

bailar y vivir junto a ti. 

Quiero besar las huellas de tus pasos,

enlazar las manos y prenderme de ti, 

dibujar caracolas en tus pensamientos, 

escribir en tus sueños y ser sirena y meretriz. 


Quiero lo grande y pequeño de ser aprendiz, 

rasgar la pizarra con tiza y plasmar el amor que hay en mí. 

Manchar con spray las paredes, 

hablando del amor que te prometí,

aunque no sufras mis ardores, disfruta de caricias mil. 


Quiero nadar en el océano de mis pasiones, 

sudar mi apetito febril, 

ser musa y ninfa a tiempo parcial 

de unas agujas que marcan un sinfín. 

Arena en el desierto, 

vergel de frondoso humeral en una cascada de risa y espuma de serafín, 

manos picadas por el frío de tu distancia, castigo de cárcel sin alguacil. 


Quiero... Quiero perderme en tus brazos, 

besar tu boca de mil retazos, 

hablando palabras que me provocan, 

locas y locas...

Mi corazón abierto por la espada de tu sentir,

quiero morir en un abrazo que no me suelte,

sujeta a tu amor y feliz. 


Claudia Ballester Grifo


domingo, 21 de marzo de 2021

MUJER


Soy mujer,

me reinvento en cada fatiga, en cada obstáculo que me pone la vida. 

Pienso para mí y busco la imagen oportuna en ese espejo mágico que traduce mi fantasía. 


Soy mujer,

yo lo sé, solo falta que tú lo digas,

lo proclames al viento y respetes mi integridad y autonomía,

sonrías con mi sonrisa y abraces con tu mirada la mía. 


Soy mujer,

madre, hija, amante, compañera y amiga. 

Soy lo que quiero ser;

estrella, hada, hechicera y musa. 

Soy segura aunque no perfecta,

eso me aburre y asusta. 


Soy mujer y me siento en una nube por ello. 

Orgullosa del cielo que me acaricia,

lloviendo cristales,

llenando mares de calma y ventura. 

Mujer bella porque fea no hay ninguna. 


Claudia Ballester Grifo.


ME VEO


Mirando la claridad del día, 

la sonrisa en los ojos de quien me mira,

la afabilidad de unas manos que me hablan,

los gestos de una cercanía. 


Mirando un sol rutilante de caricias, 

un cielo de raso azul,

unas nubes que se deslizan. 

Mirando el presente de mi día me reflejo en los recuerdos de un espejo que me devuelve una imagen conocida. 


Levanto la mano,

acerco mi mano a la suya, 

imagen de polvo, de ceño con arrugas. 

Sonrisa coqueta, candil de un estanque de calma,

profundidad de caricia. 


Me reconozco en el abismo,

melena y piel fina. 

Guiño de ojo, elevación del arco triunfal de la ceja,

largas pestañas y una apuesta, 

soy mujer y mi sentir es de princesa. 


Soy mujer,

susurro al viento, promesa. 

Versátil y diva, 

lo que yo quiera. 

Me siento firme y fuerte, 

damisela. 

Soy un sueño, una quimera,

sigue el rastro si te interesa, 

ya te escribo yo una notita si tu aire me despierta. 


Soy mujer. 


Claudia Ballester Grifo


AULLANDO A LA LUNA

Aullaba la loba su canto a la luna, 

tenue luz de melancolía por su compañero que no volvía. 

Los lobeznos inquietos mordisqueando sus mamas vacías, 

jugando con los colgajos que el hambre no abastecía. 


La luna blandía su cara esquiva, 

perlaban sus ojos racimos de uva, 

ella sabía, 

despeñado el cuerpo del macho por una manada agresiva. 

Ya no volverá el lobo a compartir con la madre camada y ventura,

ya no jugará ni correrá por el bosque resuelto, ni inventará vidas,

se fue al silencio de la noche oscura, 

sin luna, sin río, sin arrullo que compartir con su amada querida. 


Ella, la mujer ALPHA imploraba a la luna, 

me quedo luchando por mi familia, hacienda y casa, 

loba entre lobos, desafíos de la vida, 

rielando los rayos en el silencio del río,

mansas aguas en duelo por una puñalada de la vida. 


Claudia Ballester Grifo


sábado, 20 de marzo de 2021

EL BANCO DE MI SUEÑO


Sentada en el banco del parque, 

perdida entre las risas de esas caras regordetas de bebés y niños de pocos años, 

seducida por el agradable sol de invernal siesta;

me pierdo... 

Me pierdo de la mano de una pequeña de ojos desmedidos y blandiendo coletas. 


Callo mientras escucho su algarabía de gestos comiéndose el espacio;

dibuja mariposas batiendo alas volando hermosas, 

crea dragones que ríen fuego pellizcándose la cola, 

bucea sirenas que despiden con sus melodías amores eternos,

mientras los castillos se yerguen en la arena de su lecho. 


Se acerca la niña, luz y lamento;

me besa suavecito, 

me da contento. 

Susurra a mi oido con voz de tiempos, 

olores y colores que recorren mi cuerpo. 

Se va despidiendo... Se aleja...

Me despierta la tarde en el banco de mi sueño. 


Claudia Ballester Grifo


SILENCIO


No puedo hablarle a mi amor secreto porque mientras hablo se me hace cercano,

porque mientras pronuncio su nombre los besos se lanzan a sus labios,

porque solo de pensarlo sudan mis manos. 


Este amor grita para mis adentros, 

se hace esclavo de noches dolientes,

de días lejanos. 

Este amor crece como las olas que nos van abrazando,

mojan nuestro cuerpo, 

bebemos las gotas que se van deslizando. 


Amor de lenguas de fuego que nos va devorando,

callados en los pasos sigilosos que nos van acercando,

embozados en la noche sin luna,

escondiendo el encuentro deseado. 


No puedo hablarle a mi amor secreto, 

no puedo, no

porque quiero tenerlo,

que deje de ser secreto, 

que me arrastre con su viento, 

que me lleve muy lejos,

tan lejos que perdernos fuera un acierto. 


Claudia Ballester Grifo


viernes, 19 de marzo de 2021

LA CUNA DE LA VIDA


El bajel surcaba la noche de un mar en calma

avanzando su recorrido sigiloso,

secreta misión que las estrellas abrazan. 

Redondeadas formas, fantasma de glaciar susurrando la letanía de brazos alzados pidiendo agua,

pies descalzos volando huellas que no quedaban. 


La aurora desplegaba sus velos de luz tenue

anunciando una tibieza bruñida y tornasolada, 

de trigo sus cabellos, 

azules sus luceros de mirada cándida

deshaciendo el hielo, en suspiros de mil plegarias. 


El sol en su hora máxima saca humo de bruma estanca. 

Se ríen las nubes jugando con el algodón de sus ganas,

engordan y engordan hasta estallar con vítores y gracias. 


Desaparece la estela perdida en el horizonte,

se extiende la lluvia con su manto divino colmando las bocas que se abren;

los niños ríen las caras reconfortadas de las madres, 

saltan los peces por los rápidos mientras aplauden las plantas con las flores paridas que cantan. 


Claudia Ballester Grifo


jueves, 18 de marzo de 2021

EL ABISMO DEL QUERER


Amor que escondes mis pasiones más secretas, 

que me rompes en pedazos en la espera, 

que destemplas mi ánimo y me llenas de chispas eléctricas,

que la ansiedad de correr a tu encuentro descarga los días de noches tormentosas. 


Amor secreto y extraño, 

conociendo el perfil de tus manos me hechizan  tus palabras, 

me enamoran tus intentos interesados de llevarme a tu terreno, 

de perderme en tus brazos. 


Amor que vivimos en el silencio más opaco, 

nadie sabe de nuestro recorrido, 

de nuestros encuentros enamorados, 

en ese punto de pasión deshaciéndose el manjar deseado,

deshojándose los pétalos de un amor no aireado. 


Amor soñado de tantos anhelos,

apareciste sin saberlo,

 en un sendero desconocido

abriendo los brazos. 

Me sonreíste desde lejos, 

me pediste permiso, 

comprendí en un segundo que me perdía en el abismo...

El abismo de quererte sin recato. 


Claudia Ballester Grifo


¡AY CÓMO TE QUISE!


Te quise con el sol de mis mañanas y mis noches de luna plena, 

con la fuerza de los vientos hablando con las olas de la mar rizada,

con la intensidad de un sunami retirando la falda del agua salada, 

con la intrépida fuerza del atropello de las lenguas ahogando palmeras abrazadas a su tierra. 


Te quise en mis noches de quimeras,

dibujando tu rostro besado por mi querencia. 

Te quise con ese arrobo que me entregaba al vacío de mis sueños para encontrar un motivo de nuestra cita con las estrellas. 


Te quise tanto... Tanto, tanto 

que al extraviarme te perdiste sin estela. 

Al penetrar en el silencio de la callada se deshicieron las manos, desligaron su promesa. 

Me pagaste con una traición,

puñalada tremenda,

hasta el fondo del corazón...

¡Ay! No hay pena que más doliera. 


Te quise mi amor...

¡Ay, cómo te quise! 


Claudia Ballester Grifo


martes, 16 de marzo de 2021

TE QUIERO, TE AMO


Hoy quiero decirte que te quiero, 

sencillamente, sin pretextos. 

Te quiero con la dulzura que acaricia un rayo de sol la desdichada sombra desmayada tras el ocaso. 

Te quiero con la delicia de morder del mismo bocado que estás saboreando,

con el desespero de contar las horas de tu ausencia, 

con la locura de oír tu voz en cada melodía,

te quiero con la levedad de tu tacto.


Hoy quiero decirte que te amo,

que soy tuya siempre en tiempo y espacio, 

que vuelo con las mariposas aterrizando en la piel de tus abrazos, 

que me pierdo en las montañas de tus gemidos, 

bebiendo de la cascada de tu lago;

que me deslizo por el secreto de tus bosques y 

sueño con la serenidad de tus llanos. 


Hoy confieso que por ti vivo en ilusión y empeño

resiguiendo tus pasos, 

de puntillas sin despertar tu descanso,

esperando ver tu ventana abierta al sol de marzo. 

Hoy confieso que por ti muero cada vez que me pierdo en el silencio;

que no te hallo,

cada vez que te alejas del fuego que juntos preparamos. 


Hoy quiero decirte que eres mi amado, 

elegido entre las estrellas de mis sueños adorados,

el destacado en ese abrigo que me ofrece el calor de tus manos,

el amante de mis días esperando la intimidad de la luna cuando nos hablamos al oído y reímos como niños liberados. 


Claudia Ballester Grifo


SIEMPRE PAPÁ


Susurran las olas mansas al rozar la arena, 

besan melosas la fiebre que el sol acaricia en su carita morena. 

La brisa con su melodía a cuestas, 

bailando con la marea que progresa.

Juegan las mariposas en la blanca fachada de las torres que se apuestan,

grandes ojos de mirada lánguida rompiendo los cristales de un alma abierta. 


Siento... Siento tantas cosas...

Tus paseos ciegos con la mirada despierta, 

acariciando cada suspiro, 

regalando una sonrisa a tu guía y compañera, 

dejándote llevar por ese paseo de mar y cielo

del brazo del amor seguro 

y contento. 


Papá, te echo de menos, 

lo haré mil veces desde que volaste al cielo, 

lo hago en cada día, en cada momento, 

viéndote en mi sentir, 

llevándote muy adentro,

en cada palmera rozando el viento,

estirando sus brazos para tocarte, 

papá querido, 

para rozar un beso. 


Claudia Ballester Grifo


domingo, 14 de marzo de 2021

ERES POESÍA


Se descuelga el gorgoteo de la paloma escribiendo su reclamo a nido. 

Cimbrea el aire con el ahuecamiento de su pluma en arduo lance. 

Luce la franja meridiana del sol en la cara de una fachada amiga, 

se levantan las pestañas de una mirada huidiza.

Pura poesía. 


Los fantasmas azulean su blancura, 

sábanas tendidas blandiendo la noche que apura, 

escrita su historia en algodón de nube y luz secreta de rayo de luna, 

pendiendo de hilos y pinzas,

marionetas de zarandeo y armonía,

jugando con el café de una mesa barrida. 

Pura poesía. 


Eres tú el azúcar que remueve la cucharilla en el negro fondo de unos ojos que me miran,

poso de pasión contenida en azahares y luz de mediodía. 

Sonrisa de fulgor añadida, 

besando tu silencio, 

alegrando el alma mía. 

Pura poesía. 


Eres poesía. 

Pasión robada al tormento y fiereza de las olas mordiendo el sentir contenido de su vida. 

Fuerza de los rayos de un sol que despliega su naturaleza, 

volatiza los sentimientos, 

quema quimeras, 

arrullo a los amantes,

magia vestida de mareas. 

Tú me miras... Es poesía. 


Claudia Ballester Grifo


MENOS QUE NADA


Tres flores arrancadas de su tallo, 

deshidratando sus hojas con aguas de mayo. 

Tres hermanas de pocos años, envolviendo sus cuerpos con brazos de terror y desespero eclipsando el sol que las había despertado. 

Ese día murió su aire alumbrando un nuevo parto. 

Lágrimas de madre que con su último suspiro dejó sus hijas al yugo del patriarcado

como piedras de río expulsadas de su lado. Niñas de la India, menos que nada. Niñas de la calle,muertas o desaparecidas, niñas negadas. 


Niñas abortadas, madres esterilizadas,

desde la China rural millones de mujeres mancilladas. 

Niñas abandonadas para una adopción extranjera que las salva. 

Menos que nada. 


En el África más negra, niñas de escuela secuestradas, 

es un delito para la mujer la ciencia y las letras, 

violadas y sodomizadas, 

madres a la fuerza, niñas robadas. 


Es un milagro hacerse mujer, 

incluso para los países en cabeza,

largas piernas y largos brazos, 

pero la mujer reinventada. 

Mirada intensa y osada, 

espíritu de aliento y esperanza;

fuerte y solidaria, 

amiga, hermana, hija, esposa, madre abnegada. 

Corazón del mundo, siempre alma. 


Menos que nada. 


Claudia Ballester Grifo


sábado, 13 de marzo de 2021

PARA SAYO


Llegas con tu sonrisa abierta abrazando mi temprana tarde, 

con esos ojos profundos de muchas verdades, 

oliendo a cielo despejado,

a las frambuesas que prodigan los zarzales,

a esa simpatía que fulgura de un corazón con grandes cicatrices,

medio curado por el tiempo y las necesidades..


Llegas con las primeras calas que suspiran mis cantares,

sabes que muero por ellas,

blancas de tallo largo, 

finas y elegantes. 

Me sorprendes con la primavera llamando a mi puerta, 

llega la alegría, 

la amistad profunda que me arropa,

eres un rayito de sol que me acaricia,

la risa fresca que compartimos 

horas y horas. 


Eres amiga de tardes inciertas, 

de mañanas floridas,

de batallas e historias. 

Eres un pan bendito, 

un caramelo que llevarse a la boca,

un amor de mujer,

a veces niña hermosa, 

risas y risas, expansión y 

buena cosa. 


Cuando la tristeza agobia

me llamas con voz apagada,

urgencia que te acosa. 

Desde lejos oigo mi nombre, 

mi querida cala grandiosa, 

te duele la pena,

mi voz te acuna... Te transformas.


Claudia Ballester Grifo


SONRISAS MALICIOSAS


Me miro en el espejo de mi historia. 

Recorrido desde mi más párvula infancia,

sometida por el capricho de los varones, 

niños también que jugaban a ser hombres. 


La vara de la maestra vigilante, 

ojos saltones aumentados por el vidrio de sus lentes. 

Mirada inquisidora a una niña asustada que no entendía la ofensa. 


Qué revuelo de mariposas,

qué correrías y ataque de sonrisas maliciosas,

qué preludio de cicatrices que por ser mujer llevamos tatuadas y expuestas. 


Ser mujer, 

mi mayor orgullo y fiesta,

no cambio mi sexo,

me siento satisfecha, segura y dispuesta. 

Me reinvento en cada caída,

dispongo de mochila y maleta,

el bagaje de una existencia 

próspera y honesta. 


Ser mujer viento y brisa moviendo mareas,

mano sutil que acaricia, 

labios que besan;

mirada de luz que ilumina,

faro en el puerto para quien se pierda. 


Claudia Ballester Grifo


DELIRIO DE MUSA


Deja que me mire en tus ojos, 

permite que mis silencios se alarguen contenidos deslizándose la arena del tiempo inconsciente de un suspiro. 


Deja que vuele este impulso,

que abrace distancia y olvido,

que rescate mariposas de colores, 

que la melodía sea fuente y río. 


La brisa de mis palabras, 

aliento cálido de perlas y bríos

acariciando el nublado de un cielo compungido. 

Las nubes se deslizan, tacto de talco aromatiando los sentidos, 

la diáfana claridad del día penetrando en la noche fría de un corazón herido. 


Intercambio de sangre de un mar a un río,

plácido encuentro sin choque ni ruido, 

confluir de pensamientos en el relámpago lejano de un destello, 

guiño complacido, pulsando una corriente remando en un sentido. 


Deja que te diga sin decir, 

entiende que ame el vacío, 

acaricie las palabras sin remitente,

lea las flores de tus mudos halagos, 

abrace esa ola que se adueña 

de la musa entregada a su delirio. 


Deja que me pierda. 


Claudia Ballester Grifo


BEBIENDO LOS VIENTOS


No quiero despedirme de ti, 

no se puede obviar el sol ni dejar de respirar. 

No quiero dejar de vivir, de soñar, 

de sonreír al cielo y al mar... De inventar. 

No quiero, 

no quiero perder la libertad de amar,

de suspirar goteando la pluma sal de la mar,

bebiendo los vientos, una leve señal,

un guiño, una prestancia, 

una melodía, una rosa de luz y verdad. 


Quiero dibujar mi sueño en la playa de tu piel,

surfear en la ola de tu pasión y diluirme en tu ser. 

Ser alarido en tu ausencia, 

júbilo de tu querer, 

palmas y castañuelas, tu niña y mujer. 

Quiero que me sientas,

que arropes mi frío y calmes mi sed,

que me quieras, amor mío,

que me quieras... Cómo tú sabes querer. 


Quiero quererte con el frenesí del ayer, 

surcar el horizonte y alcanzarte tras él, 

darte la mano por enésima vez,

cogerte fuerte y no soltar la cuerda 

del impetú y la embriaguez. 

Quiero... Quiero, 

sentirte una y otra vez, 

que seas mío porque quieres, 

por placer. 

Quiero ser tuya, eres mi necesidad, 

la pasión, la alegría de un día empezando a creer. 


Claudia Ballester Grifo


POETA

 

Ella era poeta, acariciaba los susurros,

olía las fresas. 

Escuchaba los trinos,

 alguna algarabía de gaviota yendo al basurero, comida fácil y certera,

estridente sonido rompiendo la armonía, no por ello, menos hermosa. 


Ella, olía a sal y bruma cadenciosa,

llegando despacito a abrazar sus olas,

enroscadas las algas viscosas, 

resbalando por su cuerpo en un racimo de turbias hojas. 

Ella, tierna mariposa salida de su capullo, metamorfosis de oruga que se viste de fiesta. 

Ella, luz y vida, 

farola que alimenta la ventana de persiana abierta. 


Ella era poeta,

cabalgando en sus noches de luna pendenciera. 

Hechicera de la pluma que rauda escribía sus propuestas. 

Movida por hadas buenas, 

duendes picarones y almas persiguiendo quimeras. 

Ella... Tú sabes de su sonrisa y estrategia. 


Ella aspiraba a ser tu poeta. 


Claudia Ballester Grifo


miércoles, 10 de marzo de 2021

   Evento: MI TIERRA 


Autor: CLAUDIA BALLESTER GRIFO 

País: ESPAÑA 

Título: 

         MUJER ENAMORADA 


La tierra herida en su corazón como mujer enamorada;

ella mirando al cielo, sonrisa al viento

alargando sus ramas,

raices que absorben de su seno, 

árbol que viste de verde su morada. 


Ella que con sus pechos nos amamanta

desfilando sus ricos ríos en abundancia y gracia

riendo en sus manglares mil historias de velos y escarcha. 


Mujer enamorada, 

mar de mirada verde y sal tornasolada,

lomas por caderas de suavidad probada, 

huertas de regadío, 

desiertos de trágica solana. 


Ella, madre en amorosa disciplina

guardando el equilibrio,

escribiendo las reglas 

en lápiz de milenios y hoja de templanza. 

Ella, llorosa y triste,

atacada y violada. 


Llora la tierra diluvios fieros, 

se anegan pueblos... En otros, polvo y viento. 

El fuego del rayo prendiendo terrenos, 

se quema el corazón destruido 

desde dentro. 

Muere la tierra, cierra sus ojos,

se abre el agujero negro. 


Claudia Ballester Grifo 





martes, 9 de marzo de 2021

PURA SANGRE


Cabalgando por las olas esmeraldas de hermosos prados, 

Con la crin al viento y sudando la piel nervios y apuestas, 

ojos almendrados de incuestionable belleza, 

albo tu pelo, cepillado contrapelo,

pura sangre de carreras. 


Furia del viento rompiendo cadenas. 

Briosos pasos en el silencio de un lago con barcaza dispuesta. 

Los ensueños en pasarela dándose un baño ligeros de ropa. 

Labios rotundos besando tu boca, 

cerrando la sonrisa, lamiendo la piel de tu mucosa. 


En el idílico páramo de montaña viendo su imagen en el holograma de unas aguas quietas, 

descubriendo las nubes una melena naranja con mirada de cielo que las despeja,

tu mano en su talle, 

tu figura de talante dispuesta,

pajizo tu pelo, enamorado lascivo que la provoca. 


Amante que susurra a los caballos, 

ella la doctora de sus cuerpos, de su mente y euforia. 

Manos que se abrazan en un sueño,

el sol los acaricia y atesora. 

Nace el amor en un instante, 

firme sentimiento escrito en las estrellas. 

Sella un beso su encuentro, 

el caballo blanco trota con cola 

de seda. 


Claudia Ballester Grifo


lunes, 8 de marzo de 2021

CARTA AL AGRESOR


Déjame que acaricie la soledad de un dia de lluvia. 

Esas lágrimas frescas limpiando tu cara, 

parabrisas del alma en canción melódica con su diálogo de burbujas blancas. 

Te doy mi mano, palma abierta al sentir de tu mirada, 

transparente en mi verdad, 

bruma bañando una pista de espejo y laca. 


Déjame que sonría a la tristeza de tu silencio. 

No hables, no hace falta. 

Entiendo en la brisa que rodea mi ambiente,

en el verde esmeralda, alimento de una idea que se baña en mar abierto, 

estela en el horizonte que dibuja una fotografia tomada. 


Déjame que te rodee en mis brazos, 

mortaja de musa violada, 

espíritu vagando en la noche, 

cercando tu ventana. 

Sin rencor de martirio, 

sin cuerpo que sufre el asedio de una pérdida obligada, 

desprovista de necesidades,

espíritu alado que comprende y salva. 


Déjame que cure tu vileza sentida por errar tu camino en una senda sin respuesta, 

ser tu voz en esa estancia perversa

en la que estás perdido aunque tú no lo sepas. 


Déjame que sea tus ojos,

el tacto de tus manos recuperando el rubor y la decencia. 

Quiero ser la que saque la daga de cada asesinato de amor y conciencia. 

La que limpie el escenario del crimen, 

la que siendo tu amiga te perdona. 


Claudia Ballester Grifo


MANOS


El veía con los ojos del alma, conocía por las manos, 

disfrutaba de la voz que afable le regalaba. 

Su mundo eran los libros, su vida el profesorado. 

Ella una casualidad, una rosa de largo tallo, 

alguien que fue a leerle historias del alumnado,

alguien que no sabía que su vida cambiaría de inmediato. 


Una copa de vino;

él le puso sus manos, dibujó su cara

alucinando,

no podía ser más preciosa, 

tener más encanto, tersa y suave piel, 

afinados rasgos, 

voluptuosos labios que reseguía con sus dedos avispados,

seda de cabello, largo y fino,

oliendo a mirador de un mar cercano. 


Ella quiso conocerlo con las manos,

vendó sus ojos con raso

deslizando sus dedos, acariciando su tacto, 

juntas sus caras, 

besando el aliento mentolado,

sintiendo sus bocas, 

descubriendo un mundo sin luna ni espacio, 

siendo suya, amando rendida,

los dos callados. 


Él le puso una copa de vino... Le sonrió admirado, 

ella le miró a los ojos, 

se perdió en el azul de su lago,

una rosa bebiendo agua entre ambos, 

un cielo iluminado, 

un mar lamiendo el vestido 

de una terraza abierta al amor ilusionado.

Claudia Ballester Grifo 


sábado, 6 de marzo de 2021

ADIÓS, CIELO


Quiero volar con la ilusión de la alborada, sentir el aliento de un café amargo,

despertar tras el bostezo de un día nuevo y precioso, inventado.

Quiero despegar, 

me enamoré de un sueño dibujado entre las nubes, 

de ese color de apego y entusiasmo. 

Me enamoré de una luz en el corazón encendido,

me enamoré del amor en un día anónimo y extraño. 


Deseo que tu sueño fuera el mío, 

para poder encontrarnos en ese punto, en ese de nuestro encanto. 

Deseo que el silencio bese el desengaño y que nunca, nunca des respuesta a mi perplejidad, al mutismo de una noche rizando la hoja de un manuscrito manchado. 


Me quedo con el vuelo de la mariposa, 

cartas sus alas de niña hermosa, 

elevando mensajes de rosas para aromatizar la pena, esta pena loca. 

Noche oscura que abre la ventana,

luz que temprana acaricia,

besando el blanco de una tela nueva. 


Adiós azul del cielo que amo, 

hola amigo, calmo mar plácido. 

libertad recuperada, 

dulce, dulce regalo. 

El sol brilla, el día se desprende del manto. 


Claudia Ballester Grifo


viernes, 5 de marzo de 2021

NEGROS Y MÁS NEGROS


Agazapado en el silencio de la noche, 

amparado por las sombras que esconden la evidencia del fulgor en la mirada,

en lo anodino de los negros y más negros, 

observando mi figura vestida de sábana. 


El sueño invadiendo mi morada. 

Conecto con una esencia que me abraza con amor y susurra palabras livianas,

me muevo inquieta, extraña. 

¿Quién es ese enamorado que me regala? 

No hay palabras, 

solo susurros de una brisa que alerta mis sentidos, 

me eleva y me alcanza. 


Presa de mi sueño, 

incapaz de resistir el magnetismo que me embarga,

hechizada por una bruma que acaricia mi piel deseada,

llegas hasta mí, pasión desbocada, 

abrazas mis manos, 

sellas mi boca que calla.

Me amas. 


La farola se asoma a la ventana, 

nos regala una tibieza que alumbra tu mirada, 

me pierdo en tu lascibia, 

disfruto de las llamas, enciendes mi cuerpo, 

respondo con fuego,

cae la suave tela que me tapa. 


Secuestras el amor para poseerme hasta la alborada, 

que no venga, que no,

que la luz no encuentre la entrada,

que me deje contigo muchas noches largas,

que quiero deshacerme,

ser una, pura energia con la tuya enamorada. 


Claudia Ballester Grifo


VIDA


Me deslumbra la vida con el sol de tu mirada, 

soy arrugas canas tomando un café con la muerte amarga. 

No quiero, no, sigo bien anclada. 

Amo la vida desde mi barca dorada. 

Siento tanto... Oigo el trinar de las golondrinas que proclaman una nueva nidada, 

los brotes de los tallos que bendicen la madrugada de una primavera que bosteza en el marzo de su estampa. 


Quiero la vida con toda su gracia, 

abrazarme al tronco, ser hoja y correr por su savia,

afianzarme en sus raíces amando la tierra que me ampara. 

Quiero la vida de tanto inventarla,

mirando su cielo bordando las nubes de su alma,

la sonrisa de su sol mordiendo el agua de un mar bruñido escarpelo de su sal y calma. 


Invito a la muerte para hacerla amiga, 

le cojo la mano, siente mi corazón galopando el viento de sus ansias, 

blanco su pelaje, reseca la piel al dulzor de mi estocada, 

vidriosos sus ojos dándome una oportunidad, me salva. 


La invito, sí por ser amante de la vida,

por querer ser galena y esclava, 

arena que se desliza en el reloj sin espinas clavadas,

ni agujas que hieran una piel delicada, 

mi alma volando por eras y espacios,

por burbujas de aire, por ilusiones creadas. 


Viento, luz y rutilante batalla, azaña librando sus partidas, 

jugando un juego de cartas. 

Quiero el as de copas, el oro, la carta del siete de espadas, 

la muerte regalándome su manzana, 

quiero vida, tras vida, 

no importan los cambios ni las redadas,

mientras sienta dolor o besos en mi cara, 

estaré viva,una con el viento de color en la aurora de la mañana. 


Claudia Ballester Grifo


miércoles, 3 de marzo de 2021

LA SÁBANA DEL DÍA

 

El sol permanece agazapado en un cielo somnoliento. 

Levanta el día arrebujado en su sábana sacando la cabecita debajo de la almohada. 

Levito en una bruma de esferas doradas,

mis pensamientos son brisa en un mar de calma. 

El huracán tragó su garra, 

se ahogó en la tormenta y barrió su estampa. 


Necesito el aire que me salva. 

Bailar y bailar dando vueltas, transportada, atenta a un susurro...

Olvidar para volar con mi nube 

amada,

escuchar esa voz ahogada desde el centro de mi mirada,

cicatrizar una puñalada. 


Cabalgando en la sonrisa que inventa mi esfuerzo y ganas,

como un escarabajo formando una pelota para ser almacenada, 

con la promesa de una primavera temprana,

flor en un campo de prestancia augurada. 


Quiero bañarme en los versos de mi alma,

adicta a mi tinta, 

fiel al tatuaje de mis sueños,

libro abierto en un campo verde de amalgama. 

Enamorada de la vida, 

amante de mis historias inventadas. 

Feliz final de un cuento

de vida y esperanza. 


Claudia Ballester Grifo


OJOS DE CIELO


Viento de mis ganas, 

en mi sonrisa va impregnada tu alma. 

Ojos de cielo, mirada lánguida, 

versos de mi fragmento poético, 

de mi lira desgarrando un concierto. 

Alma, pura y cristalina, 

frágil musa alada. 


Viento que arrebola el sentir del terciopelo al tacto de la rosa,

se desliza por el pensar de un suspiro en la suspensión de una aureola,

agoniza en el canto de una amapola,

libre en el manto de un verde...

verde cristal esmerilado, fresco de un tallo recién cortado. 


Bajo las persianas de mis párpados, 

la cortina se pliega en su descanso,

la oscuridad absoluta para sentir tu tacto

recorriendo mis dunas y barrancos,

sonriendo a la brisa que besa mi llanto. 


Se puede llorar de contento,

de emoción intensa

saltando praderas y campos;

me elevas al cielo

rasgando el tul de su belleza y encanto,

me conviertes en mariposa

cosquilleando tu canto. 


Blanco, muy blanco,

fachada, vestido y nube en lo alto;

luz de mi guía,

sendero de piedras saltando barro. 

Mi corazón te escucha,

tus ráfagas locuras de antaño,

sensible mi cuerpo,

viento, querido viento amado. 


Claudia Ballester Grifo.


martes, 2 de marzo de 2021

LA LÍNEA DEL SUEÑO


Hoy crucé la línea prohibida, soy culpable,

visité la linde de tu cuerpo,

acaricié tu piel desnuda. 

Tú, dormías. 

El aire de mi aliento rozó tu sueño,

me sentías,

moviste tu cara buscando mi tersura,

agitaste el pecho,

Yo, seguía. 


Acerqué mis labios a tu encuentro, 

delicia,

seda de oriente, pétalo de rosa,

selva tropical en su fragor,

arroyuelo en tu boca. 

Disfruté del contacto, plácido placer 

por tu geografia hermosa. 

Eras mío para mis manos y mi boca,

eras el celo de mis ganas,

mi pasión de fuego,

mi amante dormido y entregado. 


Tu cuello expuesto... Delicado,

tu calor jugando con la sonrisa de mi cielo,

respondías a mi ruego. 

Orquídea saprófita de tu cuerpo,

rocié mi néctar en tu árbol dispuesto,

cerca, muy cerca del embeleso. 


Hoy crucé la línea del sueño. 

Seducí tu descanso,

abracé tus manos, 

te hice mío y fui tuya mientras me reflejaba en el fondo de tu lago. 

Abriste tus ojos, 

mi sonrisa y la tuya deshaciendo colores muy, muy alto. 


Hoy te hice mío mientras dormías. 

Hoy fui tuya mientras me sentías. 

Hoy y mañana y...todos los días

con la única promesa de quererte siempre,

vida mía. 


Claudia Ballester Grifo


lunes, 1 de marzo de 2021

DIME CORAZÓN


Dime corazón, así me decías.

Corazón, mi cielo, amor, mi vida. 

Dónde quedó aquello y no me digas que fui yo la que pedía. 

Tu traición rompió mi cielo, mi vida. 

Caíste como un rayo destrozando la corteza de mi tronco, 

la savia, la esencia... Mi sangre, 

el motor de mis expectativas. 


Era tu vida, el bálsamo de tus heridas, 

era tu medicina. 

¿A cuántas? 

A cuántas destrozaste con la trampa de tu calma, 

de tu compañía,

con el dulce canto de tu voz melodiosa, 

tu más cruda mentira. 


Ventana virtual de amistad prohibida. 

Vuela la fantasía planeando en colores, hechizos y purpurinas. 

Te toco con los dedos y tú me miras,

Me miras, traidor de mis días. 

¡Cómo se puede ser tan ruin con quien amor te da sin medida! 


Pago con sudor y lágrimas vestir de mujer,

ser sentida, 

Pero amigo de mis tormentos me reinvento cada día, 

soy luz y poder, 

prestancia y sabiduría,

soy mucho más que tú,

tú eres fango y arcilla. 


Adiós, muy buenas,

ahógate en tu bilis y supremacía. 


Claudia Ballester Grifo.


ALGAS Y COLA


Soy distinta, sí. 

No albergo odios ni resentimiento. 

Mi alma es un salón de patinaje donde se deshace el hielo. 

Soy distinta porque vuelo con el viento,

abro mis brazos dando sol a un día yermo. 

Acaricio la pena, reinvento el dolor para deshacerse en pétalos de incienso. 

Quiero por querer sin pedir un verso. 


Soy distinta, 

belleza sin cuerpo,

solo palabras que abriguen y proporcionen aliento. 

Quién no sepa ver regalo del cielo 

que no se acerque,

no está hecha la miel para regalar dulce 

al analfabeto de intención y corazón,

al pernicioso negativo del contento. 


Soy distinta, 

una con el viento para llegar muy lejos,

para quererte sin recato,

para beber tus lágrimas,

para fundir tu desencanto, 

para reinventar tu historia,

para buscar el mejor final a tu canto. 


Soy yo. 

Mis circunstancias y manto. 

Arropada por mil vidas, 

aprendizaje en la purpurina de un tiempo sin espacio. 

Feliz en mis días, 

agradecida al polvo de estrellas que me cobija,

a las algas de mi pelo,

a la cola que me da vida,

en un mar de sales, 

en un mundo de poesía. 


Claudia Ballester Grifo