CAMISA DE FUERZA.
Renquear de mi bicicleta estática, amiga de muchas galopadas.
Resuello de cadenas que suda aceite y reseca las ganas.
De espaldas al descenso del arcoiris que embruja la casa.
Pasos ahogados en los peldaños que se acercan, se esconden a mi mirada.
Voces de otros mundos, idiomas confusos que entre ellas hablan.
Conexión del intelecto de un tronco con muchas ramas.
Sombra que protege del sol que derrite
la ilusión y mata neuronas secando su agua.
Se destila el jugo, se evapora el alcohol que contrae el riego
que el eje de las ruedas traslada.
Se alzan las voces y elongan manos que me alcanzan.
Me sujetan los hombros, amordazan mi boca, sujetan la fuerza
de mi cuerpo contra la nada.
En la calle rodando viene una sirena.
Luces y ruidos que no entiendo y me embriagan.
Golpean la puerta, violan la entrada...
Una camisa de fuerza perturba mi calma.
Me llevan lejos de mi casa.
¿Dónde me llevan?
Sola, sin los míos.
Nadie sabe nada.
Claudia Ballester Grifo

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