APETITO DE SABER.
Mirando las viandas con sus grandes ojos azules.
Parado ante la mesa con sus apenas cuatro años.
Entró en la casa de la mano de su hermana.
En una casa de mesa llena y libros de esperanza.
Se le dio a beber leche,
un trozo de bizcocho calmó sus ansias, mientras una voz de ángel
le contaba un cuento que le llevó directito a una vida de esperanza.
En tiempos de escasez el hambre espanta, pero es bueno aprender
a leer para prosperar cuando lo permita la ocasión y la prestanza.
Claudia Ballester Grifo

No hay comentarios:
Publicar un comentario