jueves, 3 de octubre de 2019

Yo pienso que todo el mundo merece mis lágrimas.
 Soy yo la que debe valorar lo que me merece la pena y lo que no.
Sentir tristeza por el mundo es fácil.
La empatia hace que nuestro corazón vibre al unísono del de los demás.
Más de una vez nos ha hecho llorar quien se merece nuestras lágrimas
porque es humano y también duda. Démonos oportunidades
y no rompamos jamás la comunicación con ideas preestablecidas.
 No etiquetemos.
Claudia Ballester Grifo.

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