sábado, 5 de octubre de 2019

RÉQUIEM PARA UNA DESPEDIDA.
Sería bueno poder despedirnos desde la cordura y con una mente lo más lúcida posible.
Sería adecuado cusndo ves  que te cuesta hilvanar las ideas oralmente intentar escribirlas y traducir de tu mente horas buenas y amargas.
Seria bueno poder hablar sin miedos de lesionar sensibilidades sabiendo que la tuya,aunque no esté rota,necesita de la comprensión y del apoyo de almas buenas.
Me he dado toda. Porque he querido, me viene de naturaleza  y me hace feliz. Lo seguiré haciendo porque me mantiene viva contra pronóstico e intento demostrar que cuando la medicina te finiquita, la mariposa alza su vuelo, abre sus alas y te eleva.
No sé el tiempo que me queda, pero intuyo que mi tiempo se acaba. Voy a luchar con garras y dientes, con las botas puestas y las miras altas en un cielo que para mí siempre es azul.
No estoy vencida ni tiro la toalla solo quiero que sepáis que conozco mis limitaciones y unos bichos amigos se me han vuelto en contra. Me he enfrentado a muchas batallas. He salido reforzada y entera. He cantado a la vida y estoy orgullosa de ella. He practicado con el ejemplo y he enseñado a mi familia y a los que han querido escucharme que la vida nos trata con la amabilidad que nosotros le permitimos.
Somos fuertes porque así sobrevivimos, no hay más secreto.
Si se me permite y no os ocasiona ahogo dejadme que os diga que os quiero, a todos, mis amigos y los amigos de mis amigos. Permitidme este momento de flaqueza para deciros que os necesito. El ser escuchada para mí es la vida. No pretendo que me digáis nada, nada necesito, solo quiero agradeceros todo el amor que me dáis. Que sepáis que me llega.
Claudia Ballester Grifo

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