VICTIMISMO.
No podemos ir de víctimas porque la gente huye de los problemas. Esto tiene una dualidad. Deberíamos mostrar empatia y ayudar y,a la vez,corre el rumor de huir de las malas vibraciones.
A los niños se les aparta de todo lo no agradable. Se les protege incluso por razones sanitarias. Tiene lógica, pero estamos alargando mucho la niñez y se está protegiendo a los adultos. El dolor, la enfermedad, la miseria, el hambre... Son cosas que existen y conviven con nosotros. No contemplarlas nos deja cojos de mente porque nos revierte a una realidad fictícia.
Regodearnos en la fatalidad y vender pena es victimismo. Algo que muchas veces no se puede evitar y deberíamos comprender. La línea de la salud y la enfermedad es muy frágil. Hoy estás en un sitio y mañana en el otro. Todos necesitamos un tiempo de reflexión, incluso un duelo. Nos recluimos en nosotros mismos hasta que nos encontramos con fuerzas para hablar. Hay que saber escuchar porque algún día seremos nosotros los que necesitamos ser escuchados. Las carencias de unos resaltan los valores de otros y en una relación donde hay un intercambio de energías, estas acaban equilibrándose. No tengamos miedo. El amor y la buena intención fluye. Cada dia se necesitan más psicólogos porque nadie tiene tiempo de escuchar al otro.
El victimismo es un reclamo. Una llamada de atención. La gente está pidiendo que la quieran y que tengan tiempo para ella. Solo cuando logre sobreponerse y encuentre las herramientas adecuadas para gestionar sus emociones podrá ofrecer lo mejor de ella. Paciencia y respeto son la clave.
Claudia Ballester Grifo

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