sábado, 31 de agosto de 2019

Se puede.

              SE PUEDE.

Se puede morir de amor, se puede.
 Tras pasar el duelo se abre la vida
y con ella multitud de oportunidades.
El corazón se curte de cicatrices,
 pero con el tiempo se difuminan,
 toman distancia y ya no duelen.
 O a lo sumo, podemos soñar que no duelen.
Claudia Ballester Grifo

Carta a mi maestra.

Carta a mi maestra.

He tardado mucho tiempo en decírtelo, toda una vida. Podías intuir mi agradecimiento. Te decía que eras la artista, la artífice de mi inclinación a la lectura y la escritura. La mano que llenó de teatros y poemas mi andadura. Hiciste el prólogo de mi libro, henchida de orgullo y alegría. Disfrutaste de mi libro y para mí fue uno de los mejores regalos que me hizo la vida.
Tus ojos cansados, por algunos atardeceres de otoños largos. Esa mirada lánguida que despierta como la de una niña cuando se te habla de literatura. Despiertas mi más honda  ternura, mi maestra querida. Esa fuerza que tú tenías, que aún está latente, pero escondida. Te refugias en los libros y te enfadas con la manipulación y las injusticias. Bulle la sangre en tí y es que maestra, la docencia es tu mal endémico y ejercerás mientras vivas.
Confíaste en mí y me diste oportunidad a pesar de alguna fechoría. Me miraste seria y el mundo se hizo añicos a mis pies, maestra sentida. Una y ninguna más, me quedó claro aquel día. Jamás he dejado de ser disciplinada, estudiosa y con hambre de aprender para y por toda la vida.
Quiero decirte en mi edad adulta que aquella niña de catorce años te rinde homenaje en este día. Fuiste el cartabón y el compás que dibujó mi armonía. La paz de mis sentidos, el rumbo que tomar en esta vida. Señalaste un punto en el mapa donde hallé mi forma de expresión, esa escritura que sale de lo más recóndito del alma, escondida y no lo sabia.
Tú ilusión contagiosa sembró en mi la semilla haciendo a esta niña feliz, mi maestra querida.
Quiero que te sientas hoy la protagonista. Me diste el oxígeno por el que respiro hoy en día. Me diste las herramientas para, a pesar de los azares de la vida, oler a rosas y dibujar margaritas. Vivir en colores y rebujar en estrellas nocturnas. Dormir en la cuna de la luna y pasear por las estelas de los sueños para abrazar tu amor, tu profesionalidad, tu buen hacer, maestra mía.
Claudia Ballester Grifo

Para mi maestra. Doña Ana. Te quiero.
(Ana Maria Martinavarro) mi maestra y la de muchos.

viernes, 30 de agosto de 2019

Claudia. Mi niña

CLAUDIA. MI NIÑA.
El sol se levanta majestuoso en la bóveda diáfana del cielo. Proclama el mediodía en un fulgor bravo, intenso. Dirige su mirada al volcán que conforma la isla. Montaña alzada del mar por caprichos de la vida. Le rinde pleitesia, a ese volcán único bañado por el agua salada, besado por las olas, delimitado por arenisca.
Un estruendo rompe el mutismo de la escena. Se destempla la tranquilidad, se espesa el ambiente de un humo denso y ardiente. En la boca del volcán late un pulso de fuego. La lava embravecida se abre camino sembrando una alfombra, buscando el frescor del agua, ardiendo en su regazo, convirtiendo el marco de una bruma encantada.
Llora una niña en un cuenco de algas. Protegida milagrosamente entre las fuerzas de tierra, agua y cielo, protegida por las hadas.
De dónde vienes niña con esos ojos intensos de azabache?
De dónde sales con esas almendras rasgando tu mirada?
La niña balbucea música extraña. Sonríe a la vida, alza sus manitas aterciopeladas, frunce el cejo al sol e ilumina la escena con sonrisa franca. Se refuerza el dia con la luz de su cara, ilumina su sonrisa, imposible imitarla.
Pelo de golfillo, negro y bruñido de gitana. Curtido en minas, cortijo de niña asiática. Ha parido la tierra algo que una pareja aguarda. Ha nacido el tesoro de unos padres expectantes de abrazarla. Una hermana la espera con seis años de tardanza... Ven mi niña ven vuela y atraviesa la ventana. Te espera una cuna de flores, ilusión y esperanza.
Alza el mar el cuenco, lo abraza la brisa alada, lo acuna y duerme el sosiego de la niña, la transporta segura a través de la distancia, sin miedo, con tesón y valentia.
Aletean las avecillas, arropando con sus trinos y alegorías, rociando con su fresco el alma de la criatura.
Ven hija, ven hermana, hija nuestra, hija mía. Tu nombre es Claudia y eres bendecida. Descansa en tu cuna mientras la leche resbala por tus mejillas. Rebosa tu boca, alimenta tus energías. Ante la atónita mirada de los padres que te cuidan, miras sabiendo que encontraste la puerta que querías.
Miras, observando con esas pupilas maduras. Hablas con tu mirada de alma vieja. Hija mía, Claudia querida, estás cansada, pero agradecida. El viaje ha sido largo, pero tu mirada incide con la de Lidia y en ese choque de hermanas comprendes que estás en casa, con tus padres, mi niña querida.
Claudia Ballester Grifo.
Ilustración Anna Navarro. 

Culpa

       CULPA.

La sombra de la duda
es lo que toca pagar
por una experiencia llena.
Las huellas en el camino
quedan expuestas.
Toca querer mucho y bien
si no para redimir culpas
para cubrir vivencias.
Claudia Ballester Grifo

Tristeza crónica.

             TRISTEZA CRÓNICA

Extrema sensibilidad!
 Esa morriña
que se lleva dentro del alma.
Esa nostalgia que se convierte
en tristeza mientras se busca
y no se encuentra.
Ese deambular solo, aunque
la soledad sea amiga
y no sea problema.
Claudia Ballester Grifo

Somos lo que somos.


          SOMOS LO QUE SOMOS.
Siempre podemos ser más,
pero bastará con complacernos
 con lo que somos.
 La felicidad depende
de la acomodación de las expectativas.
Claudia Ballester Grifo

jueves, 29 de agosto de 2019

ATAQUES DE EPILEPSIA.
Cogiste a tu hija en brazos. Amaste la vida.
Eras hijo único y bendecidas el nuevo día.
Ese amanecer querido, ese tesoro, tu niña querida.
Una terrible caída,
desde su acogedora cuna,
llenó de llantos el templo seguro.
Abrazada y silenciado el dolor,
el hospital rubricó su mejoría.
Nada se sospechaba
de la tragedia de aquel día.
No había cumplido
los dos años y respirar no podía.
En el regazo de su madre,
tú al volante, rugia el coche,
paró la respiración de la niña.
Frenando de golpe,
cogiste a tu hija,
prácticaste reanimación,
devolviéndola a la vida.
La sirena de la ambulancia,
avisaba de la urgencia,
el hospital acogió
las convulsiones de aquel día.
Ahora ya es madre
la que fuera hija.
Acabó una carrera a pesar
de la atípica y terrible epilepsia.
Madre soltera,
pero feliz en la vida.
Tú, padre amante
y comprensivo acogiste
a ambos a pesar
de no tener hembra,
compañera de fatigas.
Epilepsia de horas
y días.
Al lado de las convulsiones,
cogido de la mano
ya de la chica.
Hablando en su corazón,
padre doliente y dedicado.
Sea esta loa para
los dos.
Padre amoroso,
hija valiente.
Claudia Ballester Grifo

Mi niña




Desde Oriente la diosa Fortuna envió una niña a unos padres ansiosos de abrazar su amor.

   Con su aire vivificante formó una nube de firme algodón. Con su mirada divina colmó al bebé de fuerza y decisión.


   Emprendió la partida la criatura, perdida en el azul. La nube dirigía su rumbo, sola, pequeñita, amazona de la luz.





   Trepidante aventura para un ser de su condición. El cielo se convirtió en su amigo, el aire en medio de expansión.
   Balbuceaba sus melodías regalando el oído del Creador. Viendo Dios que era buena le concedió su bendición. Desafiando los peligros la niña conocería el calor.

   La bóveda del cielo se transformó. Las brumas ciñeron la tierra. El color plomizo se adueñó de la situación.

   Lloraba la niña, el hambre atenazaba su razón. Las nubes compañeras, plañeron su dolor.
   Lloraba el cielo, besando sus lagrimas la tierra sedienta, ensalzando el verdor.
   Colmaba el agua los labios secos de la niña. Una cigüeña la alimentó. No hubo rayo alguno que osara rozar su candor.
   Los fenómenos atmosféricos desencadenaron su fuerza. La energía creó un arco protector. El bebé seguía su rumbo, arrullado su sueño, ajena al miedo, infatigable en su decisión.
   Mecido su lecho por dos querubines, la niña despertó. Cruzaba los mares, sonreía de satisfacción. Vuela inocencia, acelera tu corazón. Observa el mundo. Abre los ojos a la emoción.
   La cigüeña a dirigir sus pasos volvió. Empujando suavemente la nube en una ventana la depositó. 



Uno de los querubines la envolvió, llevándola en volandas a una cuna preparada con devoción.
   Vuela Lidia hacía los brazos del amor. Acercándose la madre la acarició. Conmocionado el padre las estrechó. Por fin la hija llegó.
   Eres nuestra hija ansiada, nuestro tesoro, el amor. Ojitos expectantes, manitas de candor. Luz en el pelo, resplandor. La sonrisa de nuestra vida... Hija mía, nuestro corazón.
   Viendo el mundo una obra bien hecha a la niña preguntó:
   ¿A quién te pareces niña?
   Lidia, bajando su mirada, respondió:
   _Al hálito de vida que la diosa Fortuna me dio.
   El mohín de la niña se mostró enternecedor. Una señora vacilante, acercándose la interrogó:

   ¿A quién te gustaría parecerte niña?
   _A mi madre señora, la que me cuidó.
   Fue ahora, justo en este momento cuando el padre lloró, embargado por la emoción. 



Claudia Ballester Grifo



  










Luna viajera.

LUNA VIAJERA.
Pobre luna de poeta! Luna viajera que a todos visita. No la eches de menos si esa noche te falta. Tal vez esa noche alumbraba mi ventana y daba luz a mi niña adorada. Tal vez le cantaba  una nana y en su halo la acunaba. No le guardes rencor, amiga mía. Yo también me percaté que la otra noche me faltaba. Seguro que no nos traiciona. Es viajera para todos y cada noche nos conecta y nos halla.
En la noche oscura la cara blanca nos falta. No surca su estela el espejo del agua. No hay brillo en la noche aunque las estrellas, discretas, titilan con gracia. No és una traición certera, no hay mancha en su estampa. La luna es viajera y a todo el mundo alcanza.
Luna de mis secretos. Luna de mis amores y ansias. Luna querida, mi amiga. Luna adorada. Llévame en tus andares. Cobijame en tus aldas. Transpórtame  por el tiempo. Quiero soñar que voy contigo y vivo en los altares de tu casa.
Nacida con el símbolo del cangrejo bajo tu influjo crecí. Con tus idas y venidas y movimientos de mareas, aprendí. Con tu exquisita belleza, hipnotizada por tu presencia, amé y viví.
Luna madre, luna amiga, luna de poetas, luna mía, por siempre muy querida y amada.
Claudia Ballester Grifo.

miércoles, 28 de agosto de 2019

Destrucción.

DESTRUCCIÓN.
El oro no se come. Se destruye la religión para que aparezcan nuevos dioses. El primero entre todos los paganos, el dinero.
Llora la vida, asfixiada por la muerte. Acalla su canto el filo rastrero que partió su yugular.
Se desmembran los troncos, retorcidos por el beso de las llamas. Las lenguas lascivas les envuelven en su danza de muerte y destrucción. Seductoras en su lumbre, oscuras de humo cegadas. Asfixiantes y retorcidas, furia del fuego sin perdón.
Secan la savia de los verdes, calcinan el frescor de sus hojas, acallan su susurro angelical por el látigo del verdugo que ataca.
Frente que se abre traicionero. Por el rescoldo de un olvido o de la mano de un criminal manifiesto. Varios frentes preparados para hacer imposible la marcha atrás del agónico desconcierto del inocente.
Cuchillo de fuego, tridente. Se pinchan con ahínco los flancos, se convierte el oxígeno en anhídrido carbónico. Se deshinchan los pulmones del mundo. Perecen las criaturas del verde, las que siempre tuvieron su cobijo.
Lloran las madres que han perdido a sus hijos, mientras notan el calor del fuego que les corta el camino. Lloran su desaliento los hijos perdidos del abrazo seguro. Huelen el miedo y el terror atenaza sus bríos. El humo los asfixia y quedan dormidos para que el lametón del fuego los pille sin sentido.
Llora mi corazón enternecido y resentido. Cuando el monte se quema el hollín se asienta en el alma del bien nacido. Qué nuestras lágrimas saladas sean la vida y el remedio para que no desaparezca este tesoro del mundo, patrimonio de la humanidad, la vida entera.
Claudia Ballester Grifo.

Desde mi terraza.

DESDE MI TERRAZA.
El pulso de la mañana abre los sentidos adormecidos. Se despereza el cansancio hecho un ovillo y se estiran las ganas y el espíritu decidido.
El fresco se desliza silencioso, arrastrándose por el camino, sin levantar polvo, sin hacer ruido, ensanchando  nuestros pulmones de un aire agradecido.
Las hamacas de la terraza, acariciadas por un tímido sol renacido, sonríen al contacto de un cuerpo tibio. Y es que paso de la cama a la hamaca con la celeridad de un suspiro. Etérea en halo azul, sin hacer ruido, que la mañana aún duerme y sólo se escuchan los trinos.
Los pajarillos agradecen al día respetar sus nidos. Tras dos días de feroz tormenta siguen alimentando a sus hijos. Los poyuelos ya pian, el miedo ha desaparecido. Reina la calma y los insectos abandonan su escondrijo.
Algarabía de color y de sonido. En crescendo avanza la mañana, sigue el pueblo dormido.
El balso del mar está azul y apenas rizan sus ondas. Casi mudo lame la orilla, desgrana la arena y la besa. Pinta un marco de ilusión con su canto de sirenas que juegan buñendo sus melenas al sol, enviando esos destellos de cristal que nos ciegan.
Palmeras enhiestas, del jardín las más estiradas, de sombra diáfana filtrando los rayos caprichosos que cosquillean en nuestra espalda.
Acacías suaves y frondosas, de hoja pequeña y aterciopelada mirada, cogidas de la mano de moreras más altas. Sobre un césped suave se mecen sus ramas. Rodean el marco de una piscina lesionada. El temporal ha maltratado sus aguas. Está malita, le curan el alma. Toma medicinas y rasparán   la inmundicia pegada. Volverá a lucir azul y esmerilada. Acogerá de nuevo las risas de los niños, volverá a ser el precioso tesoro, en medio del jardín, desde mi terraza.
Claudia Ballester Grifo

martes, 27 de agosto de 2019

DANA

DANA. Nombre de tormenta.

Fustigaba el viento ululando en la terraza.
Los calambrazos de luz
iluminaban la noche,
produciendo luceros
en la noche cerrada.
La luna, secuestrada.
Amordazado su halo,
brillaban las luciérnagas.
En cada destello,
un bombazo de trueno
estremeció la estancia,
haciendo rezar al más agnóstico
en la cama.
Circulaban los Padre Nuestro,
cerrando los ojos,
abrazados a la almohada.
Se sudaba de miedo,
pero con calma.
Reposo sostenido
del que teme sin pasar nada.

Con un hachazo se quebró
la noche y,
con savia renovada
bosteza la mañana.
Nos regala el calmo día
una postal recortada.
El mar en silencio plomizo,
ahoga sus olas en la distancia.
Las nubes estancas
planean cubriendo al sol
de bruma y de escarcha.
Refresca el dia,
se despereza el sonido
de la vida.
Una tierna voz de niña
alegra ofreciendo el pincel,
dando color a la algarabía.
Es el cuadro de una tormenta,
la tempestad que precede a la calma.
Despedimos agosto
con fuego y traca.
Se acaba el verano
y volvemos a las aulas.

Claudia Ballester Grifo

lunes, 26 de agosto de 2019

La tierra latente y viva.

LA TIERRA LATENTE Y VIVA.

La tierra se agita
y muchos la escuchamos. La tierra y sus criaturas y entre ellas el ser humano herido, esclavizado y mancillado.
La tierra grita, pero se reciclará con el tiempo, lamerá sus heridas recombinando los elementos. Es sabia y lista y reposicionará tanto cabo suelto. A poco que pongamos un poco de atención a sus gestos bilaremos juntos el vals y llegaremos a buen concierto.
Crujir de ramas al viento hostigadas por feroces llamas, látigo cruel que devora el verde pulmón, vergel y oasis en el desierto.
Plásticos cansinos y basura acumulada que nadie quiere y todos apartan mirando a otro lado con brazo cruel y yugo inmisericorde. Consumismo desaforado y gesto cansino de buscar siempre en lo nuevo amordazando el hastío de lo ajado.
Los cataclismos traen renovación y se recicla la vida. Los meteoritos, volcanes y terremotos  dibujan perfiles nuevos. Reinventan la geografía regalando oportunidades.
Nos queda esperanza a pesar de nuestras maldades, pero pongamos atención porque los cambios traen una transformación e igual nos pilla lentos en nuestros andares y desaparecemos. Nos convertimos en polvo y alimento para otros acomodados a un mundo nuevo.
Claudia Ballester Grifo

domingo, 25 de agosto de 2019

Buscando respuestas.


                 BUSCANDO RESPUESTAS.


Cuando buscas respuestas y contestan las palmeras en su susurrar con la suave brisa meciendo.
Cuando agudizas el oído y las acacias más bajas y pobladas te proporcionan sombra al intelecto y al cuerpo hablándote en un idioma verde, húmedo, de frescor lleno.
Cuando te acercas al oasis del vergel buscando el cobijo de un buen abrigo y la frondosidad de la Morera te alaba el gusto.
Cuando buscas respuestas y dudas en las preguntas.
Cuando el cariño te embarga y te preocupa tu hijo.
Cuando quieres protegerlo hasta de él mismo, caes en la rueda y mueves piedra de molino. Escuchas lo que haga falta, nos mueve el instinto. Es algo tan fuerte, tan sellado a fuego vivo que nos ha permitido sobrevivir a la adolescencia y al olvido.
Cuando le miras a los ojos y te palpita el sentido, es tu hijo querido, árbol, sal, vida y camino.
Claudia Ballester Grifo

El poder del grupo


   EL PODER DEL GRUPO.



El ser humano es social. Nos movemos por grupos y necesitamos sentirnos identificados. Creamos una Red de conocimientos afines y simpatías y nos movemos con cierto confort entre ellos. Es bueno, es deseable. Establecer lazos que nos Dan fuerza para conseguir un objetivo indivual que es el común del grupo. Esto mismo nos bloquea para poder entender a otros grupos. Nos radicaliza en las ideas y dividimos parcelas de independencia. Esto nos debílita. Debemos sumar y de los grupos podemos sacar información que nos complemente y ayude. Podemos coger lo positivo de cada forma de entender la vida y de expresarse. Lo vemos en todos los ámbitos. No rechacemos lo diferente. Podemos construir puentes y romper murallas. Podemos navegar con la mente y volar con el alma. Podemos todos mientras estemos Unidos.  Debemos sumar y nunca restar. Necesitamos toda la información posible.

Claudia Ballester Grifo

sábado, 24 de agosto de 2019

El abuelo

El abuelo
La sombra se desliza por la ladera de la montaña.
La mirada  opaca de un abuelo
acaricia la cara anhelante de su nieto.
-  ¡abuelo, mira!.
- No te veo, David.
- Si ves abuelo, si ves.
El pequeño corre hacia su abuelo,
se acerca observándole risueño.
- ¿Ves abuelo?.
La mano sorda del enternecido abuelo
 se posa en la carita del pequeño.
El niño no entiende, su corta edad
 vuela tejiendo posibilidades.
David estudia el rostro
sonriente de la persona que quiere.
Ve luz en la cara querida.
Aprecia la mano que le acaricia.
Cierra los ojos y no comprende.
El abuelo es especial.
El abuelo anda despacio y toma medicinas.
El abuelo paterno es diferente...
David le da la manita y dirige sus pasos de invidente.
David presiente que el abuelo si entiende.
Mano madura, sorda, buscando el calor del nieto.
Dulce pequeño, dador de vida.
Alegría en la noche.
Mirada enardecida.
Rictus de labios orgullosos.
El niño es sabedor de que cuida.
La sombra se desliza por la ladera.
La calidez del sol entibia
 por siempre la tierra.
No hay excusa para la noche eterna.
El día nace para los que quieren ver.
Por y para los que sienten.

Claudia Ballester Grifo

jueves, 22 de agosto de 2019

No estamos ciegos.



El abrazo del arte. La cuna de la sensibilidad que nos mece. El poder saciante de la poesía y la denuncia de la prosa. Pasarán los corazones valientes. El Muro se deshará como arenisca tras cólico de riñón, con mucho sufrimiento dejando huella en el mísero camino. La música levantará el vuelo de la arrastrada tristeza. La sonrisa de las nubes abastecerá las bocas sedientas y el ímpetu y la fuerza del ser humano se impondrá a la oscuridad y la mezquindad del yugo del verdugo. Médicos del amor, payasos de la salud, trovadores de la medicina natural, acudid como elfos y hadas y con vuestras danzas el Muro se quebrará, entre todos lo haremos fracasar.
Claudia Ballester Grifo

La vida.



La vida. Ese ente que respira
con nosotros y nos acompaña.
Esos ojos que nos miran,
ese abrazo que nos envuelve,
esa locura que nos arrastra
y que es tan adictiva.

La vida. Ese sol que entra
cada mañana bruñendo
la estancia dormida,
que nos hace cosquillas
en los pies y asciende
con palma fina.

La vida. Azul y verde,
música y brisa.
Laguna del alma,
oasis en la sequía.
Esa cuerda a la que
agarrarse, fuerte,
con nudos, bien asida.

La vida. Mi muy querida.
Esa danza amiga
que me subyuga
y me hipnotiza.
Ese encantamiento
que me hace seguir
impulsada por la
melodía.

La vida. Cierro los ojos
y tomo conciencia de ella.
Respiro en cada latido,
mi cuerpo responde,
se eriza la piel y me
embebo del néctar
que dejan las flores
por el camino.

La vida. Como una abeja
que recopila su cosecha,
alimentándose ella y
a su colmena.
Un engranaje que nos
ocupa, una libertad,
una existencia.
Mi amiga, la vida.
Claudia Ballester Grifo

martes, 20 de agosto de 2019

Un respiro



Llueve en Benicàssim agua mansa.
 Aparecida de pronto,
en barca de brisa sana.
Cortina de humo, penumbra clara,
cantan los pajarillos,
reverbera en el marco,
 asombra el asomo
en la platea adormilada.

Despiertan los sentidos,
el fresco nos da un respiro,
Repiquetean las gotas,
juegan a ser transportadas,
nos alcanzan en su juego,
se ríen los duendes,
arrecia en sus ganas.
Ríen las nubes,
el canto se alza,
refresca el ambiente
y a cobijo nos manda.

Revuelo de cortinas,
el silencio nos embarga,
coge protagonismo
la fiereza y las ganas.
Qué bonita lluvia!
Bienvenida,
acogida con ganas.
Qué de sudar,
Qué alivio para el cuerpo
y el alma.
Claudia Ballester Grifo

viernes, 16 de agosto de 2019

Dia cálido de sol bañándose 
en bruma de mar tranquilo. 
El ladrido de un perro ronco 
acompaña la aurora. 
Ella se revuelve entre 
las sábanas.
Sueño trasnochado
 de vigília lleno. 
Lágrimas tragadas antes
de asomar inciertas.  
Se llora en seco y
es peor que yacer
en cristales, hiriendo la piel
joven,impoluta, 
de verdad llena. 

Ha lacerado su confianza
el amor de su vida. 
Ese primer amor 
conocido entre pupitres,
olor a tizas, rubor 
entre cuartillas, estrés
de exámenes, miedos 
de niños encauzando
su vida. 

Una traición a roto
su armonía. 
La incredulidad 
da paso


Necesidad

NECESIDAD.

Dia plácido, silencio
que abraza el sosiego.
El sol se arrastra,
agazapado,haciendo
 cosquillas en los pies.
Calor amigo,
simpatia de embeleso.
Hoy, tal vez algo cambie,
puede que la luz
derrita el yugo
del ayer.

Las nubes estancas,
cincelan de matices
el azul diáfano.
Observan con codicia
el movimiento del
mar salado.
La brisa le canta
y el sonido de sirena,
convence al enamorado.
Se preñan las nubes,
llega el feliz parto.
Nacen las gotas y
caen jubilosas por
todo el manto.
Besan a su padre
y forman sus lagos,
lamen mis pies
y, su cura, comparto.

El olor del césped
recién cortado,
se alza colándose
por ventanas y puertas.
Por cualquier resquicio,
me llega,
curando mis sentidos,
el verde me ciega,
me conduce por caminos,
dame la mano,
vayamos juntos
por la arboleda.
Juntemos los pies,
de sol,
besados por el agua,
piel con piel,
abrazados en el día,
Sintiéndonos uno
en la distancia.

Claudia Ballester Grifo.

jueves, 15 de agosto de 2019

Ingreso

Blanco mármoleo,
tiznado de sombras.
Cercado antiséptico
de mil vidas microscópicas.
Cerrado hostil,
plagado de miedos,
en pijama azul de
ansiedad recubierto.

Dos camas gemelas
embuzadas en sudario
parco y exfoliante,
De grano grueso y
raspaduras de usos diarios,
Llenas de fantasmas,
lloros, sufrimientos,
dudas y miedos.

Hemos acudido sin querer,
sin poder remediarlo.
Cruzamos los dedos y rezamos,
Dios mio, no va a ser nada!
Deseamos volver a casa
y descansar la aflicción
en la cama de nuestros deseos,
más, no,
ese día no tocaremos
sus sábanas bordadas.

Cerramos los ojos,
tranquilizamos el alma,
sonreímos al fantasma
de la soledad que
nos acompaña.
Aunque las vendas
nos aten, nacerá un
mañana con nuevas
promesas, posibilidades
y esperanzas.

Dios mio, bendito!
Aliado en mi causa.
Bendice mi angustia,
mira a esta hija pequeña,
apenas un grano de arena,
un suspiro, un rescoldo
encontrado
en una creación magna,
allá perdida en la cadena.

Claudia Ballester Grifo.

miércoles, 14 de agosto de 2019

Amigas.

Hoy no ha habido hamaca en la piscina. He disfrutado de una horchata con las amigas en Almazora. Conversación grata y amena. De éstas que incluyen un mirar a los ojos y una complicidad de gestos. Sonrisas magnánimas que no se ofenden de monólogos largos. Expresiones sinceras que tras semblantes amigos esperan turno para aportar sus entidades.
Hoy he disfrutado de una converasación de amigas... y me he perdido en un oceano de emociones donde tienes resultados tangibles y cariño a raudales. Donde una sonrisa abraza a la otra y la que no sonrie derrocha comprensión y sapiencia a tanques.... hoy ha sido hoy ... mi horchata, mis amigas, mis alegrias y sus ángeles.

Claudia Ballester Grifo

lunes, 12 de agosto de 2019

Una rosa

            UNA ROSA.

Dulce verso enamorado.
Sonrisa de mil azahares.
Flor purpúrea, inmaculada.
Vaho demente de mil lunas en el valle.
Sonrisa franca, chispas de mil colores.
Calor amigo.
Movimiento del mar en sus cantares.
Orbe infinita, palidece.
Mi amor, te envuelve.
Mi fuerza es la que se mueve.
En el fondo oscuro una rosa,
 mi sonrisa sube a los altares.
Tu mirada me conmueve.

Claudia Ballester Grifo

A tí

Es el cielo una gran cúpula
 que engloba
 nuestras palabras,
 abriendo en su grandeza
 mil matices nuevos.

Viste de azul celeste
 en el día claro.
Ilumina el sol de dulces
colores tapizado.
Brilla potente, bruñido,
reluce dulce, estridente.
Brilla su luz sobre tus cabellos,
 viéndose tornasolados
y risueños.
Iluminando tu blanca
 sonrisa perlada.
Abriendo tu mirada cálida
como el azabache.

Luz sobre tu rostro,
alegría trepidante,
 corazón apasionado,
música suave.
Mas es la penumbra tenue
 de la luna lo que llena de
ilusión mi fuente.

Es el rayo delicado del misterio
sobre tu rostro sonriente.
Crea ese ambiente relajado e intimo,
 iluminado por dos luceros
 en tu cara presente.

Es el amparo del silencio de la noche,
 del amor dormido que besa mi frente.
Tu calidez en contraposición
con el fresco del ambiente.
Tu luz compitiendo con la luna
 llena de septiembre.

Luces por ti mismo como
 estrella incandescente.
Luces como candil
 en medio de la noche sin gente.
Alimentas mi amor,
 te querré siempre.
De mí para ti Toni.

Claudia Ballester Grifo

Trópic


Tras la dulce trasparencia del cristal
veo reflejada tu imagen.
Esa silueta vivaz que reconocería
 en cualquier parte.
Esa estática pose, ese estar
salvaje en medio del pasaje.
Aislado en el espejo de grandes
vidrios la estancia llena.
Apoyado en la barra,
jugando con la copa,
inmerso en mil ideas vagantes.
Música a media voz,
visiones vibrantes.
Encuentros inesperados,
 de largas esperas hilvanados.
Se cruzan las miradas,
se impregna el espejo de otra imagen.
Enlazas las manos, ya no vagas lejos.
Te he encontrado y me mezclo
 contigo en el paisaje.

Claudia Ballester Grifo

Soledad amiga


Soledad tamizada, vieja amiga,
ya camarada.
Fiel compañera, inseparable,
 dulce, apacible, ya adorada.
Al final te conviertes en parte
de mi misma.
En prolongación de mis
 diálogos con la almohada.
Con la estancia vacía.
Con la nada.

Soledad amiga, ahora te veo luego
 dejarás de ser mirada.
Tan sólo sentida.
Tan sólo soñada.
Quizás, acaso se apague
 la vida en mis ojos,
 más no perderá luz mi mirada.
Aunque marchitos que viva en ellos
la luz de mi alma.
Que sonrían a la soledad, si sigue
 siendo mi aliada.
Si ella no me hace feliz, que sea yo
 la que anime su velada.

Estoy vencida, aunque
 no acobardada.
Si no consigo poner calor
 en mis mejillas,
que salga de ellas a cascadas.
Si mis ojos no brillan, ni dibujan en ellos
 mil líneas manos amadas,
que sea mi sonrisa eterna
la que de calor a su mirada.

Que el cielo siga azul y
 verde la hierba mojada.
Que, aunque no vea la vida,
la llevo bien enmarcada.
Llevo en mi corazón
cincelados los detalles.
Poco a poco he ido ahorrándolos
 como miel de mil panales.
Aunque la noche sea larga,
que mi piel sienta
y la soledad me acompañe.

Claudia Ballester Grifo

L'avi

L´ombra conquista la sinuositat
 pètria d´una montanya.
La mirada opaca d´un avi acaricia la
 cara anhelant del seu net.
- ¡Mira avi!
- No et veig David.  no he ho saps?
- Si veus avi, si veus.
El petit corre cap al seu avi,
s´arrima observan-lo content.
- ¿Veus, avi?
La mà sorda del commogut avi es posa
 en la careta del petit.
El xiquet no enten.
La curta edad vola feixint possibilitats.
David estudia la cara somrient
de la persona que vol.
Veu llum en l´expresiò volguda.
Estima la mà que l´acaricia.
Tanca els ulls y no compren.
L’avi es especial.
L´avi camina espai i pren medicaments.
L’ avi patern es diferent.
Criden per a dinar, tots cap la taula.
David agafa la mà coneguda.
Avi i net, junts ordenan  la foscor cap la cadira.
David sospita que l´avi el nececita.
Mà insegura, sorda, buscan el calor del net.
Dolç petit ofrenador de vida.
Alegria en la nit del invident.
Menuda mirada exaltada.
Rictus de llavis apretats.
Servicial i mimador el xicotet
 se sent important.
L´ombra s´ha podera de la muntanya .
La llum del sol calfa per sempre la terra.
Per a la nit eterna no hi ha excusa.
El dia naix per als que volen.
El dia naix per als que senten.

Claudia Ballester Grifo






Es el azul


             AZUL.

Es el azul mi color favorito.
Evoca en mí bellos recuerdos.
Ilusiones perdidas, vibraciones intensas
que recorrían mi alma.
Mi espectro visual es el azul, estoy segura de ello.
Es el color que siempre vislumbro y nunca veo.
Cuando lo veo no me mira.
Cuando me mira lo veo...
Y ¡Ay! cuando se encuentran nuestras miradas
 destella en mí el azul como el fuego.
Sigo buscando el color imperecedero.
Pero siempre el mismo, a él y a su dueño.
Puedo tomar el color y compartirlo,
 tal vez puedo.
Mas ese dueño, ese dueño mío
 jamás me hará el caso que yo quiero.
Por lo que te amo te dejo...
Mas el amor que llevo dentro
siempre tendrá dueño.
Desde la distancia mi corazón
te seguirá queriendo.
¿Lo entiendes, Toni?

Claudia Ballester Grifo

A Lidia

Davant la mar… la mirada perduda en la distancia.
L´aigua xipolleja en mil miralls de colors.
Absort el pensament en una careta redona,
imatge que agafa consistencia en el transcurs del temps.
Soroll de l´aigua agrunsan el somni.
Brisa aviciadora d´uns ulls espectants.
Els braços oberts a la llum.
“Vine xiqueta meua, la mare et crida “.
La mar ens allunya i ens arrima.
El liquid coneix el secret de moltes emocions.
Guarda en el fons esperances humanes.
“ Vine xiqueta meua, la mare et crida “
Careta menuda, ulls ametlats.
Juga el cabell negre al amagatall de tirabuixons i ondulacions.
Redolins vermells brindan les galtes.
Harmonia de xiqueta.
Manetes de candor.
Menuda entre les menudes, corre la meua filla
 als braços d´una mare, que l´espera vibrant de emoció.
Eres, Lidia, l´alegria d´esta casa.
La ilusiò desbordant de mil traques,
 comparsa de soroll y color.
Desde l´Orient viatja una filla als braços de l´amor.
El teu pare et dibuixa amb dits de protecciò.
Abraçat a la dona, som pare y mare, per a Lidia. amb tot el cor.

Claudia Ballester Grifo


A mis Padres


La luna enigmática en el mar ríela,
para con su blancura inmaculada
 iluminar vuestra estela.
Para haceros llegar el amor que llevo dentro.
Para traeros dónde mi corazón os lleva
 siempre dentro... dentro, dentro, dentro.
Para protegeros y dar aliento.
Para teneros en el marco del cielo.
Y en el fondo oscuro,
donde la luna pinta su plateada túnica,
encontrar vuestra silueta,
y reconocer al padre y a la madre
 que lleváis dentro.
Virar hacía vosotros,
Y, a toda vela, en un suspiro
 encontrarme en vuestro seno.
Os quiero.

Claudia Ballester Grifo

A mi padre


Dicen que no sé reaccionar.
Perecí ante tus encantos.
Me absorbió tu bravura,
tal vez te admiré demasiado.
Sabiendo lo que hacías por mí fui permisiva.
Sufría en silencio, pero tolerante.
Te di libertad porque la necesitabas.
Te dejé hacer porque no
 sabes vivir de otra manera.
Tal vez yo fuera la elegida,
 para enseñarte a vivir de nuevo,
 para reciclar tu vida.
Pero papá... yo soy como tú,
con tu mismo nervio.
Te comprendo como a mi misma y,
por encima de todo te admiro.
Vivir así o morir.
Papá te apoyo, sufriré en silencio.
Es un sueño la vida que vivo.
Dulce sueño plateado.
Hay que virar y buscar nuevos rumbos,
cambiar hasta dar con el acierto.
¿No es la felicidad del que siente la vida en pleno?
¿Por qué despertar?
¿Por qué buscar crudezas cuándo
 tan lejos las sentimos de nosotros?
¿Quién nos va a despertar de este dulce sueño?
¿Quién va a ser el verdugo que nos quite
 las vivencias que llevamos dentro?
Yo no, papá.


Fueron tus ojos los que me cautivaron.
Tu mirada zalamera,
dulzona como la miel.
Tu sonrisa dedicada,
tu ternura,
tus canciones del ayer.
Fueron tus besos, tu zarandeo
 al despertarme por la mañana.
Fue tu ternura,
tu dulzura,
tu protección.
Es tu vocación de padre,
la prolongación que hay de mí.
Parte de ti mismo
que llevaré siempre.
Manos callosas de trabajador nervioso.
Firmes y fuertes de padre querido.
Uñas cortas,
blancas como la luna.
Manos acariciadoras, ternura, cariño.
Protección de aquella niña,
que ahora siendo mujer quiere volver al ayer.
Fui feliz papá.

Claudia Ballester Grifo


A mi mami en su santo


Dulce flor carmesí,
sonriente y luminosa,
aterciopelada y acariciadora.
Tez blanca, sonrosada.
Ojos grandes,
rayos de sol que iluminan.
Rocío repleto en sus órbitas,
escarcha fresca de las auroras invernales.
Copo de nieve, piel tersa.
Figura menuda, amapola.
Es tu sonrisa mami, torrente que fluye.
Eres la frescura de mujer,
madre, amiga.
Eres en definitiva mi mami.
Que la Virgen del Carmen te ampare
 y te proteja.
Por mí, para mí y por todos los
 que te queremos.

Claudia Ballester Grifo

A mi hermana


Es mi hermana pequeña un querubín.
Una carcajada al viento,
Un aroma de alhelí.
Es mi Mamen querida talismán de vida.
Es mi muñeca, alegría sin fin.
Es el sueño que tuve siempre,
Mi esperanza y anhelo.
Y, a través de la distancia,
Te digo mi pequeña,
Que vivo pensando en ti.

Claudia Ballester Grifo


A mi futuro marido


A mi  amado corazón.
A aquel que late dentro de mí como órgano gemelo.
Aquel que desde un día comparte mis momentos.
Aquel cuyo calor embarga mi cuerpo de cariño eterno.
A aquella mirada dulce, ojos de caramelo.
Aquella tez morena.
Aquella sonrisa en mis ojos reflejada.
Aquellos rizos sedosos.
Aquel hombre... es al que yo quiero.
Tus manos en la cintura,
Tus manos al viento.
Jugando a horcajadas, sobre el césped enhiesto.
Jugando bajo la luna, a ciegas del deseo.
Surcando la pasión que llena los océanos por entero.
Buscando en la vida el tesoro que ya tenemos dentro.
Dos en uno bajo la luna.
Te quiero Toni.

Claudia Ballester Grifo

A mi amado

Se levanta el Ave Fénix,
esplendoroso resurgir de sus cenizas.
Ave mitológica por excelencia,
estela que surca el firmamento lleno de vida.
Me acojo en su luz y me identifico con su figura.
Y ante el descubrimiento hecho,
evado la envestida.

Me refugio en los ojos dulces
que pude amar dos días.
Me refugio en palabras gratas,
que susurraste como melodía.
Me refugio en tu persona,
cuerpo que yo abracé en su día,
Tan sólo puedo decir,
Que eres para mí poesía.

Mirando a través de la ventana,
Vivo miles de ensueños.
Ensueños que despiertan mis sentidos,
haciéndome vibrar de nuevo.
Conocí unos ojos sonrientes y afables
que llenaron de calidez mi soledad.
Unos ojos que penetraron en mi alma.
Unos ojos que quiero recordar.
Pertenecían a un hombre que hasta mí supo llegar.
Por ese hombre yo vivo en mi soledad.
Por ese hombre digo “quiero” y voy a esperar.

Claudia Ballester Grifo

A mi amor

Tarde serena de azul claro el cielo.
Brisa surcando el espacio de mis anhelos.
Soledad tornasolada.
Pulida y bruñida, tierna engalanada.
Como moza furtiva de amores abandonada.
Sola, en soledad mi compañera.

Los recuerdos que acarician mi entorno.
Los ecos de voz querida.
Cadenas desplegadas que enturbian mi faz de vida.
Sigo encasillada en mi palacio de rosas.
Donde se oyen lejanas cascadas.
Donde cantan los ruiseñores.
Donde luce el sol abierto, de mil espejismos
 cubriendo la acera, luciendo sus colores.
Cárcel bruñida como el oro.
Que embelesa si no trastorna, más mella el aliento.
Sucumbe todo el esfuerzo.
Sucumbe, sin fuerzas, en medio de lo hermoso.

Todo es un sueño, nada toma realidad,
 si no media el amor que siento.
Estoy enamorada y no me muevo por miedo.
Quieta, anhelante, sin descubrir mi secreto.
No es que esté sola, es que mi amor está lejos.
Y no entiendo de distancias, lo siento muy adentro.
Y si despierto no lo encuentro.
Tal vez me suma en un sueño eterno,
 un lugar donde compartamos nuestros sentimientos.
Donde me cubras de besos y te dé besos.
Donde tus caricias sean polen al viento.
Donde tu susurro sea la brisa que se mueve dentro.
Que tu boca enamorada, cante lo que quiere
 oír mi corazón sediento.
Que tus ojos me miren, de miel enteros.
Que vean lo que quieren ver.
Que hable el amor que llevas dentro.
Necesito oírlo, ni por vanidad ni engreimiento.
Necesito oírlo, tan sólo porque te quiero.

En mi dialogo de enamorados, deben latir dos corazones.
Si sólo late uno el otro gime descontento.
Es herida mortal, dardo envenenado,
 no decir “te quiero” cuando tanto te están queriendo.
En mi soledad te espero.
Alegría de mi piel, mi contento.
Tú sabes que estoy aquí y en cualquier lugar te llevo dentro.
Formas parte de mí y eso no se olvida con el tiempo.
No quiero comprensión pero exijo enamoramiento.
Quiéreme como te quiero y que el día siga espléndido.
Que siga luciendo el sol, por todo el amor que llevamos dentro.

Claudia Ballester Grifo

viernes, 9 de agosto de 2019

Alimentación.

Qué hartura! Qué cansancio! Qué comemos? La ONU contra la carne. Cambiar los hábitos alimentarios para luchar contra el medio ambiente. Spain is different. La ONU hace un comunicado para todos los países. La dieta mediterránea es un valor que tenemos en alza. Debemos protegerla y defenderla. Las recomendaciones médicas son las adecuadas para cada paciente. La comida de la abuela. Sí, se puede. Se compra en la tienda de bajo de casa o en el mercado. Se mira la procedencia. En España tenemos normas estrictas de sanidad que no tienen en otros países. Comer carne dos veces a la semana es recomendable si no imprescindible. Mayor frecuencia de carnes blancas, las rojas más espaciadas. Consumo de pescado tres días a la semana. Se puede comer perfectamente un huevo al día. Distribúyase como se quiera. El mito del colesterol del huevo es falso. El colesterol.alto tiene varias causas. Puede ser genético, medicamentoso o por una alimentación incorrecta con abuso de las grasas malas. El colesterol de la yema del huevo forma parte de la grasa buena. La clara és una proteína completísima. Si no tenemos los niveles de colesterol suficientes en sangre el cuerpo los fabricará. Si los niveles de colesterol en sangre son altos comprometemos el sistema cardiovascular y podemos tener problemas circulatorios por obstrucción.
Frutas y verduras, son los antioxidantes naturales. Ver su procedencia. Cada país tiene una normativa para el uso de los insecticidas. Tenemos muy buenas frutas y verduras en España.
Las ricas legumbres españolas. Tesoros nacionales junto al aceite de oliva. Rotundos garbanzos, riquísimas alubias, modestas lentejas. Nuestros guisos y cocidos son excelentes platos únicos junto a la fresca y siempre bienvenida ensalada. Lechugas jugosas, hermosos tomates, humildes y suaves pepinos que miman el intestino con esmero. Nuestras aceitunas y la chispa de los pepinillos. Rescatemos el vinagre, generoso aceite de oliva y un pellizquito de sal. La sal es necesaria para la vida. Ya la contienen los alimentos hay que ser cautos y moderados en su utilización. Sentido común. No hay alimento que engorde. Engordan las calorías que consumimos de más. Ejercicio y entrada y salida de calorías es el secreto.
La leche es fundamental para niños y ancianos, junto al omega3 del pescado azul. Recomiendo comerse las espinas de boquerones y sardinillas; aportan un calcio muy asimilable para los huesos. Es imprescindible que se haga ejercicio.para que se asiente el calcio en los huesos. Es necesaria la vitD para la asimilación del calcio. Esta vitD necesita del sol, por lo tanto nuestra ración de sol diaria. Abstenerse de las horas de máx radiación y protección adecuada.
Hidratar el cuerpo con agua. Es lo mejor para calmar la sed. Hay que huir de los refrescos y zumos azucarados, enemigos de la salud y de los dientes. Escapar de la bollería industrial, exceso de manteca y carne procesada. Disfrutamos de un gran abanico de posibilidades y recetas culinarias exquisitas.
Se puede ser racional y comprensivo con el medio.ambiente. No necesitamos atiborrarnos de comida. La gula no es buena compañera. Menos es más. Comida de calidad en plato pequeño. Es importante mirar etiquetas.
Nuestro jamón en rebanada de pan madre con su jugoso tomatito y el aceite de oliva regadito por una copa de alegre gazpacho conforma una excelente cena de verano. Bon a petit! Y no desfallezcamos. Comer es un placer. El deporte segrega dopamina con lo que nos alegra la vida y el chocolate negro nos da el aporte necesario junto con los frutos secos para que no necesitemos bebidas energéticas. Esas bebidas altas en minerales sólo para casos de diarrea o deportistas de gran esfuerzo.
Somos lo que comemos y podemos disfrutar sin hacernos daño. Cereales y harinas integrales para mantener nuestra calidad de función intestinal. Necesitamos un aporte de fibra para compensar la bipedestacion. Salud, amigos.

Claudia Ballester Grifo

miércoles, 7 de agosto de 2019

Poemario

Prólogo del poemarío de José Luís Posa y Mara Angeles Palomo. 

Hoy me enfrento a un gran reto. Abrir la ventana a una obra de esta magnitud me hace sentir muy pequeña y espero saber transmitir lo que para mí representa. 
Me gustaría llevar de la mano al lector de este poemario. Al que conozca a este magnífico poeta, José Luís Posa Lozano le será fácil sumergirse en sus páginas, casi se convierte en una necesidad. 
Al que conozca a la artista, Mara Angeles Palomo Nicolau, pincel de la poesía se dejará embriagar por la suavidad de sus dibujos. 
Juntos, poeta y pintora, artistas de la palabra y del pincel, comprometidos, han formado un cuerpo que se refuerza y eleva las composiciones a otro nivel. Nunca la poesía ha encontrado un equilibrio tan perfecto entre lo que vemos y lo que sentimos. Esa tempestad y esa calma, tan juntas y necesarias la una de la otra dan vida al conjunto. 
La poesía de José Luís potente, impulsiva unas veces, reflexiva otras. Poemas de mil caras e infinitas transformaciones. Sentimientos de mujer en alma de mujer con Shemirramis. Adolescente buscando un sentido para su vida, rebelde y crítico. Amante y enamorado, leal y exquisito en su poesía erótica, sin miedos ni prejuicios. Su alma humanista sobrevuela sus escritos llevándonos a sentir emociones intensas que nos estrangulan y convierten la palabra en puro sentimiento. Reímos y lloramos y aflojamos el cuerpo tras una tensión lectora que atenaza lo más vulnerable de nuestros sentidos. 
Querido, José Luís, contigo la vida es mucho más rica. Aportas ese picante que nos hace saltar de la tranquilidad, del confort anodino y volar, extendiendo las alas del alma, hasta el confín del mundo. Te conviertes en chispa, en camino y nos adentramos en la senda buscando y disfrutando del momento y del destino. 
Mara, tú eres la calma. Ese sosiego que da un trazo limpio y escueto. Esa sensibilidad silenciosa tan ocurrente y precisa que convierte a tus dibujos en hologramas de libertad y paz. Traduces en blanco y negro con tiznes de color. Es tan sencilla tu obra, tan extraordinariamente dulce y sincera que engalana la poesía acunándola más que acompañándola. Luces con vida propia. Magníficas con tu presencia siendo esos trazos sobrios de profunda mirada, la vida de muchas historias. Abres con tus ojos el sentir de las palabras formando un tándem, un equipo que lleva a obra magna este poemario. 
Una composición a la que auguro un éxito seguro. No me cabe duda de su grandeza. Un corazón que anda abrazando sentimientos. Dos almas aunadas  en un cuerpo con el objetivo de dar y ofrecer su ser más íntimo. Dos bellezas de personas que ya son más que amigos. Se han convertido en mi referente y yo sin ellas ya no vivo. 
Deseo que os guste tanto como a mí. Arrancad a la emoción y al sentimiento más puro. Atreveos a bucear en un mundo nuevo. 
Un abrazo para todos los corazones sensibles y sedientos de información. 
Para Mara y José Luís mi cariño incondicional y mi respeto más profundo.

Claudia Ballester Grifo 

martes, 6 de agosto de 2019

La vida se repite. El bebé nace con instinto de superviviente. Sabe ganarse las simpatías e intuye el peligro en los semblantes. Crece de la mano de los padres y se independiza para recoger su simiente.
Nos rodeamos de amigos y vecinos y con el crecimiento de la urbe aparece Internet y crea nuevos grupos. Con la caída de unos mitos aparecen otros de características parecidas, pero envoltura diferente. Seguimos nuestro rollo de especie depredadora. Ya sin cazar ni recolectar mordemos en gimnasios y gastamos suela en las pistas de velocidad. Sujetamos el estrés en el yoga, pero seguimos siendo humanidad.

Claudia Ballester Grifo
A UN LUCERO CUBANO.

Mira niña a la luna,
su carita redonda
de porcelana alabastrada,
faz de luz llena,
absorbida de la estrella amiga,
irreconciliables en su cita.

Alza tu mirada al cielo
y observa el satélite amigo,
Conecta con su banda
magnética y sucumbe
al embrujo, al hechizo.

Alza tus manos al firmamento,
en la paz y calma de la noche.
Deja que el influjo te conecte,
danza en pies descalzos,
comparte tu karma y bajando
los brazos esparce.
Libérate de las ataduras, dolores
y malas simientes.
Expulsa del cuerpo
la barrera de tu mente.

Escucha, mi reina, una
voz prudente,
que trémula penetra
en tu necesidad recurrente.
Escucha la voz amiga,
que abraza tu pena,
acaricia la desdicha,
coge tu mano y contigo
labra un nuevo sendero
por el que discurra
la vida.

A través de la ventana,
que es la tuya y la mía,
te hago un guiño a la
sonrisa y la picardia.
Mueve tu cola de gitana,
qué suenen los cascabeles
en tus mejillas.
Guiña el ojo de sombra azul
dibuja esa sonrisa, la que
tú bordas medio sería,
la que sabe con su magnetismo,
hipnotizar al que
sin mirar te encuentra.

Claudia Ballester Grifo

domingo, 4 de agosto de 2019

REFLEXIÓN.

Mírame a los ojos y dime que eres más que yo.
Mírame a los ojos y desafía mi ánimo, aprieta los puños y amordaza tu verdad en mi rictus estupefacto.
Mírame a los ojos y escupe tus deseos convertidos en verdades, supremacía del intelecto a base de repeticiones y de crear espejismos donde no emergen oasis.
Mírame a los ojos y dime que pides para ganar y exiges para recibir por la fuerza. Que no vas a parar hasta conseguir anular al otro por el bien de lo que piensas.
Mírame a los ojos y háblame de razas y credos, feminismo, igualdad y acabar con la violencia... Mírame dos veces y dime que mientras ''quieres''a mi me desprecias.
Mírame a los ojos, si puedes aunque no ves lo que no te interesa, que verdad sólo hay una y es la tuya y no hay quien se oponga.
Mírame a los ojos y coge la mano que te ofrezco. Mirame y siente el contacto. Calla un momento y que hable el silencio. Acalla tu rabia, tú razón desatada y siente. Escucha el silencio y entre las líneas blancas del vacío del mando, siente y libera veneno acumulado.
Mírame a los ojos y nada en el verde claro. Mirada transparente, amiga a pesar de ser interpelado. Si respiras y tranquilizas tu ritmo,tal vez veas a la persona, a la que escucha e intenta compartir contigo otra visión de la vida que tú has enmascarado o ignorado.
Mírame a los ojos y dime que buscas la libertad. Abrázame con tus alas y descabeza mi ánimo mientras te llevas mi sangre.
Mírame a los ojos y con tu verdad dime que no soy nada. Me convertiré en mota de polvo y seré un grano  de los muchos que conforman tu mordaza para toda la eternidad. No hay cadena más pesada que la impuesta a los demás. Acaba alcanzándote porque personas somos todos y nadie está por encima de los demás.

Claudia Ballester Grifo.