domingo, 27 de octubre de 2019

NOCHE DE DIFUNTOS.
Tiembla mi cuerpo, el frío congela mi alma.
Entramos en días de muertos, difuntos que emergen de sus tumbas para compartir dulces y castañas.
Blancos sudarios, escarcha en
manos de esqueleto.
Ristras de canas, deshidratados
los pelos, perdidas  las entrañas.
Risas espectrales, baile de brujas,
cielos de mágia.
Cabalgan los espectros,
compite el crujir y la espada.
Entran los sudarios a formar
parte de la moda más denodada.

Valentia del que asoma su virtud
a la puerta cerrada.
El chirrido de las bisagras,
las telarañas del ceño,
el rabo de las ratas,
el polvo acumulado del
tiempo dormido en cementerios.
Las fotos que te miran
con ojos ciegos...
Organillos  de churros y chocolate
para el respeto y la nostalgia.
Flores, olores, colores
vistiendo el desnudo del miedo.
Claudia Ballester Grifo

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