LA FLOR DE MI CALA.
Ha amanecido un dia precioso.
La flor de mi cala se alza hermosa y sola. Se abre y se inclina hacia el sol, entregada. Humilde y expectante me hace mucha gracia.
La observo y la escucho en su silencio. Las hojas a su bola. Anarquía de verde en su mirar como venga en gana.
Es una planta pequeña, esqueje de una gran dama. Apunta maneras y la miro con respeto y esperanza. Se hará grandota y espero que me ofrezca más calas.
Se oye algún trino en la buena mañana.
Canta un palomo llamando a su amada.
Desfilan los coches por la avenida con alguna pitada.
Se oye la gente en su andar a la plaza. Es dia de mercado y el ánimo alimenta aceras y calzada.
Discurre la vida mientras para otros acaba. Dualismos en el tiempo y experiencias contrastadas.
Dejo el hospital para sumergirme en el callejeo y retomar mi día a día. No logro, sin embargo, despejar mi experiencia pasada. Llevo el pesar de la enfermedad encerrada en una habitación de hospital que me llega al alma.
No descansaré hasta que descanse su alma y espero sentir su liberación para poder volar también yo sin alas.
Espero dejar de sentir este nudo que me ata. Este peso en la espalda, esta cerrazón de mente que ocupa mis ganas.
Ruge el motor de quien toma la marcha.
Desnivelada de suela, cada zapato adecuado a las circunstancias. El izquierdo cerrado para calentar y proteger y el derecho de velcro abierto para no apretar. Bonita manera de enfilar, esperando que aguante la espalda y la cadera. Veremos qué tal va y si no mañana de otra manera.
Saludos a todos. De vuelta a casa. 😄❤️
Claudia Ballester Grifo
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