FELIPE DE FRANCIA.
Felipe, la sombra de un rey, su hermano.
Qué sombra tan poderosa!
Qué yugo tan cruel!
Ahogarse en la luz del Olimpo.
El segundo no es llamado a beber
de la copa de los dioses.
Se abre un hueco en el
camino.
La guerra es un frente
para demostrar madera
de líder.
El tronco es retorcido,
pero joven, de sabia fresca.
Las yemas de lo que
serán hojas ni se adivinan.
A demostrar con llamas
en los ojos y fuego
en el corazón.
Con brío, determinación
y fuerza,
se oculta la semilla
para el cambio de estación.
Vuelve de los muertos
sin bendición.
Amado por sus hombres,
más del Rey no le llega
el calor.
Un abrazo, un beso, pero
sigue el rencor.
Mirada del segundo,
al recelo, hermanos son.
Claudia Ballester Grifo

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