jueves, 17 de octubre de 2019

MESNADA.
El café de la mañana arde.
Jornadas maratonianas.
No se puede hablar de vergüenza cuando es el dolor el que atrapa el alma.
No se puede, no, aunque es una mezcolanza
de intensas sensaciones,
ácidas,agriadas.

Voy a regurgitar nata,
espesa, ahumada.
Viendo las noticias,
el espanto por añada,
no es bueno este vino
de barrica equivocada.

Estos jóvenes de cara tapada,
la puerta de institutos y
universidad otra vez cerrada.
No estudian los que
quieren, tienen su libertad
mermada,
encerrados en su casa
ya tendrán clase
cuando se levante la
enmascarada.

Deberán soplar otros vientos,
luz necesitan las miradas,
se necesita amor en la mesnada,
se necesita sapiencia,
equilibrio, labranza.
Lluvia para los fuegos,
música pausada.
Qué hable el poeta,
qué nos de su luz perlada,
su ánimo, un sendero verde
entre tanta batalla.
Claudia Ballester Grifo

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