sábado, 29 de febrero de 2020

EL PASEO.
Hoy he retomado mi paseo bajo los árboles ajardinados del trayecto al instituto.
Hoy he cargado mi horita de asueto colgada del brazo de mi compañero de vida.
He respirado el aire cálido que se me ofrecia magnánimo y bueno.
He disfrutado del lienzo azul que me cubría. Las nubes que corrían buscando un lugar con urgencía, aquel hueco necesario para chocar y desmelenarse con agua de abono llena.
Es el barro que se deposita en las hojas de las plantas de mi terraza, alimento de dioses que las anima.

Me siento refortalecida. Los pájaros me han regalado los oídos con sus trinos. Muy cerquita, podía ver sus nidos. Cerraba los ojos y la memoria fotográfica me devolvía la imagen con el color de mis guiños.
He andado más y me he sentado menos. La satisfacción dibuja perspectivas nuevas y asienta mis sueños. Me siento feliz y la sonrisa acaricia cada poro herido de mi aliento.
Aspiro con fuerza y en un torbellino inmenso trago las risas, la ilusión y el anhelo.

Regreso a casa con la idea de repetirlo de nuevo. Las conversaciones en este camino,bajando la comida, hace de mi matrimonio una cura de dioses.
Vuelta a casa le ofrezco la siesta a mi marido y yo me quedo con vosotros, mis queridos lectores.
Claudia Ballester Grifo

No hay comentarios:

Publicar un comentario