miércoles, 2 de octubre de 2019

SIN PODER TENERTE.
Una pulsera fue arrojada al mar,
cayeron sus caracolas buscando
el lecho.
La ira la arrojó mancillada,
llorando su dueña el dolor
de un amor envuelto en llamas,
reducido a la nada.

Las olas se rendían en la playa.
Batian espumas de clara,
besando la arena y los pies
de la dama.
Vestido de cola, empapado,
pegado a las ganas,
a las ansias de un amor
perdido en el tiempo por
circunstancias apañadas.

El dinero y las conveniencias
sobrevuelan buscando
almas cándidas.
La juventud y la inexperiencia
suelen bailar en la misma sala,
sonrisa y ternura,
porcelana por piel,
brillo de la mirada.
Se entierra el amor,
sobreviven las ganas.
Pasado el duelo,
tal vez, amanezca
un mañana.
Claudia Ballester Grifo

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