TERCERA NOCHE.
Lloran los niños en brazos de sus padres
Llora el miedo atenazado por los gritos
del despropósito.
Sube el humo asfixiando los retoños de un bando y de otro.
Corre un padre con su bebé
recien nacido
huyendo del hogar por miedo
al fuego.
Desconcierto en la noche,
más de lo mismo
violencia controlada y dirigida,
guerra de guerrillas con
la contención de las fuerzas
del estado.
La rosa se enfrenta a sus espinas.
El turismo huye de una
ciudad que grita y se desgarra,
de una ciudad desconocida.
Una mujer apurada se dirige
al hospital.
Su coche es detenido,
no puede pasar.
El president la mira y
gira la cara a su pesar.
Llora el niño,
el bebé ha llegado ya.
Barcelona querida,
ciudad condal,
te han herido tus hijos,
sangrando vas.
Por la mañana limpian tu cara,
pero las heridas por más
vendas que envuelvan,
se impregnan de rojo,
desbordan humo y gas.
Los hospitales llenos,
de jóvenes, de agua,
vinagre y sal.
Llora Cataluña y con
ella todos los demás.
España no respira.
Claudia Ballester Grifo

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