SIN RELOJ.
Noche de luz eléctrica,
silencio de carros,
trasiego de pasillo,
nebulizador de morfina,
quietud fingida en el desasosiego
del dolor y de la incertidumbre.
Pegadito a mi cama,
suspiro con suspiro,
las manos enlazadas.
Te acaricia la gratitud,
te beso las ganas.
Con los ojos cerrados,
empapada de tu magia,
descanso mis ansias.
Sin reloj,
pasan las horas
agazapadas.
Juegan al escondite
en la noche larga.
La esperanza sonríe
al día que se levanta
en la oscuridad de una
persiana bajada.
Claudia Ballester Grifo

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