miércoles, 12 de febrero de 2020

MI VIDA.
La vida, joven, fresca y lozana. Jugosa como un fruta de temporada. Se acerca a nosotros y se hace amiga con encanto y perseverancia.

Caminamos al paso con la mano bien apretada. Es una pareja bien diseñada. Hecha a medida, de costura aprendida y heredada. Botones adheridos con ilusión y encanto. Vida amiga con el tiempo, amada.

Pasan los bailes y el teatro, vamos creciendo y evolucionamos.
La vida sigue su paso, sendero paralelo, cruce de campo, nos sigue, nos alcanza, anda a nuestro lado.

Sonrisa del tiempo, beso de susurro acariciado.
Azahar en la piel, limón de fragancia en el pulso resguardado.
La vida palpita, atesora los sueños y realiza las expectativas que deseamos.
La vida esquiva cuando da un giro y el revés es cantado.
La vida fragil y breve, pero no menos nuestra, ensayada y predispuesta.
La vida, sombra y luz, marioneta. Mueve los hilos y danzamos en ella.

Vida respetada, vida nuestra. Si solo hay una vamos a quererla.
Si no nos da una oportunidad, al servicio nuestra oportunidad de ella.
Canto de manantial, agua fresca. Remanso de paz, cura eterna.
Es eterno nuestro sentir mientras la vida es nuestra compañera.

No hay desespero en el equilibrio de tus ebras. Matiz de color que el sol interpreta. Mueves la melena en alarde de fuerza y enamoras con tu encanto de sirena.

Según el guión escrito eres dama o señora, joven, madura, espía o suegra. La narrativa despliega hojas y tinta sin manchar sus huellas. El borrador vale si el ensayo es aprendizaje y el limpio prospera.

La vida es sueño y el sueño una quimera. La vida es de los locos que se abrazan a ella. Beben de su licor, se embriagan de su belleza. Disfrutan de lo transcurrido y ya babean con lo que se acerca.
Claudia Ballester Grifo

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