AL RITMO.
Entre cortos y cortos manejo mi vida. Descanso en casa rincón de la estancia. Toca sentarse en la cama. Imagen en el espejo del armario, al pie de la cama. Muevo los dedos de las manos en una caricia nerviosa y reflexiva. Se me va la mente dejando la mirada.
Hablo con mis problemas, obstáculos que a veces nos asaltan. Verbalizo mis inquietudes a los duendes de la estancia. Unas veces con palabras, la mayoría con pensamientos callados en mis ansias.
De pronto regreso, recuperando la mirada, viendo la imagen en el espejo, testigo silencioso de mi fuga a la nada.
Regreso restablecida, reforzada. El tiempo de reflexión me lleva a la calma. Son tantos los momentos del día que recapacita mi alma que mi alimento es continuo y la paz me acompaña.
Buenos días, Almazora. ❤️
Claudia Ballester Grifo

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