lunes, 21 de octubre de 2019

LA NOCHE.
La noche desplegó sus
armas de mujer sugerente.
La brisa a Chanel endulzó
el frescor del ambiente.
El teclado de sus tacones
resonaban en las baldosas
regalando magnolias y soles.
Cimbreando sus hechuras,
joven y radiante, imperecedera,
abstracta y dantesca noche.

Colega de sus adeptos,
hipnótica y diva,
se alza envolviendo con su capa
de selecta figura.
Abraza con suntuoso mimo,
esclaviza con gusto
y arrobo a su parroquia
enfebrecida.
Niños y adolescentes sucumben
a la hora bruja.
Bostezos infantiles que engullen,
se refriegan, juegan y
rendidos se duermen,
acunados por una lucecita
en la oscuridad.
Guantes de cuero que
en,la aventura,cobijan las
manos jóvenes que elongan
hasta la aurora y se
arrastran beodos de ilusión
hacia sueños de algodón.

Ojos rasgados, felinos,
labios gruesos y lascibos,
piel de tacto fino.
Melena de leona...
Vida y meta de muchos.
Tranquilidad merecida de huesos
cansados y músculos entumecidos.
Descanso del trabajo y
vigília de turno.
Madre adorada para el
mundo.
Bendita noche,
dama de Chanel.
Claudia Ballester Grifo

No hay comentarios:

Publicar un comentario