jueves, 10 de octubre de 2019

COSAS DE PALACIO.
Entre ricas sábanas
se desplegó la vida.
Una bocanada de aire
con el primer lloro del
pulmón que respira.

Entre blancas sábanas,
gritos desgarrados
dejaban en manos
diestras un tesoro
de ébano.
Una niña real que la
vergüenza del rey sería.

Las manos del galeno
reponerse de su estupor
podría.
Pronta respuesta
para el padre anhelante
del sexo de la criatura.
En rigurosa intimidad,
le muestra a la niña.
Destaca su color en
el blanco que la sostenía.
Se oculta el negro,
envuelta en fino paño.
Se la arrebatan de la madre,
se la llevan a la nodriza.

Llora la reina la hija
perdida.
Llora el rey el engaño
y temiendo por su debilidad
entierra una caja vacía.
La hija de reina llora
arrebatada del generoso
pecho que la alimenta.
A caballo la secuestran
y a llamar a la puerta del
convento la nueva
vida a una monja espetan.

Guarden las puertas
del monasterio
lo que la corte recela.
Se oculta una rosa
arrancada del jardín
por un color
que no se espera.
Flota en el estanque
el enano negro,
amigo de la reina.
El legítimo padre
ya no respira.
Claudia Ballester Grifo

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