DUENDE.
Cristal pulido y abrillantado
con manos enérgicas,
arriba y abajo,
dejan la superficie que no se
ve al paso.
Faenar con gusto y tacto,
trinos de pájaro
en un dia hermoso para el trato.
Ventana de la vida,
hogar de mi encanto,
me cuesta despedirme
de la seguridad
de lo cotidiano.
El hogar querido construido
de risas y llantos,
pero abrazados al amor,
mirando
desde cualquier lado.
Me agarro a la calidez
del cariño que forra las paredes
de mi refugio alado.
El secreto de mi fuerza,
mi campo santo.
Trasladaré el duendecillo
de mis ganas y
volando con gente amiga,
me haré una con mi suerte.
Llega la hora y tocan
las campanas.
Suda mi frente,
se acongoja mi alma,
duele el dolor,
no es miedo,
es una espantada.
Dura poco, no es nada.
Claudia Ballester Grifo

No hay comentarios:
Publicar un comentario