JAVI.
Llegaste como un susurro a nuestras vidas. Pisando silencioso, blandito como tú eres.
Llegaste como melaza, dulce pero sano, adolescente pero niño. Tu mirada se cruzó con la mía y sin reconocer el color de tus ojos me adentré en la profundidad de tu alma. Esencia noble, limpio. Me dejé mecer por el manantial de tu energía y me sentí cómoda y arropada.
Llegaste a nuestras vidas sin previo aviso, como ocurren las cosas buenas. Llegaste en un momento que sin llamarte te recibimos con las puerta abierta. Espero que para quedarte porque si te vas nos dejarás una honda pena.
Javi, tú eres ya la alegría de la huerta. Has llenado un espacio tan cálido y seguro que la candidez de esos ojos marrones, la brillantez de ese iris y la profundidad de tus pupilas han convertido en un mar de vida apacible y prometedor.
Si Lidia es la promesa tú eres el ángel apaciguador. Ese ser con el don que lo hace ser querido sin ton ni son.
Tú brillas como Claudia sin atender a razón. Eres diferente, especial, eres un primor.
Te queremos, Javi. Feliz cumpleaños!
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