JUGAR.
Caminar muy cansino,
apenas un deslizar,
recibiendo la luz de
los ventanales,
calor grato en mi desfilar.
Empieza el proceso del levantar,
tras el tiempo de inmovilización
toca recuperar.
Baja la tensión,
parte de la sangre huyó,
pero paso a paso
recuperaré el rubor.
Veo un poco mal,
se va la visión,
pero en niebla también
llega el sol.
Me siento tan agradecida
a la vida,
con tanta ilusión,
que salgo reforzada
y he aprendido un montón.
Al final de la tormenta
aparece el sol.
Se siente la vida
con otro vigor.
No hay que desmoralizarse
y la oportunidad sale
al mejor postor.
No hay que tirar nunca la toalla,
hay que jugar siempre
y que gane lo mejor.
Claudia Ballester Grifo

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