RUISEÑOR.
Ríe la risa a golpe de ganas.
Se inflama el aire de hiperventilación velada.
Suben los carrillos, se desploma la mirada.
Se descuelga la cabeza buscando ser sentada.
Se repite la risa, cogiendo velocidad a horcajadas,
del viento y del día que perfila su cama.
Risa que sonríe llamando al llanto que explota el cohete
de su estela en la noche franca.
Carcajada hermana de catarata que fluye bajando
por la montaña.
Despropósito de emociones, muñeca de ángel iluminada.
Sin ser de esta vida, a ella estás anclada.
Firme y fuerte, cota de malla a primera línea de batalla.
Con uñas y dientes, ruiseñor en lo alto de la rama.
Claudia Ballester Grifo

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