EL CICLAMEN.
Os presento a mi ciclamen. Y vosotros pensaréis, ¿Qué hace a este ciclamen tan especial?
Está plantita que nos enseña una tímida flor, tiene dos más escondidas en su interior. Están acurrucadas esperando desperezarse al sol.
Es una superviviente. La sacamos al balcón para darle una oportunidad. Se encontraba en unas condiciones deplorables de ruina total. Una floración excesiva había agotado su energía y la había comido literalmente.
Se transplantó. No dábamos un céntimo por su vida. La mimamos. Pulverizábamos sus hojas. La manteníamos al lado del tubo de conducción de agua caliente para pasar el invierno y sobre todo le dimos la luz del sol y el agua de lluvia.
Le dimos la oportunidad de sobrevivir. Le dimos cariño y paciencia, ella hizo todo lo demás.
Aquí la tenemos, agradecida y restablecida.
Así como una planta, como cualquier ser vivo somos las personas. Una palabra de aliento, una mano tendida a tiempo, una sonrisa, eso amigos nos da la vida.
Muchas gracias por vuestra atención. ❤️
Claudia Ballester Grifo.
sábado, 29 de febrero de 2020
EL PASEO.
Hoy he retomado mi paseo bajo los árboles ajardinados del trayecto al instituto.
Hoy he cargado mi horita de asueto colgada del brazo de mi compañero de vida.
He respirado el aire cálido que se me ofrecia magnánimo y bueno.
He disfrutado del lienzo azul que me cubría. Las nubes que corrían buscando un lugar con urgencía, aquel hueco necesario para chocar y desmelenarse con agua de abono llena.
Es el barro que se deposita en las hojas de las plantas de mi terraza, alimento de dioses que las anima.
Me siento refortalecida. Los pájaros me han regalado los oídos con sus trinos. Muy cerquita, podía ver sus nidos. Cerraba los ojos y la memoria fotográfica me devolvía la imagen con el color de mis guiños.
He andado más y me he sentado menos. La satisfacción dibuja perspectivas nuevas y asienta mis sueños. Me siento feliz y la sonrisa acaricia cada poro herido de mi aliento.
Aspiro con fuerza y en un torbellino inmenso trago las risas, la ilusión y el anhelo.
Regreso a casa con la idea de repetirlo de nuevo. Las conversaciones en este camino,bajando la comida, hace de mi matrimonio una cura de dioses.
Vuelta a casa le ofrezco la siesta a mi marido y yo me quedo con vosotros, mis queridos lectores.
Claudia Ballester Grifo
Hoy he retomado mi paseo bajo los árboles ajardinados del trayecto al instituto.
Hoy he cargado mi horita de asueto colgada del brazo de mi compañero de vida.
He respirado el aire cálido que se me ofrecia magnánimo y bueno.
He disfrutado del lienzo azul que me cubría. Las nubes que corrían buscando un lugar con urgencía, aquel hueco necesario para chocar y desmelenarse con agua de abono llena.
Es el barro que se deposita en las hojas de las plantas de mi terraza, alimento de dioses que las anima.
Me siento refortalecida. Los pájaros me han regalado los oídos con sus trinos. Muy cerquita, podía ver sus nidos. Cerraba los ojos y la memoria fotográfica me devolvía la imagen con el color de mis guiños.
He andado más y me he sentado menos. La satisfacción dibuja perspectivas nuevas y asienta mis sueños. Me siento feliz y la sonrisa acaricia cada poro herido de mi aliento.
Aspiro con fuerza y en un torbellino inmenso trago las risas, la ilusión y el anhelo.
Regreso a casa con la idea de repetirlo de nuevo. Las conversaciones en este camino,bajando la comida, hace de mi matrimonio una cura de dioses.
Vuelta a casa le ofrezco la siesta a mi marido y yo me quedo con vosotros, mis queridos lectores.
Claudia Ballester Grifo
Comentario que hice hace tiempo y que he rescatado. Sigo pensando lo mismo. ❤️❤️❤️
Mi marido y yo disfrutamos mucho de su compañía. Hacemos muchas cosas juntos. Senderismo en la montaña, excursiones. Lo pasamos de lujo en la playa cargados hasta los topes. Conversaciones en la mesa. Chistes inventados y aprendidos y muchas risas. La mayor tiene novio desde hace 17 meses, un miembro más para los juegos. En verano disfrutan los tres con amigos de todas las edades jugando al escondite y demás mientras mi marido y yo paseamos por el paseo del Voramar. Pensamos en conjunto, somos una piña y estamos felices. Mis hijas en los estudios son sobresalientes y mi marido y yo nos sentimos muy agradecidos a la vida que nos permitió adoptar a estas bellezas cuando sólo tenían 10 meses. Desde pequeñas hemos hecho escenificaciones de teatro con ellas, juegos plásticos y de montaje. Jugando con ellas con sus juguetes e implicándonos en todo lo concerniente a su educación.
Hemos buscado conchas en la playa y fósiles en la montaña. Siempre se podía aprender de todo. Vegetación, fauna de los lugares recorridos. Hacíamos un cayado con ramas secas de los árboles y a andar. A mis hijas les encantaba buscar rovellons con su cesta y su navajita.
Con esto quiero decir que todo el tiempo disfrutado e invertido en los hijos tiene la ventaja de hacer crecer a la familia en armonía. En casa el "te quiero" es algo que fluye y se dice con normalidad. Mis hijas conocen los límites, la disciplina es importante pero una vez las normas están claras siempre hay un punto de referencia que las hace sentirse seguras.
El secreto es amor. Queramos a nuestros hijos y asegurémosnos que a ellos les llega. Hay que escucharles y atenderles. Que el tiempo que se comparta con ellos sea de calidad.
Claudia Ballester Grifo
Mi marido y yo disfrutamos mucho de su compañía. Hacemos muchas cosas juntos. Senderismo en la montaña, excursiones. Lo pasamos de lujo en la playa cargados hasta los topes. Conversaciones en la mesa. Chistes inventados y aprendidos y muchas risas. La mayor tiene novio desde hace 17 meses, un miembro más para los juegos. En verano disfrutan los tres con amigos de todas las edades jugando al escondite y demás mientras mi marido y yo paseamos por el paseo del Voramar. Pensamos en conjunto, somos una piña y estamos felices. Mis hijas en los estudios son sobresalientes y mi marido y yo nos sentimos muy agradecidos a la vida que nos permitió adoptar a estas bellezas cuando sólo tenían 10 meses. Desde pequeñas hemos hecho escenificaciones de teatro con ellas, juegos plásticos y de montaje. Jugando con ellas con sus juguetes e implicándonos en todo lo concerniente a su educación.
Hemos buscado conchas en la playa y fósiles en la montaña. Siempre se podía aprender de todo. Vegetación, fauna de los lugares recorridos. Hacíamos un cayado con ramas secas de los árboles y a andar. A mis hijas les encantaba buscar rovellons con su cesta y su navajita.
Con esto quiero decir que todo el tiempo disfrutado e invertido en los hijos tiene la ventaja de hacer crecer a la familia en armonía. En casa el "te quiero" es algo que fluye y se dice con normalidad. Mis hijas conocen los límites, la disciplina es importante pero una vez las normas están claras siempre hay un punto de referencia que las hace sentirse seguras.
El secreto es amor. Queramos a nuestros hijos y asegurémosnos que a ellos les llega. Hay que escucharles y atenderles. Que el tiempo que se comparta con ellos sea de calidad.
Claudia Ballester Grifo
viernes, 28 de febrero de 2020
POESIA.
Siento su magia y su embrujo.
La vivo en cada corpúsculo que observo,
en cada matiz que atrae mi atención.
Se desliza por mis venas,
esa ambrosía que profundiza
en los latidos de mi corazón.
Mis neuronas bullen con la
sal y la pimienta de las palabras.
Se entrecruzan puentes
creando nuevas formas
que dibujan
un espacio de rosas,
un mundo de estrellas y galaxias
que encienden el arcoiris
de la experiencia.
Vivo, siento y duermo con
mi amiga adorada.
el instrumento tactil del encuentro
con duendes y hadas.
Un mundo de fantasia para
digerir realidad franca.
Un medio de expresión
con alfombra perlada.
Un guante de seda que devolver
al encanto de la palabra.
Es la poesia canto y alabanza,
el himno del corazón
que abraza el alma del que siente
y ama.
El centro del amor que acaricia
lo amado y acoge en su seno
al que siente añoranza.
La generosidad en su puesta
de largo.
La lucidez del niño que con
su ingenuidad abraza.
Claudia Ballester Grifo.
Ilustración Anna Navarro.
TE QUIERO.
Besas con tu mirada mi aliento.
Descansas tu calor sobre mí
y en la misma distancia
se electrifica mi cuerpo.
Se altera mi sangre y las
mariposas aletean en mi seno.
Manos suaves, hidratadas del
amor que me profesas.
Círculo de crema que vivifica
mis pies, refuerza lazos
de lo que de verdad importa.
Mimo del cuerpo que
al alma embelesa.
Te quiero con la fuerza
de la tormenta en su estallido.
Brutal fuerza que traslado de
un cuerpo herido.
Con la fortaleza del sentimiento
puro.
Con la energía del amor
joven que no se altera
con los años ni con los obstáculos
del camino.
Te quiero con la rabia de
sentir la arena perderse por mi
destino.
Con esas olas bravas que se
alzan para envolver tu cuerpo
y arropar su ser con el mio.
Enroscados nuestros cuerpos
con las algas que alimentan
y visten el amor desnudo,
protegido del frío y de lo malo
vivido.
Te quiero porque es imposible
no hacerlo.
Me arrastras a la luz y al alivio.
Eres el oasis de mis tardes.
La comunión en la noche
de dos cuerpos abrazados
y dormidos.
Eres el sol de mi cielo,
la sonrisa en el espejo
en las mañanas de nuestros
despertares siempre unidos.
Claudia Ballester Grifo
Besas con tu mirada mi aliento.
Descansas tu calor sobre mí
y en la misma distancia
se electrifica mi cuerpo.
Se altera mi sangre y las
mariposas aletean en mi seno.
Manos suaves, hidratadas del
amor que me profesas.
Círculo de crema que vivifica
mis pies, refuerza lazos
de lo que de verdad importa.
Mimo del cuerpo que
al alma embelesa.
Te quiero con la fuerza
de la tormenta en su estallido.
Brutal fuerza que traslado de
un cuerpo herido.
Con la fortaleza del sentimiento
puro.
Con la energía del amor
joven que no se altera
con los años ni con los obstáculos
del camino.
Te quiero con la rabia de
sentir la arena perderse por mi
destino.
Con esas olas bravas que se
alzan para envolver tu cuerpo
y arropar su ser con el mio.
Enroscados nuestros cuerpos
con las algas que alimentan
y visten el amor desnudo,
protegido del frío y de lo malo
vivido.
Te quiero porque es imposible
no hacerlo.
Me arrastras a la luz y al alivio.
Eres el oasis de mis tardes.
La comunión en la noche
de dos cuerpos abrazados
y dormidos.
Eres el sol de mi cielo,
la sonrisa en el espejo
en las mañanas de nuestros
despertares siempre unidos.
Claudia Ballester Grifo
jueves, 27 de febrero de 2020
AL RITMO.
Entre cortos y cortos manejo mi vida. Descanso en casa rincón de la estancia. Toca sentarse en la cama. Imagen en el espejo del armario, al pie de la cama. Muevo los dedos de las manos en una caricia nerviosa y reflexiva. Se me va la mente dejando la mirada.
Hablo con mis problemas, obstáculos que a veces nos asaltan. Verbalizo mis inquietudes a los duendes de la estancia. Unas veces con palabras, la mayoría con pensamientos callados en mis ansias.
De pronto regreso, recuperando la mirada, viendo la imagen en el espejo, testigo silencioso de mi fuga a la nada.
Regreso restablecida, reforzada. El tiempo de reflexión me lleva a la calma. Son tantos los momentos del día que recapacita mi alma que mi alimento es continuo y la paz me acompaña.
Buenos días, Almazora. ❤️
Claudia Ballester Grifo
Entre cortos y cortos manejo mi vida. Descanso en casa rincón de la estancia. Toca sentarse en la cama. Imagen en el espejo del armario, al pie de la cama. Muevo los dedos de las manos en una caricia nerviosa y reflexiva. Se me va la mente dejando la mirada.
Hablo con mis problemas, obstáculos que a veces nos asaltan. Verbalizo mis inquietudes a los duendes de la estancia. Unas veces con palabras, la mayoría con pensamientos callados en mis ansias.
De pronto regreso, recuperando la mirada, viendo la imagen en el espejo, testigo silencioso de mi fuga a la nada.
Regreso restablecida, reforzada. El tiempo de reflexión me lleva a la calma. Son tantos los momentos del día que recapacita mi alma que mi alimento es continuo y la paz me acompaña.
Buenos días, Almazora. ❤️
Claudia Ballester Grifo
miércoles, 26 de febrero de 2020
ALMA.
Se apagó la luz de sus ojos.
Ladeó con delicadeza su cabeza.
Silenció un murmullo,
se fue sin mirar el mañana.
Liberó el lastre su alma,
se desprendió de aquel cuerpo
que le valió su gracia.
Se detuvo un instante
para mirar su rostro
en el pergamino de sus alas.
Fue en una hora que el
sol calentaba,
bien alto y firme en el cielo
para mejor mirarla.
Cinco hijos abrazando
su cama.
Un beso a cada uno,
dejó el alma.
Me enteré en la noche cerrada,
pero un pulso firme
me prevenía en la distancia.
Se fue en paz y tranquila,
como quería y deseaba.
Perdió el miedo,
ganaron las ganas.
Descansa en paz,
amiga de la cama
de la ventana.
Claudia Ballester Grifo
Se apagó la luz de sus ojos.
Ladeó con delicadeza su cabeza.
Silenció un murmullo,
se fue sin mirar el mañana.
Liberó el lastre su alma,
se desprendió de aquel cuerpo
que le valió su gracia.
Se detuvo un instante
para mirar su rostro
en el pergamino de sus alas.
Fue en una hora que el
sol calentaba,
bien alto y firme en el cielo
para mejor mirarla.
Cinco hijos abrazando
su cama.
Un beso a cada uno,
dejó el alma.
Me enteré en la noche cerrada,
pero un pulso firme
me prevenía en la distancia.
Se fue en paz y tranquila,
como quería y deseaba.
Perdió el miedo,
ganaron las ganas.
Descansa en paz,
amiga de la cama
de la ventana.
Claudia Ballester Grifo
EL GUEPARDO.
El guepardo lame sus heridas.
Ruge en su pesadilla
sin reconocer la batalla,
despertando al día.
Recostado sobre la rama de
su árbol favorito,
aquel alto, de tronco retorcido,
ramas gruesas de giros
para felino aguerrido.
Desliza sus movimientos
dolorido.
De un salto al suelo,
soplando un gemido.
Siente las fauces secas
y olfatea el camino.
Cogeando busca la charca
que le dé alivio.
Renquea el dolor de su
cuerpo malherido.
Se descansa en cada paso
del polvo cansino.
Saca la lengua buscando
un aire que le roba el sentido.
Olfatea el agua y hace
de llegar a la meta su
único motivo.
Llega el frescor,
le recibe el río.
Se desploma en su orilla,
acuchara su agua por
el hocico.
Entorna los ojos y la
luz le refleja un amigo.
Sonríe a la imagen que emerge
junto a él besándole el
cuerpo de muerte revestido.
El cocodrilo lo acoge
y se lo lleva a su nido.
Claudia Ballester Grifo
SE TRATA DE UNA METÁFORA.
EL GUEPARDO SOY YO.
El guepardo lame sus heridas.
Ruge en su pesadilla
sin reconocer la batalla,
despertando al día.
Recostado sobre la rama de
su árbol favorito,
aquel alto, de tronco retorcido,
ramas gruesas de giros
para felino aguerrido.
Desliza sus movimientos
dolorido.
De un salto al suelo,
soplando un gemido.
Siente las fauces secas
y olfatea el camino.
Cogeando busca la charca
que le dé alivio.
Renquea el dolor de su
cuerpo malherido.
Se descansa en cada paso
del polvo cansino.
Saca la lengua buscando
un aire que le roba el sentido.
Olfatea el agua y hace
de llegar a la meta su
único motivo.
Llega el frescor,
le recibe el río.
Se desploma en su orilla,
acuchara su agua por
el hocico.
Entorna los ojos y la
luz le refleja un amigo.
Sonríe a la imagen que emerge
junto a él besándole el
cuerpo de muerte revestido.
El cocodrilo lo acoge
y se lo lleva a su nido.
Claudia Ballester Grifo
SE TRATA DE UNA METÁFORA.
EL GUEPARDO SOY YO.
martes, 25 de febrero de 2020
LA FLOR DE MI CALA.
Ha amanecido un dia precioso.
La flor de mi cala se alza hermosa y sola. Se abre y se inclina hacia el sol, entregada. Humilde y expectante me hace mucha gracia.
La observo y la escucho en su silencio. Las hojas a su bola. Anarquía de verde en su mirar como venga en gana.
Es una planta pequeña, esqueje de una gran dama. Apunta maneras y la miro con respeto y esperanza. Se hará grandota y espero que me ofrezca más calas.
Se oye algún trino en la buena mañana.
Canta un palomo llamando a su amada.
Desfilan los coches por la avenida con alguna pitada.
Se oye la gente en su andar a la plaza. Es dia de mercado y el ánimo alimenta aceras y calzada.
Discurre la vida mientras para otros acaba. Dualismos en el tiempo y experiencias contrastadas.
Dejo el hospital para sumergirme en el callejeo y retomar mi día a día. No logro, sin embargo, despejar mi experiencia pasada. Llevo el pesar de la enfermedad encerrada en una habitación de hospital que me llega al alma.
No descansaré hasta que descanse su alma y espero sentir su liberación para poder volar también yo sin alas.
Espero dejar de sentir este nudo que me ata. Este peso en la espalda, esta cerrazón de mente que ocupa mis ganas.
Ruge el motor de quien toma la marcha.
Desnivelada de suela, cada zapato adecuado a las circunstancias. El izquierdo cerrado para calentar y proteger y el derecho de velcro abierto para no apretar. Bonita manera de enfilar, esperando que aguante la espalda y la cadera. Veremos qué tal va y si no mañana de otra manera.
Saludos a todos. De vuelta a casa. 😄❤️
Claudia Ballester Grifo
Ha amanecido un dia precioso.
La flor de mi cala se alza hermosa y sola. Se abre y se inclina hacia el sol, entregada. Humilde y expectante me hace mucha gracia.
La observo y la escucho en su silencio. Las hojas a su bola. Anarquía de verde en su mirar como venga en gana.
Es una planta pequeña, esqueje de una gran dama. Apunta maneras y la miro con respeto y esperanza. Se hará grandota y espero que me ofrezca más calas.
Se oye algún trino en la buena mañana.
Canta un palomo llamando a su amada.
Desfilan los coches por la avenida con alguna pitada.
Se oye la gente en su andar a la plaza. Es dia de mercado y el ánimo alimenta aceras y calzada.
Discurre la vida mientras para otros acaba. Dualismos en el tiempo y experiencias contrastadas.
Dejo el hospital para sumergirme en el callejeo y retomar mi día a día. No logro, sin embargo, despejar mi experiencia pasada. Llevo el pesar de la enfermedad encerrada en una habitación de hospital que me llega al alma.
No descansaré hasta que descanse su alma y espero sentir su liberación para poder volar también yo sin alas.
Espero dejar de sentir este nudo que me ata. Este peso en la espalda, esta cerrazón de mente que ocupa mis ganas.
Ruge el motor de quien toma la marcha.
Desnivelada de suela, cada zapato adecuado a las circunstancias. El izquierdo cerrado para calentar y proteger y el derecho de velcro abierto para no apretar. Bonita manera de enfilar, esperando que aguante la espalda y la cadera. Veremos qué tal va y si no mañana de otra manera.
Saludos a todos. De vuelta a casa. 😄❤️
Claudia Ballester Grifo
lunes, 24 de febrero de 2020
MARIA ÁNGELES.
He volado de un cubículo
arrastrando mi estela
cargada de impresiones y
experiencias.
Me he despedido de una
cama que nunca acomodó
mi pena.
He pintado de rojo mi sonrisa
y he salido por la puerta.
He dejado parte de mi sentir
en la cama de la ventana,
la que se llevaba la luz
en horas de siesta.
La que languidecía por susurro
de miradas de arrope
y de sémola de garrofa
con un poco de leche
condensada,
alegría de hijos en sus horas
descompuestas.
He acariciado su cara,
le he besado palabras tiernas,
he mantenido su mirada
afianzándola en la paz
y en la complaciencia.
Mi alma rozó la suya
y sus gracias llenaron las mías
de amor y conciencia.
Le he prometido recuerdo
y bordada la llevo en el corazón,
tatuada en el tiempo.
Ese rostro asustado del
que sabe que se va sin retorno.
Esa madre buena y valiente
compañera de cuarto,
en esa habitación 328.
Claudia Ballester Grifo
He volado de un cubículo
arrastrando mi estela
cargada de impresiones y
experiencias.
Me he despedido de una
cama que nunca acomodó
mi pena.
He pintado de rojo mi sonrisa
y he salido por la puerta.
He dejado parte de mi sentir
en la cama de la ventana,
la que se llevaba la luz
en horas de siesta.
La que languidecía por susurro
de miradas de arrope
y de sémola de garrofa
con un poco de leche
condensada,
alegría de hijos en sus horas
descompuestas.
He acariciado su cara,
le he besado palabras tiernas,
he mantenido su mirada
afianzándola en la paz
y en la complaciencia.
Mi alma rozó la suya
y sus gracias llenaron las mías
de amor y conciencia.
Le he prometido recuerdo
y bordada la llevo en el corazón,
tatuada en el tiempo.
Ese rostro asustado del
que sabe que se va sin retorno.
Esa madre buena y valiente
compañera de cuarto,
en esa habitación 328.
Claudia Ballester Grifo
domingo, 23 de febrero de 2020
JUGAR.
Caminar muy cansino,
apenas un deslizar,
recibiendo la luz de
los ventanales,
calor grato en mi desfilar.
Empieza el proceso del levantar,
tras el tiempo de inmovilización
toca recuperar.
Baja la tensión,
parte de la sangre huyó,
pero paso a paso
recuperaré el rubor.
Veo un poco mal,
se va la visión,
pero en niebla también
llega el sol.
Me siento tan agradecida
a la vida,
con tanta ilusión,
que salgo reforzada
y he aprendido un montón.
Al final de la tormenta
aparece el sol.
Se siente la vida
con otro vigor.
No hay que desmoralizarse
y la oportunidad sale
al mejor postor.
No hay que tirar nunca la toalla,
hay que jugar siempre
y que gane lo mejor.
Claudia Ballester Grifo
Caminar muy cansino,
apenas un deslizar,
recibiendo la luz de
los ventanales,
calor grato en mi desfilar.
Empieza el proceso del levantar,
tras el tiempo de inmovilización
toca recuperar.
Baja la tensión,
parte de la sangre huyó,
pero paso a paso
recuperaré el rubor.
Veo un poco mal,
se va la visión,
pero en niebla también
llega el sol.
Me siento tan agradecida
a la vida,
con tanta ilusión,
que salgo reforzada
y he aprendido un montón.
Al final de la tormenta
aparece el sol.
Se siente la vida
con otro vigor.
No hay que desmoralizarse
y la oportunidad sale
al mejor postor.
No hay que tirar nunca la toalla,
hay que jugar siempre
y que gane lo mejor.
Claudia Ballester Grifo
sábado, 22 de febrero de 2020
PAZ.
Huelo a flores,
a fragancias frescas,
al almibar de su polen.
Me visto de sus hermosos
colores.
Disfruto de la sutileza de
sus tonos, su textura,
afables amigas,
alegría de mis pesares.
Intuyo el dia por una cortina
que me separa de la ventana.
Ansío las cosquillas
de los rayos solares.
Me imagino las partículas
de sus haces,haciéndome
cosquillas por los vacíos
de mis dudas y ansiedades.
Se relaja el ánimo,
entra la luz del cariño
de familia y amistades.
Ese rebozo de ternura
que espanta el quejido
y me traslada a maravillosos
lugares.
Mi corazón agradece
el cariño de la bondad
y la gente amable.
Mi alma se reconforta
y la paz me envuelve.
Gracias, gracias,gracias.
Claudia Ballester Grifo
Huelo a flores,
a fragancias frescas,
al almibar de su polen.
Me visto de sus hermosos
colores.
Disfruto de la sutileza de
sus tonos, su textura,
afables amigas,
alegría de mis pesares.
Intuyo el dia por una cortina
que me separa de la ventana.
Ansío las cosquillas
de los rayos solares.
Me imagino las partículas
de sus haces,haciéndome
cosquillas por los vacíos
de mis dudas y ansiedades.
Se relaja el ánimo,
entra la luz del cariño
de familia y amistades.
Ese rebozo de ternura
que espanta el quejido
y me traslada a maravillosos
lugares.
Mi corazón agradece
el cariño de la bondad
y la gente amable.
Mi alma se reconforta
y la paz me envuelve.
Gracias, gracias,gracias.
Claudia Ballester Grifo
jueves, 20 de febrero de 2020
ESPERANZA.
Mirando al cielo en súplica sincera,
en tiempo de espera,
en el silencio de la habitación.
Engalanada de papel negro,
con su ropa interior.
Antiséptico jabonoso
que borra toda memoria anterior,
piel estirada sin hidratante
que al quirófano hay que
entrar con desinfección.
Me toca en segundo turno,
pensando en el primero estoy.
Quién será el pobre
que se encuentra en mi misma situación.
Dios quiera iluminar este
quirófano y darnos esperanza
a los dos.
Voy a entrar en el congelador,
siempre vale la pena
cuando se busca solución.
Al salir, Dios mio, espero
tu bendición.
Dame fuerzas para soportar
esta prueba,
dame paciencia y espero
encontrarme mejor.
Claudia Ballester Grifo
Mirando al cielo en súplica sincera,
en tiempo de espera,
en el silencio de la habitación.
Engalanada de papel negro,
con su ropa interior.
Antiséptico jabonoso
que borra toda memoria anterior,
piel estirada sin hidratante
que al quirófano hay que
entrar con desinfección.
Me toca en segundo turno,
pensando en el primero estoy.
Quién será el pobre
que se encuentra en mi misma situación.
Dios quiera iluminar este
quirófano y darnos esperanza
a los dos.
Voy a entrar en el congelador,
siempre vale la pena
cuando se busca solución.
Al salir, Dios mio, espero
tu bendición.
Dame fuerzas para soportar
esta prueba,
dame paciencia y espero
encontrarme mejor.
Claudia Ballester Grifo
miércoles, 19 de febrero de 2020
PÉTALO.
Se alígera el cuerpo,
en pestilente mugre
se desliza la impotencia.
Se defiende el cuerpo
con sus herramientas.
Miedo del que sabe lo
que le espera.
Brazos caídos,
sin poder hacer nada.
Laxitud del que ruega,
viendo el devenir tal
como piensa.
La incertidumbre es
una compañera que come
de las ganas,
deshidrata la paciencia.
Escucho las protestas,
las penas y las dolencias,
se me hace un nudo
y el último pétalo
se desliza por la puerta.
Claudia Ballester Grifo
Se alígera el cuerpo,
en pestilente mugre
se desliza la impotencia.
Se defiende el cuerpo
con sus herramientas.
Miedo del que sabe lo
que le espera.
Brazos caídos,
sin poder hacer nada.
Laxitud del que ruega,
viendo el devenir tal
como piensa.
La incertidumbre es
una compañera que come
de las ganas,
deshidrata la paciencia.
Escucho las protestas,
las penas y las dolencias,
se me hace un nudo
y el último pétalo
se desliza por la puerta.
Claudia Ballester Grifo
martes, 18 de febrero de 2020
SIN RELOJ.
Noche de luz eléctrica,
silencio de carros,
trasiego de pasillo,
nebulizador de morfina,
quietud fingida en el desasosiego
del dolor y de la incertidumbre.
Pegadito a mi cama,
suspiro con suspiro,
las manos enlazadas.
Te acaricia la gratitud,
te beso las ganas.
Con los ojos cerrados,
empapada de tu magia,
descanso mis ansias.
Sin reloj,
pasan las horas
agazapadas.
Juegan al escondite
en la noche larga.
La esperanza sonríe
al día que se levanta
en la oscuridad de una
persiana bajada.
Claudia Ballester Grifo
Noche de luz eléctrica,
silencio de carros,
trasiego de pasillo,
nebulizador de morfina,
quietud fingida en el desasosiego
del dolor y de la incertidumbre.
Pegadito a mi cama,
suspiro con suspiro,
las manos enlazadas.
Te acaricia la gratitud,
te beso las ganas.
Con los ojos cerrados,
empapada de tu magia,
descanso mis ansias.
Sin reloj,
pasan las horas
agazapadas.
Juegan al escondite
en la noche larga.
La esperanza sonríe
al día que se levanta
en la oscuridad de una
persiana bajada.
Claudia Ballester Grifo
lunes, 17 de febrero de 2020
UNA ROSA.
Una rosa negra agoniza
en mi pecho,
resquebrajada y rota de
pulsar incierto.
Una opresión estrangula el miedo,
fantasma de la luz que
se convierte en hielo.
Una pena se arrastra por el suelo,
suplicando un poco de agua
en el arenal reseco.
El grito del silencio es
una almohada blanca
de cuarto de enfermos.
Atada de manos,
amordazada por entero.
La verdad no existe si
se le da la vuelta
para infringir daño y
desconcierto.
Una rosa negra agoniza,
pero aún percibe cálida luz
en el encierro.
Se vislumbran sonrisas,
siempre hay manos amigas
que entienden de llantos.
Brilla la esperanza para
los limpios de corazón,
la rosa vira al blanco.
Claudia Ballester Grifo
Una rosa negra agoniza
en mi pecho,
resquebrajada y rota de
pulsar incierto.
Una opresión estrangula el miedo,
fantasma de la luz que
se convierte en hielo.
Una pena se arrastra por el suelo,
suplicando un poco de agua
en el arenal reseco.
El grito del silencio es
una almohada blanca
de cuarto de enfermos.
Atada de manos,
amordazada por entero.
La verdad no existe si
se le da la vuelta
para infringir daño y
desconcierto.
Una rosa negra agoniza,
pero aún percibe cálida luz
en el encierro.
Se vislumbran sonrisas,
siempre hay manos amigas
que entienden de llantos.
Brilla la esperanza para
los limpios de corazón,
la rosa vira al blanco.
Claudia Ballester Grifo
domingo, 16 de febrero de 2020
SANIDAD
Cuando yo estaba estudiando enfermería, promoción 87, nos enseñaban a procurar el confort del paciente.
El paciente cuando ingresa es desprovisto de su intimidad. Deja su hogar y se desplaza a un lugar que tiene la misión de atender sus necesidades tantos médicas como higiénicas, alimentarias y psicológicas.
Se debe procurar disminuir la ansiedad del paciente ante lo desconocido. Se Le deben explicar las pautas de la planta, abastecerle de lo necesario y atender a sus preguntas.
La planta debería estar adecuada a cada especialidad.
¿Qué ha pasado?
Te ingresan por urgencias porque si no no tienes cama. Eres una enferma que te han seguido en consulta y has guardado el tiempo necesario para hacerte todas las pruebas. Estás diagnosticada y saben lo que tienen que hacer. Te ha visto el anestesista y está todo preparado. ¡No, no está preparado!
No hay cama y no hay quirófano. 🥶
-Pero, mire, se me va el pie-
A urgencias. Sin protocolo de trasplantados para que baje el cirujano vascular cuando pueda y te ingrese. Con tu maletíta, tu silla de ruedas, pasando las horas, las comidas y las tomas de medicación.
Te tose el del lado. El otro con fiebre. La señora con gastroenteritis y tú rezando que todo el mal sea que te corten dos dedos.
No hay cama. No te pueden ingresar un día acordado a las 6 de la mañana para operarte a las 8. Ya duchada y preparada desde casa. Dos días de inmovilizacion necesarias y de alta. Las curas ambulatorias o domiciliarias. Se ahorrarían un montón de camas y el personal iría menos agobiado. Tanto el sanitario como los pacientes.
Están destrozando la sanidad pública. Le han robado, la han desprotegido y luego salen por televisión unas caras con los labios pintados diciendo que la Sanidad española lo tiene todo controlado. Me rio yo y lloro del control, de la atención y de las camas y quirófano.
Claudia Ballester Grifo
Cuando yo estaba estudiando enfermería, promoción 87, nos enseñaban a procurar el confort del paciente.
El paciente cuando ingresa es desprovisto de su intimidad. Deja su hogar y se desplaza a un lugar que tiene la misión de atender sus necesidades tantos médicas como higiénicas, alimentarias y psicológicas.
Se debe procurar disminuir la ansiedad del paciente ante lo desconocido. Se Le deben explicar las pautas de la planta, abastecerle de lo necesario y atender a sus preguntas.
La planta debería estar adecuada a cada especialidad.
¿Qué ha pasado?
Te ingresan por urgencias porque si no no tienes cama. Eres una enferma que te han seguido en consulta y has guardado el tiempo necesario para hacerte todas las pruebas. Estás diagnosticada y saben lo que tienen que hacer. Te ha visto el anestesista y está todo preparado. ¡No, no está preparado!
No hay cama y no hay quirófano. 🥶
-Pero, mire, se me va el pie-
A urgencias. Sin protocolo de trasplantados para que baje el cirujano vascular cuando pueda y te ingrese. Con tu maletíta, tu silla de ruedas, pasando las horas, las comidas y las tomas de medicación.
Te tose el del lado. El otro con fiebre. La señora con gastroenteritis y tú rezando que todo el mal sea que te corten dos dedos.
No hay cama. No te pueden ingresar un día acordado a las 6 de la mañana para operarte a las 8. Ya duchada y preparada desde casa. Dos días de inmovilizacion necesarias y de alta. Las curas ambulatorias o domiciliarias. Se ahorrarían un montón de camas y el personal iría menos agobiado. Tanto el sanitario como los pacientes.
Están destrozando la sanidad pública. Le han robado, la han desprotegido y luego salen por televisión unas caras con los labios pintados diciendo que la Sanidad española lo tiene todo controlado. Me rio yo y lloro del control, de la atención y de las camas y quirófano.
Claudia Ballester Grifo
sábado, 15 de febrero de 2020
DECISIÓN.
Hoy ha salido la primera campana de una plantita pequeña, esqueje de otra más grande.
La grande sirve para esquejes. Está de un somnoliento perpetuo y no tiene energía para flores. Sus hojas crecen hermosas y verdes. La queratina las viste de ese brillo sano que impide contagio alguno.
La chiquitina se ha esforzado en florecer. No sé si se sentia sola o ha querido hacer alarde de su buena disposición. Al lado está de la grande para su vergüenza y cambio de opinión.
Así es la vida. El pequeño se come al grande si saber puede y actúa con decisión. Todo se aprende con mucha observación y en cuanta más atención se ponga viene el saber como una bendición.
El maná no cae del cielo si no se embarca por avión. Es,en definitiva, el esfuerzo el que nos hará navegar por mares calmos si tomamos la medida con resolución.
Claudia Ballester Grifo
Hoy ha salido la primera campana de una plantita pequeña, esqueje de otra más grande.
La grande sirve para esquejes. Está de un somnoliento perpetuo y no tiene energía para flores. Sus hojas crecen hermosas y verdes. La queratina las viste de ese brillo sano que impide contagio alguno.
La chiquitina se ha esforzado en florecer. No sé si se sentia sola o ha querido hacer alarde de su buena disposición. Al lado está de la grande para su vergüenza y cambio de opinión.
Así es la vida. El pequeño se come al grande si saber puede y actúa con decisión. Todo se aprende con mucha observación y en cuanta más atención se ponga viene el saber como una bendición.
El maná no cae del cielo si no se embarca por avión. Es,en definitiva, el esfuerzo el que nos hará navegar por mares calmos si tomamos la medida con resolución.
Claudia Ballester Grifo
MI BIOGRAFÍA.
Soy Claudia Ballester Grifo. Nací en Castellón en el Hospital General el 7 de julio de 1964.
A los 8 años me diagnosticaron una diabetes rebelde que marcó mi vida. Me enfrenté a un mundo de iguales con muchas limitaciones, no todas las diabetes son iguales y tuve que reinventarme en muchas ocasiones.
Mi ilusión era hacer medicina, pero cuando me llegó la misiva de que me admitían tuve que renunciar por dos diagnósticos crueles.
Soy enfermera por vocación. Trabajé 6 años entregándome por entero a los pacientes y disfrutando de estar con ellos. Fui muy feliz.
Salí de mi puesto de trabajo en ambulancia y ya no pude volver.
A los 31 años me realizaron un doble trasplante de páncreas y riñón lo que me dio una nueva oportunidad. Mi marido y yo adoptamos en China y tengo dos preciosas hijas. La mayor de 19 años cursa segundo de medicina y la pequeña, de 13 años, segundo de ESO. Me he considerado y me considero una persona feliz y afortunada. Escribir para mí a supuesto una forma de expresión necesaria en mi vida. Escribo desde que aprendí a leer. Disfruto con la narrativa, pero con la poesia he hallado una formula mágica y terapéutica de jugar con mis emociones.
Todos los días sale el sol para los que quieren sentir su calor. Es una frase mía que la utilizo mucho porque si algo tengo claro en esta vida es que con lucha y esperanza se consiguen las metas y podemos evolucionar y seguir adelante por encima de obstáculos y circunstancias.
Sigo en mi pelea. Me acosa el fantasma de la enfermedad y tengo que hacer del hospital un aliado, pero reventaré los muros de poesia y escribiré hasta que el último suspiro me calle.
Claudia Ballester Grifo
CON ESTO ME DESPIDO DE VOSOTROS PARA INGRESAR, aunque no creo que me quede callada mucho tiempo.
Soy Claudia Ballester Grifo. Nací en Castellón en el Hospital General el 7 de julio de 1964.
A los 8 años me diagnosticaron una diabetes rebelde que marcó mi vida. Me enfrenté a un mundo de iguales con muchas limitaciones, no todas las diabetes son iguales y tuve que reinventarme en muchas ocasiones.
Mi ilusión era hacer medicina, pero cuando me llegó la misiva de que me admitían tuve que renunciar por dos diagnósticos crueles.
Soy enfermera por vocación. Trabajé 6 años entregándome por entero a los pacientes y disfrutando de estar con ellos. Fui muy feliz.
Salí de mi puesto de trabajo en ambulancia y ya no pude volver.
A los 31 años me realizaron un doble trasplante de páncreas y riñón lo que me dio una nueva oportunidad. Mi marido y yo adoptamos en China y tengo dos preciosas hijas. La mayor de 19 años cursa segundo de medicina y la pequeña, de 13 años, segundo de ESO. Me he considerado y me considero una persona feliz y afortunada. Escribir para mí a supuesto una forma de expresión necesaria en mi vida. Escribo desde que aprendí a leer. Disfruto con la narrativa, pero con la poesia he hallado una formula mágica y terapéutica de jugar con mis emociones.
Todos los días sale el sol para los que quieren sentir su calor. Es una frase mía que la utilizo mucho porque si algo tengo claro en esta vida es que con lucha y esperanza se consiguen las metas y podemos evolucionar y seguir adelante por encima de obstáculos y circunstancias.
Sigo en mi pelea. Me acosa el fantasma de la enfermedad y tengo que hacer del hospital un aliado, pero reventaré los muros de poesia y escribiré hasta que el último suspiro me calle.
Claudia Ballester Grifo
CON ESTO ME DESPIDO DE VOSOTROS PARA INGRESAR, aunque no creo que me quede callada mucho tiempo.
jueves, 13 de febrero de 2020
QUIRÓFANO.
Estaba un anciano sentado en un banco del parque. Miraba cómo jugaban los niños y sus días cogían una ilusión aconformada. Suspiraba en segundos regulares, entornaba los párpados y guardaba las imágenes que atesoraba.
Se le acercó una niña en un soplo de aire. Tan leve su cercanía que se sobresaltó al verla.
La niña se sentó a su lado ofreciéndole unos ojos muy grandes. Se dibujó una sonrisa que dio expresión a ambas partes. Entablaron conversación como si se tratara de dos comadres.
El anciano representaba la experiencia y el saber. La niña la enfermedad y el saber recopilado con las prisas del padecer.
La niña le contaba al anciano su recorrido, esperanzas y anhelos y a ese punto de su vida tan sólo esperaba una llamada para que le dispusieran un quirófano.
El anciano afligido le ofreció un caramelo, con él pagaba la vergüenza de no tener respuesta a la demanda del desespero. Se despidió de la niña con un beso y directito se fue a la Casa de Cultura a empaparse de Seguridad Social y de derechos.
Claudia Ballester Grifo
Estaba un anciano sentado en un banco del parque. Miraba cómo jugaban los niños y sus días cogían una ilusión aconformada. Suspiraba en segundos regulares, entornaba los párpados y guardaba las imágenes que atesoraba.
Se le acercó una niña en un soplo de aire. Tan leve su cercanía que se sobresaltó al verla.
La niña se sentó a su lado ofreciéndole unos ojos muy grandes. Se dibujó una sonrisa que dio expresión a ambas partes. Entablaron conversación como si se tratara de dos comadres.
El anciano representaba la experiencia y el saber. La niña la enfermedad y el saber recopilado con las prisas del padecer.
La niña le contaba al anciano su recorrido, esperanzas y anhelos y a ese punto de su vida tan sólo esperaba una llamada para que le dispusieran un quirófano.
El anciano afligido le ofreció un caramelo, con él pagaba la vergüenza de no tener respuesta a la demanda del desespero. Se despidió de la niña con un beso y directito se fue a la Casa de Cultura a empaparse de Seguridad Social y de derechos.
Claudia Ballester Grifo
miércoles, 12 de febrero de 2020
MI VIDA.
La vida, joven, fresca y lozana. Jugosa como un fruta de temporada. Se acerca a nosotros y se hace amiga con encanto y perseverancia.
Caminamos al paso con la mano bien apretada. Es una pareja bien diseñada. Hecha a medida, de costura aprendida y heredada. Botones adheridos con ilusión y encanto. Vida amiga con el tiempo, amada.
Pasan los bailes y el teatro, vamos creciendo y evolucionamos.
La vida sigue su paso, sendero paralelo, cruce de campo, nos sigue, nos alcanza, anda a nuestro lado.
Sonrisa del tiempo, beso de susurro acariciado.
Azahar en la piel, limón de fragancia en el pulso resguardado.
La vida palpita, atesora los sueños y realiza las expectativas que deseamos.
La vida esquiva cuando da un giro y el revés es cantado.
La vida fragil y breve, pero no menos nuestra, ensayada y predispuesta.
La vida, sombra y luz, marioneta. Mueve los hilos y danzamos en ella.
Vida respetada, vida nuestra. Si solo hay una vamos a quererla.
Si no nos da una oportunidad, al servicio nuestra oportunidad de ella.
Canto de manantial, agua fresca. Remanso de paz, cura eterna.
Es eterno nuestro sentir mientras la vida es nuestra compañera.
No hay desespero en el equilibrio de tus ebras. Matiz de color que el sol interpreta. Mueves la melena en alarde de fuerza y enamoras con tu encanto de sirena.
Según el guión escrito eres dama o señora, joven, madura, espía o suegra. La narrativa despliega hojas y tinta sin manchar sus huellas. El borrador vale si el ensayo es aprendizaje y el limpio prospera.
La vida es sueño y el sueño una quimera. La vida es de los locos que se abrazan a ella. Beben de su licor, se embriagan de su belleza. Disfrutan de lo transcurrido y ya babean con lo que se acerca.
Claudia Ballester Grifo
La vida, joven, fresca y lozana. Jugosa como un fruta de temporada. Se acerca a nosotros y se hace amiga con encanto y perseverancia.
Caminamos al paso con la mano bien apretada. Es una pareja bien diseñada. Hecha a medida, de costura aprendida y heredada. Botones adheridos con ilusión y encanto. Vida amiga con el tiempo, amada.
Pasan los bailes y el teatro, vamos creciendo y evolucionamos.
La vida sigue su paso, sendero paralelo, cruce de campo, nos sigue, nos alcanza, anda a nuestro lado.
Sonrisa del tiempo, beso de susurro acariciado.
Azahar en la piel, limón de fragancia en el pulso resguardado.
La vida palpita, atesora los sueños y realiza las expectativas que deseamos.
La vida esquiva cuando da un giro y el revés es cantado.
La vida fragil y breve, pero no menos nuestra, ensayada y predispuesta.
La vida, sombra y luz, marioneta. Mueve los hilos y danzamos en ella.
Vida respetada, vida nuestra. Si solo hay una vamos a quererla.
Si no nos da una oportunidad, al servicio nuestra oportunidad de ella.
Canto de manantial, agua fresca. Remanso de paz, cura eterna.
Es eterno nuestro sentir mientras la vida es nuestra compañera.
No hay desespero en el equilibrio de tus ebras. Matiz de color que el sol interpreta. Mueves la melena en alarde de fuerza y enamoras con tu encanto de sirena.
Según el guión escrito eres dama o señora, joven, madura, espía o suegra. La narrativa despliega hojas y tinta sin manchar sus huellas. El borrador vale si el ensayo es aprendizaje y el limpio prospera.
La vida es sueño y el sueño una quimera. La vida es de los locos que se abrazan a ella. Beben de su licor, se embriagan de su belleza. Disfrutan de lo transcurrido y ya babean con lo que se acerca.
Claudia Ballester Grifo
DUENDE.
Cristal pulido y abrillantado
con manos enérgicas,
arriba y abajo,
dejan la superficie que no se
ve al paso.
Faenar con gusto y tacto,
trinos de pájaro
en un dia hermoso para el trato.
Ventana de la vida,
hogar de mi encanto,
me cuesta despedirme
de la seguridad
de lo cotidiano.
El hogar querido construido
de risas y llantos,
pero abrazados al amor,
mirando
desde cualquier lado.
Me agarro a la calidez
del cariño que forra las paredes
de mi refugio alado.
El secreto de mi fuerza,
mi campo santo.
Trasladaré el duendecillo
de mis ganas y
volando con gente amiga,
me haré una con mi suerte.
Llega la hora y tocan
las campanas.
Suda mi frente,
se acongoja mi alma,
duele el dolor,
no es miedo,
es una espantada.
Dura poco, no es nada.
Claudia Ballester Grifo
Cristal pulido y abrillantado
con manos enérgicas,
arriba y abajo,
dejan la superficie que no se
ve al paso.
Faenar con gusto y tacto,
trinos de pájaro
en un dia hermoso para el trato.
Ventana de la vida,
hogar de mi encanto,
me cuesta despedirme
de la seguridad
de lo cotidiano.
El hogar querido construido
de risas y llantos,
pero abrazados al amor,
mirando
desde cualquier lado.
Me agarro a la calidez
del cariño que forra las paredes
de mi refugio alado.
El secreto de mi fuerza,
mi campo santo.
Trasladaré el duendecillo
de mis ganas y
volando con gente amiga,
me haré una con mi suerte.
Llega la hora y tocan
las campanas.
Suda mi frente,
se acongoja mi alma,
duele el dolor,
no es miedo,
es una espantada.
Dura poco, no es nada.
Claudia Ballester Grifo
sábado, 8 de febrero de 2020
CAMISA DE FUERZA.
Renquear de mi bicicleta estática, amiga de muchas galopadas.
Resuello de cadenas que suda aceite y reseca las ganas.
De espaldas al descenso del arcoiris que embruja la casa.
Pasos ahogados en los peldaños que se acercan, se esconden a mi mirada.
Voces de otros mundos, idiomas confusos que entre ellas hablan.
Conexión del intelecto de un tronco con muchas ramas.
Sombra que protege del sol que derrite
la ilusión y mata neuronas secando su agua.
Se destila el jugo, se evapora el alcohol que contrae el riego
que el eje de las ruedas traslada.
Se alzan las voces y elongan manos que me alcanzan.
Me sujetan los hombros, amordazan mi boca, sujetan la fuerza
de mi cuerpo contra la nada.
En la calle rodando viene una sirena.
Luces y ruidos que no entiendo y me embriagan.
Golpean la puerta, violan la entrada...
Una camisa de fuerza perturba mi calma.
Me llevan lejos de mi casa.
¿Dónde me llevan?
Sola, sin los míos.
Nadie sabe nada.
Claudia Ballester Grifo
Renquear de mi bicicleta estática, amiga de muchas galopadas.
Resuello de cadenas que suda aceite y reseca las ganas.
De espaldas al descenso del arcoiris que embruja la casa.
Pasos ahogados en los peldaños que se acercan, se esconden a mi mirada.
Voces de otros mundos, idiomas confusos que entre ellas hablan.
Conexión del intelecto de un tronco con muchas ramas.
Sombra que protege del sol que derrite
la ilusión y mata neuronas secando su agua.
Se destila el jugo, se evapora el alcohol que contrae el riego
que el eje de las ruedas traslada.
Se alzan las voces y elongan manos que me alcanzan.
Me sujetan los hombros, amordazan mi boca, sujetan la fuerza
de mi cuerpo contra la nada.
En la calle rodando viene una sirena.
Luces y ruidos que no entiendo y me embriagan.
Golpean la puerta, violan la entrada...
Una camisa de fuerza perturba mi calma.
Me llevan lejos de mi casa.
¿Dónde me llevan?
Sola, sin los míos.
Nadie sabe nada.
Claudia Ballester Grifo
DE CORAZÓN.
Al filo de mis andares por el sendero que me marca la vida.
Vaivén armónico de algias y risas.
Piel que estira la porcelana de mis arrugas. Me rio de mi propia risa.
Galopo en mi bicicleta, compañera de fatigas.
De lado escribo y manejo a la vez destrezas de mujer a cliché afianzado.
Ruegan mis rodillas pasos mal andados,
a galope tendido, viento acariciando mis manos.
Ilusión de parajes que descubro sin moverme de mi metro cuadrado.
Estalla la metralla del esfuerzo alado.
Perfora el corazón descubierto y abandonado.
Su dueña lo dejó en el camino para el necesitado.
Cógelo, amigo.
Cuídalo, aprécialo,
no por ser gratis es menos amado.
Claudia Ballester Grifo
Al filo de mis andares por el sendero que me marca la vida.
Vaivén armónico de algias y risas.
Piel que estira la porcelana de mis arrugas. Me rio de mi propia risa.
Galopo en mi bicicleta, compañera de fatigas.
De lado escribo y manejo a la vez destrezas de mujer a cliché afianzado.
Ruegan mis rodillas pasos mal andados,
a galope tendido, viento acariciando mis manos.
Ilusión de parajes que descubro sin moverme de mi metro cuadrado.
Estalla la metralla del esfuerzo alado.
Perfora el corazón descubierto y abandonado.
Su dueña lo dejó en el camino para el necesitado.
Cógelo, amigo.
Cuídalo, aprécialo,
no por ser gratis es menos amado.
Claudia Ballester Grifo
SIN FINAL.
Está oscuro, mamá. No veo, no escucho.
Buceo en un líquido espeso que desconozco.
No huele, no me oriento.
Está oscuro y el vacío lacera mi mente y mi cuerpo.
Pegajosa sustancia que sube, me atrapa, amordaza mi sello.
Lucho por escapar de esta mordaza que quiere ser mi mausoleo.
Nado sin brújula, perdida, me lame, me alcanza.
Me sumerge y alzo la palma de mi mano buscando una salida.
Un anclaje al que sujetarme, mamá querida.
Boqueo sin aliento, buscando el oxígeno que me arrebata la vida.
Espera... Se escucha una algarabía.
Fuera del tormento existe una vida.
Sonrio mientras la luz se pierde en mis pupilas.
Claudia Ballester Grifo
Está oscuro, mamá. No veo, no escucho.
Buceo en un líquido espeso que desconozco.
No huele, no me oriento.
Está oscuro y el vacío lacera mi mente y mi cuerpo.
Pegajosa sustancia que sube, me atrapa, amordaza mi sello.
Lucho por escapar de esta mordaza que quiere ser mi mausoleo.
Nado sin brújula, perdida, me lame, me alcanza.
Me sumerge y alzo la palma de mi mano buscando una salida.
Un anclaje al que sujetarme, mamá querida.
Boqueo sin aliento, buscando el oxígeno que me arrebata la vida.
Espera... Se escucha una algarabía.
Fuera del tormento existe una vida.
Sonrio mientras la luz se pierde en mis pupilas.
Claudia Ballester Grifo
viernes, 7 de febrero de 2020
RUISEÑOR.
Ríe la risa a golpe de ganas.
Se inflama el aire de hiperventilación velada.
Suben los carrillos, se desploma la mirada.
Se descuelga la cabeza buscando ser sentada.
Se repite la risa, cogiendo velocidad a horcajadas,
del viento y del día que perfila su cama.
Risa que sonríe llamando al llanto que explota el cohete
de su estela en la noche franca.
Carcajada hermana de catarata que fluye bajando
por la montaña.
Despropósito de emociones, muñeca de ángel iluminada.
Sin ser de esta vida, a ella estás anclada.
Firme y fuerte, cota de malla a primera línea de batalla.
Con uñas y dientes, ruiseñor en lo alto de la rama.
Claudia Ballester Grifo
Ríe la risa a golpe de ganas.
Se inflama el aire de hiperventilación velada.
Suben los carrillos, se desploma la mirada.
Se descuelga la cabeza buscando ser sentada.
Se repite la risa, cogiendo velocidad a horcajadas,
del viento y del día que perfila su cama.
Risa que sonríe llamando al llanto que explota el cohete
de su estela en la noche franca.
Carcajada hermana de catarata que fluye bajando
por la montaña.
Despropósito de emociones, muñeca de ángel iluminada.
Sin ser de esta vida, a ella estás anclada.
Firme y fuerte, cota de malla a primera línea de batalla.
Con uñas y dientes, ruiseñor en lo alto de la rama.
Claudia Ballester Grifo
PAYASO
Un payaso asoma a mi puerta.
Sonrisa al frente y descarnada.
Fila de dientes que te comen a dentelladas.
Tal vez no sea un payaso y me engaña.
Tengo miedo, estoy sola en casa.
Miro de lado y no hay nada.
Intento concentrarme y oigo pasos
a mi espalda.
Sudor frío que abraza mi soledad obligada.
Es mi vida, mi desafío e intento sobreponerme con la celada.
Herramienta que me da la vida por si la batalla es cruda y me gana.
De espaldas al peligro mas intuyo su puñalada.
Me abraza, siento su aliento en mi nuca despejada.
Su ácida saliva ulcera mi piel esclava.
Caen mis lágrimas como respuesta al mal que me atrapa.
Gotea la sangre de mis entrañas.
Se dobla mi cuerpo y le clavo un puñal,
mato sus ansias.
Claudia Ballester Grifo
Un payaso asoma a mi puerta.
Sonrisa al frente y descarnada.
Fila de dientes que te comen a dentelladas.
Tal vez no sea un payaso y me engaña.
Tengo miedo, estoy sola en casa.
Miro de lado y no hay nada.
Intento concentrarme y oigo pasos
a mi espalda.
Sudor frío que abraza mi soledad obligada.
Es mi vida, mi desafío e intento sobreponerme con la celada.
Herramienta que me da la vida por si la batalla es cruda y me gana.
De espaldas al peligro mas intuyo su puñalada.
Me abraza, siento su aliento en mi nuca despejada.
Su ácida saliva ulcera mi piel esclava.
Caen mis lágrimas como respuesta al mal que me atrapa.
Gotea la sangre de mis entrañas.
Se dobla mi cuerpo y le clavo un puñal,
mato sus ansias.
Claudia Ballester Grifo
jueves, 6 de febrero de 2020
BAILARINA.
Bailarina que mueves tus hilos rasgando la lira.
De puntillas,
pareces sumisa,
pero eres rebelde como
la vida misma.
Nota al viento, melodía.
Llevas el ritmo en el cuerpo,
pura poesia.
Sufres tus intentos,
amas la sincronía,
aplaudes las ganas,
el esfuerzo y la fantasía.
Heroína de sueños,
sutileza y armonía.
Cuerpo perfecto,
sudor introspecto,
perfección cara a la galeria.
Bailas la voluntad,
abrazas el tesón,
vives de magia.
Preciosa muñeca de tul.
Hada que hipnotiza el verso,
la imagen, el suspiro
de un mañana.
Anhelo rasgado
del etéreo dia.
Cisne callado que
duerme su último sueño.
Claudia Ballester Grifo
Bailarina que mueves tus hilos rasgando la lira.
De puntillas,
pareces sumisa,
pero eres rebelde como
la vida misma.
Nota al viento, melodía.
Llevas el ritmo en el cuerpo,
pura poesia.
Sufres tus intentos,
amas la sincronía,
aplaudes las ganas,
el esfuerzo y la fantasía.
Heroína de sueños,
sutileza y armonía.
Cuerpo perfecto,
sudor introspecto,
perfección cara a la galeria.
Bailas la voluntad,
abrazas el tesón,
vives de magia.
Preciosa muñeca de tul.
Hada que hipnotiza el verso,
la imagen, el suspiro
de un mañana.
Anhelo rasgado
del etéreo dia.
Cisne callado que
duerme su último sueño.
Claudia Ballester Grifo
miércoles, 5 de febrero de 2020
PIEL.
Mirando a los ojos, como debe ser.
Con toda la templanza de años de observar y ver.
Con todo el cariño que mi corazón me enseñó
y mi cerebro tuvo a bien.
Humilde, de verdad, a viva piel.
Mis letras, en su estado párvulo,
estiran su ser y aparecen tímidas en su vestir de mujer.
Alegres, pizpiretas, como corresponde
al que empieza a aprender.
Asoman al mundo por pequeña que sea su parcela escrita,
empieza su AMANECER.
Público querido, receptor de mi sentir.
Público amigo, compañero de mi vivir.
Público expectante que me seguís.
Público amado, la tinta es la sangre que derramo
en cada palpitar de mí para ti.
Claudia Ballester Grifo
Mirando a los ojos, como debe ser.
Con toda la templanza de años de observar y ver.
Con todo el cariño que mi corazón me enseñó
y mi cerebro tuvo a bien.
Humilde, de verdad, a viva piel.
Mis letras, en su estado párvulo,
estiran su ser y aparecen tímidas en su vestir de mujer.
Alegres, pizpiretas, como corresponde
al que empieza a aprender.
Asoman al mundo por pequeña que sea su parcela escrita,
empieza su AMANECER.
Público querido, receptor de mi sentir.
Público amigo, compañero de mi vivir.
Público expectante que me seguís.
Público amado, la tinta es la sangre que derramo
en cada palpitar de mí para ti.
Claudia Ballester Grifo
INTEGRIDAD
El frío se deposita en el alma si andas carente de emoción.
Se puede estar vivo sin vivir, se puede vivir en un error.
Se puede errar por los entresijos del argumento de un relato.
Puede ser que se convierta en una ficción.
Se puede soñar una ilusión que hacemos nuestra,
pero no ponemos empeño ni decisión.
Podemos mirar en el espejo de otro y creyendo descubrir
nuestro rostro sentir una alucinación.
Unas cuencas que nos miran, un abismo sin boca,
un aullido sin fonación.
Si no reaccionamos a tiempo seremos engullidos por otra razón.
Vivirán nuestra vida, esa misma que creímos nuestra,
pero se trataba de una usurpación.
Pongamos los pies en el suelo, mirada en introspección.
Purguemos nuestros sueños, abracemos la idea,
defendamos nuestra posesión.
Fuertes y firmes, decisión.
Claudia Ballester Grifo.
El frío se deposita en el alma si andas carente de emoción.
Se puede estar vivo sin vivir, se puede vivir en un error.
Se puede errar por los entresijos del argumento de un relato.
Puede ser que se convierta en una ficción.
Se puede soñar una ilusión que hacemos nuestra,
pero no ponemos empeño ni decisión.
Podemos mirar en el espejo de otro y creyendo descubrir
nuestro rostro sentir una alucinación.
Unas cuencas que nos miran, un abismo sin boca,
un aullido sin fonación.
Si no reaccionamos a tiempo seremos engullidos por otra razón.
Vivirán nuestra vida, esa misma que creímos nuestra,
pero se trataba de una usurpación.
Pongamos los pies en el suelo, mirada en introspección.
Purguemos nuestros sueños, abracemos la idea,
defendamos nuestra posesión.
Fuertes y firmes, decisión.
Claudia Ballester Grifo.
martes, 4 de febrero de 2020
UN BESO.
¿Te acuerdas, cariño?
Me mirabas lleno de orgullo,
tan rebosante de amor
que las palabras se alzaban
con alas de mariposa.
Me creías imbatible y
soñabas con héroes,
donde yo era Supermán.
Me acariciabas con tu sonrisa,
besabas mi sal.
No creías mis verdades,
era demasiado preciosa
para deshacer en humo
tu ilusión y realidad.
¿Te acuerdas, cariño?
Sigo contigo, el amor
encadenó al destino,
volatilizó el mal.
Eres la cura de mis años,
eres el milagro que
me permite continuar.
Sostienes mi tronco,
reclinar de la vida,
su bienestar.
Te miro a los ojos,
acaricio tu sueño,
danzo en ese bosque,
a la luz de la luna,
en el estanque calmo,
soy perfume, aroma de
tu despertar.
Sigo siendo tu heroína,
ardo en tu boca,
un beso que vale
la eternidad.
Claudia Ballester Grifo
¿Te acuerdas, cariño?
Me mirabas lleno de orgullo,
tan rebosante de amor
que las palabras se alzaban
con alas de mariposa.
Me creías imbatible y
soñabas con héroes,
donde yo era Supermán.
Me acariciabas con tu sonrisa,
besabas mi sal.
No creías mis verdades,
era demasiado preciosa
para deshacer en humo
tu ilusión y realidad.
¿Te acuerdas, cariño?
Sigo contigo, el amor
encadenó al destino,
volatilizó el mal.
Eres la cura de mis años,
eres el milagro que
me permite continuar.
Sostienes mi tronco,
reclinar de la vida,
su bienestar.
Te miro a los ojos,
acaricio tu sueño,
danzo en ese bosque,
a la luz de la luna,
en el estanque calmo,
soy perfume, aroma de
tu despertar.
Sigo siendo tu heroína,
ardo en tu boca,
un beso que vale
la eternidad.
Claudia Ballester Grifo
MI ESENCIA
Margarita preciosa, de color o blanca inmaculada.
Humilde entre las humildes, fuente de tisana.
Hierba del campo, rastrojo en sus horas malas,
pero siempre semilla para nueva temporada.
Margarita que levantas tus hojas,
abrazándose entre ellas fuera de las miradas.
Chiquitina al sol, tímida y reservada,
abriendo tus pétalos a la llamada de la aurora.
Flor amiga, bien amada, eres mi ejemplo de proceder y gracia.
Exultante en su cenit, muy querida ya arrugada.
Formas parte de mi libro como guía en cada hoja acariciada.
Margarita, hermana. Caen tus pétalos como agua de rocio
y resistes con templanza. Se desprenden uno a uno y
un suspiro llena el campo, tú hábitat.
Flor de mi vida, de mis ganas, modelo de tiempos de añoranza.
Te quedas sin pétalos y deshojada, bajas la cara, se cierra la mirada.
Mueres hoy para resucitar mañana.
Claudia Ballester Grifo
Margarita preciosa, de color o blanca inmaculada.
Humilde entre las humildes, fuente de tisana.
Hierba del campo, rastrojo en sus horas malas,
pero siempre semilla para nueva temporada.
Margarita que levantas tus hojas,
abrazándose entre ellas fuera de las miradas.
Chiquitina al sol, tímida y reservada,
abriendo tus pétalos a la llamada de la aurora.
Flor amiga, bien amada, eres mi ejemplo de proceder y gracia.
Exultante en su cenit, muy querida ya arrugada.
Formas parte de mi libro como guía en cada hoja acariciada.
Margarita, hermana. Caen tus pétalos como agua de rocio
y resistes con templanza. Se desprenden uno a uno y
un suspiro llena el campo, tú hábitat.
Flor de mi vida, de mis ganas, modelo de tiempos de añoranza.
Te quedas sin pétalos y deshojada, bajas la cara, se cierra la mirada.
Mueres hoy para resucitar mañana.
Claudia Ballester Grifo
lunes, 3 de febrero de 2020
SUEÑO AZUL.
El mar estaba precioso. El sol calentaba rabioso lamiendo el sudor de la piel. Ella huía de sus pensamientos, presagios que atrapaban sus sueños y la mantenían en una duermevela cansina.
Con su trikini esculpiendo su estilizada figura entró en el agua portando su colchoneta.
El agua fresca reanimó sus sentidos y de un salto se tumbó encima de la cama flotante. Braceó buscando la soledad, huyendo de gritos, juegos y aguadillas.
Silueta de tela roja sobre el fondo transparente del hinflado plástico. Piel recién dorada, expuesta de bruces, relajada. Mar calmo de olas vencidas. Llegó el sopor y el sueño pesado. Vagó la chica de cabellos verdes y mirada gris dormida bajo los párpados cerrados. Se la llevó el mar con su mecer de cuna preñado.
La lluvia moja su espalda caliente. Las olas salpican espuma salando su boca semi abierta. La joven se despierta dando vueltas en el ojo de un torbellino que la engulle entera.
No se entera. No duerme, pero vuelve la pesadilla real y auténtica. Mira hacia abajo y suben a su encuentro las lenguas que la atrapan, la anudan, la envuelven, la amortajan.
Es la Poseídonia que la devora. Melania se ahoga y espanta sus ojos mientras el agua inunda sus pulmones. La engulle la planta del Mediterráneo celosa de su belleza. La arrastra hacia un lecho de flores que dibuja su cuerpo flotando sobre el lecho marino.
Neptuno alertado por sirenas que han presenciado la agresión de la selva acuática acude a la escena cargado de esperanza.
Se acerca a la niña y reconoce ese cabello y esos ojos de ceniza templada.
Esos hilos preciosos verde esmeralda. Acaricia su rostro y besa la fresa adorada, insuflando un halo de vida a su hija robada.
Melania flexiona su cuerpo, levanta su mirada. Observa al salvador de sus sueños y "papá" es la exhalación que le devuelve la vida, las fuerzas y las ganas.
Padre e hija se sumergen con la cola de sirenas que les acompañan.
Claudia Ballester Grifo
El mar estaba precioso. El sol calentaba rabioso lamiendo el sudor de la piel. Ella huía de sus pensamientos, presagios que atrapaban sus sueños y la mantenían en una duermevela cansina.
Con su trikini esculpiendo su estilizada figura entró en el agua portando su colchoneta.
El agua fresca reanimó sus sentidos y de un salto se tumbó encima de la cama flotante. Braceó buscando la soledad, huyendo de gritos, juegos y aguadillas.
Silueta de tela roja sobre el fondo transparente del hinflado plástico. Piel recién dorada, expuesta de bruces, relajada. Mar calmo de olas vencidas. Llegó el sopor y el sueño pesado. Vagó la chica de cabellos verdes y mirada gris dormida bajo los párpados cerrados. Se la llevó el mar con su mecer de cuna preñado.
La lluvia moja su espalda caliente. Las olas salpican espuma salando su boca semi abierta. La joven se despierta dando vueltas en el ojo de un torbellino que la engulle entera.
No se entera. No duerme, pero vuelve la pesadilla real y auténtica. Mira hacia abajo y suben a su encuentro las lenguas que la atrapan, la anudan, la envuelven, la amortajan.
Es la Poseídonia que la devora. Melania se ahoga y espanta sus ojos mientras el agua inunda sus pulmones. La engulle la planta del Mediterráneo celosa de su belleza. La arrastra hacia un lecho de flores que dibuja su cuerpo flotando sobre el lecho marino.
Neptuno alertado por sirenas que han presenciado la agresión de la selva acuática acude a la escena cargado de esperanza.
Se acerca a la niña y reconoce ese cabello y esos ojos de ceniza templada.
Esos hilos preciosos verde esmeralda. Acaricia su rostro y besa la fresa adorada, insuflando un halo de vida a su hija robada.
Melania flexiona su cuerpo, levanta su mirada. Observa al salvador de sus sueños y "papá" es la exhalación que le devuelve la vida, las fuerzas y las ganas.
Padre e hija se sumergen con la cola de sirenas que les acompañan.
Claudia Ballester Grifo
domingo, 2 de febrero de 2020
INDIVIDUO.
Cuando las palabras no alcanzan en su vuelo
a clarificar lo que siente el alma,
se alza el puño apretando las letras desamparadas.
Cuando dejas que los ríos laman el humo del volcán en llamas,
es otro el que dirige tu karma.
Cuando vagas en el frío de la noche cogido de la sombra
de tu desconcierto, se abren las callejuelas, se cierra
la seguridad del hogar desierto.
Vagueas con las manos en el bolsillo,
sin mirar, observas la nada.
Desandas el camino para volver a casa.
La luna derrite tus ganas y te eleva con ella
porque te reduces a polvo de estela, luz blanca.
La luna te quiere y te atrapa. Pobre sombra
en el camino, ya no estás solo,ella te llama.
Claudia Ballester Grifo
Cuando las palabras no alcanzan en su vuelo
a clarificar lo que siente el alma,
se alza el puño apretando las letras desamparadas.
Cuando dejas que los ríos laman el humo del volcán en llamas,
es otro el que dirige tu karma.
Cuando vagas en el frío de la noche cogido de la sombra
de tu desconcierto, se abren las callejuelas, se cierra
la seguridad del hogar desierto.
Vagueas con las manos en el bolsillo,
sin mirar, observas la nada.
Desandas el camino para volver a casa.
La luna derrite tus ganas y te eleva con ella
porque te reduces a polvo de estela, luz blanca.
La luna te quiere y te atrapa. Pobre sombra
en el camino, ya no estás solo,ella te llama.
Claudia Ballester Grifo
LIMÓN
Brota el dia chispas
de alegría.
Se levanta el anhelo
de su bostezo,
hay un alma que comparte
un beso.
Palabras escuetas,
sencillo compartir
de un sentimiento.
Cadenas pesadas
del que arrastra
un cuento.
Surge el fuego con
su crepitar nuevo.
Lamen las llamas
heridas del versar
más estupendo.
Cura la herida un
sentimiento excelso.
Busca la vida su mar
eterno.
Nadar entre olas de rizo
entusiasta y de espuma
lleno.
Eco de caracolas,
brisa de sal, mojados hasta
el cuello.
Cantan las sirenas,
duerme el marino
sueños inciertos.
La vida se abre
en roja amapola,
corola al viento.
Ser feliz es un caramelo
de menta y regaliz,
limón al tiento.
Sonríe a la vida y
ella abrazará tu
cuerpo.
Claudia Ballester Grifo
Brota el dia chispas
de alegría.
Se levanta el anhelo
de su bostezo,
hay un alma que comparte
un beso.
Palabras escuetas,
sencillo compartir
de un sentimiento.
Cadenas pesadas
del que arrastra
un cuento.
Surge el fuego con
su crepitar nuevo.
Lamen las llamas
heridas del versar
más estupendo.
Cura la herida un
sentimiento excelso.
Busca la vida su mar
eterno.
Nadar entre olas de rizo
entusiasta y de espuma
lleno.
Eco de caracolas,
brisa de sal, mojados hasta
el cuello.
Cantan las sirenas,
duerme el marino
sueños inciertos.
La vida se abre
en roja amapola,
corola al viento.
Ser feliz es un caramelo
de menta y regaliz,
limón al tiento.
Sonríe a la vida y
ella abrazará tu
cuerpo.
Claudia Ballester Grifo
ANHELO.
Escribo un libro. Me dejo las ganas, la fuerza y la piel en ello.
Lo edito y pago.
Lo recibo y lo llevo a la librería para exponerlo.
Salgo en televisión y lo promuevo.
No cobro nada en metálico, pero doy trabajo a
un montón de gente y muevo un dinero sin verlo.
La gente lee mis desvelos, que son los suyos y sienten,
lloran y ríen con el sentir ageno que es de todos.
Se crea una cadena de emoción y cariño.
Se crean puentes y caminos.
Se abraza el amor al compartirlo.
Se funde el hielo, crecen los ríos,
se disfruta del cauce bien tranquilo.
Ganamos todos, se mueve la economía
sin ver el vil dinero que queda en pura foto.
Seamos cadena, seamos futuro,
seamos la fuerza del corazón galopando en
las hojas blancas de un libro.
Pan dorado, harina santificada , cultura,
destino.
Demos la vida, el fruto del árbol, la sombra
que cobija al necesitado.
Hambre de vida, regalo del alma, camino.
Claudia Ballester Grifo
Escribo un libro. Me dejo las ganas, la fuerza y la piel en ello.
Lo edito y pago.
Lo recibo y lo llevo a la librería para exponerlo.
Salgo en televisión y lo promuevo.
No cobro nada en metálico, pero doy trabajo a
un montón de gente y muevo un dinero sin verlo.
La gente lee mis desvelos, que son los suyos y sienten,
lloran y ríen con el sentir ageno que es de todos.
Se crea una cadena de emoción y cariño.
Se crean puentes y caminos.
Se abraza el amor al compartirlo.
Se funde el hielo, crecen los ríos,
se disfruta del cauce bien tranquilo.
Ganamos todos, se mueve la economía
sin ver el vil dinero que queda en pura foto.
Seamos cadena, seamos futuro,
seamos la fuerza del corazón galopando en
las hojas blancas de un libro.
Pan dorado, harina santificada , cultura,
destino.
Demos la vida, el fruto del árbol, la sombra
que cobija al necesitado.
Hambre de vida, regalo del alma, camino.
Claudia Ballester Grifo
DISFRUTA
Las especias dan ese punto de desafío a la vida.
Emoción nueva que los amigos del sol y
de la mantita recogemos como el puenting en otra vida.
Da color a tu existencia, sentido a tu vida.
Déjate de bulos y majaderías.
Es la moda una suerte que no a todos vale.
Sonríe al fulgor de la picardia. Inventa la ilusión ,
dibuja la fantasía.
Sé tú mismo, reflejate en el espejo que fábricas.
Toma las riendas de la cebolla, el ajo y lo
que metas en tu comida.
Sonríe en la calle y en la esquina.
Disfruta de un "hola" y mira a los ojos
del desafío y de la senda que te marcas
en el transitar por el tiempo, que es tu vida.
Claudia Ballester Grifo
Las especias dan ese punto de desafío a la vida.
Emoción nueva que los amigos del sol y
de la mantita recogemos como el puenting en otra vida.
Da color a tu existencia, sentido a tu vida.
Déjate de bulos y majaderías.
Es la moda una suerte que no a todos vale.
Sonríe al fulgor de la picardia. Inventa la ilusión ,
dibuja la fantasía.
Sé tú mismo, reflejate en el espejo que fábricas.
Toma las riendas de la cebolla, el ajo y lo
que metas en tu comida.
Sonríe en la calle y en la esquina.
Disfruta de un "hola" y mira a los ojos
del desafío y de la senda que te marcas
en el transitar por el tiempo, que es tu vida.
Claudia Ballester Grifo
sábado, 1 de febrero de 2020
GOTA DE ALCANFOR.
Me baño en el cáliz de una flor,
me ha dado permiso,
nunca profanaria su candor.
Nado en su fragancia,
disfruto su sabor,
río en su compañía,
soy pequeñito,
un insecto que
agradece su cariño
y dedicación.
Soy navío en el mar bravo
que mide su fuerza
con el esqueleto
de mi armazón.
Va tensando su lengua,
acariciando el bajio
de la resistencia y
el tesón.
Viene el agua calmada,
besando el refajo
de la playa y el sol.
Soy luz rutilante de pasión,
con fuerza entra en los entresijos,
atemplado en su camino
senderos de ilusión.
Se eleva poderosa,
alas extendidas
que buscan
a Dios.
Claudia Ballester Grifo
Me baño en el cáliz de una flor,
me ha dado permiso,
nunca profanaria su candor.
Nado en su fragancia,
disfruto su sabor,
río en su compañía,
soy pequeñito,
un insecto que
agradece su cariño
y dedicación.
Soy navío en el mar bravo
que mide su fuerza
con el esqueleto
de mi armazón.
Va tensando su lengua,
acariciando el bajio
de la resistencia y
el tesón.
Viene el agua calmada,
besando el refajo
de la playa y el sol.
Soy luz rutilante de pasión,
con fuerza entra en los entresijos,
atemplado en su camino
senderos de ilusión.
Se eleva poderosa,
alas extendidas
que buscan
a Dios.
Claudia Ballester Grifo
AZUCENA.
Y tú me dices con la mirada ausente que hoy lloro y afirmo ser feliz.
¿No es feliz el polluelo que sale de su huevo con la fatiga de la presión?
¿No es feliz la madre que abraza a su hijo tras el parto?
¿No es feliz el reo absuelto de la inminente silla eléctrica?
Pues hay más.
Se puede ser feliz con la caricia de un suspiro.
Se puede ser feliz con el sueño aún no dibujado, pero ya percibido.
Se puede ser feliz con la risa del agua cuando abres el grifo.
Se puede, con el abrazo en el aire de un sentir querido.
Se puede con las ganas y el empeño, con la fuerza de un león herido.
Se puede porque se quiere y se ama la vida con el desespero y la fuerza que requiere el deseo, la pasión y la dedicación merecida.
Se es feliz llorando porque las lágrimas curan los ojos y el alma viniendo el caso.
Palomitas en el estómago que resurgen a volantazos. Atropellan el vahido de vértigos y dudas, miedo al fracaso.
¿Y, tú me dices, azucena en el campo?
Tú sabes de vientos, lluvias, nieves y desamparo.
Tú surges cada primavera en el prado y eres la lágrima que derrama el poeta, loco de contento y agradecido a tu tacto.
Claudia Ballester Grifo
Y tú me dices con la mirada ausente que hoy lloro y afirmo ser feliz.
¿No es feliz el polluelo que sale de su huevo con la fatiga de la presión?
¿No es feliz la madre que abraza a su hijo tras el parto?
¿No es feliz el reo absuelto de la inminente silla eléctrica?
Pues hay más.
Se puede ser feliz con la caricia de un suspiro.
Se puede ser feliz con el sueño aún no dibujado, pero ya percibido.
Se puede ser feliz con la risa del agua cuando abres el grifo.
Se puede, con el abrazo en el aire de un sentir querido.
Se puede con las ganas y el empeño, con la fuerza de un león herido.
Se puede porque se quiere y se ama la vida con el desespero y la fuerza que requiere el deseo, la pasión y la dedicación merecida.
Se es feliz llorando porque las lágrimas curan los ojos y el alma viniendo el caso.
Palomitas en el estómago que resurgen a volantazos. Atropellan el vahido de vértigos y dudas, miedo al fracaso.
¿Y, tú me dices, azucena en el campo?
Tú sabes de vientos, lluvias, nieves y desamparo.
Tú surges cada primavera en el prado y eres la lágrima que derrama el poeta, loco de contento y agradecido a tu tacto.
Claudia Ballester Grifo
EN EL TÚNEL DE LA OLA.
Lloran las lágrimas sal
de rabia contenida.
A raudales cae la catarata
por gemelos compartida.
Vuela mi pluma sedienta
de esparcir su tinta.
Barren los vientos,
huracanes recelosos
de la misma poesia.
Corazón de mi alma,
lucha continua,
pluma pesada que
se ancla en la misma
vida.
Resuello del que anda
en carrera continua
y que para desbocado
el pulso,
la razón y la entereza.
Lloran las nubes,
pero poco,
a ratos y de lado.
Llora la Virgen,
abrazada a su llanto.
Lloran los querubines,
fuentes de agua,
dulce remanso,
nada la paz
hecha charco.
Rie la risa, esquela de retrato,
esperpento de la nada,
hecha a trozos con un retazo.
Vuelan los hilos,
viaja el ingenio,
se une al corro,
la campana, la luz,
el llanto.
Claudia Ballester Grifo
Lloran las lágrimas sal
de rabia contenida.
A raudales cae la catarata
por gemelos compartida.
Vuela mi pluma sedienta
de esparcir su tinta.
Barren los vientos,
huracanes recelosos
de la misma poesia.
Corazón de mi alma,
lucha continua,
pluma pesada que
se ancla en la misma
vida.
Resuello del que anda
en carrera continua
y que para desbocado
el pulso,
la razón y la entereza.
Lloran las nubes,
pero poco,
a ratos y de lado.
Llora la Virgen,
abrazada a su llanto.
Lloran los querubines,
fuentes de agua,
dulce remanso,
nada la paz
hecha charco.
Rie la risa, esquela de retrato,
esperpento de la nada,
hecha a trozos con un retazo.
Vuelan los hilos,
viaja el ingenio,
se une al corro,
la campana, la luz,
el llanto.
Claudia Ballester Grifo
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