UN DIA TONTO.
Lloran las cuartillas desmayadas
en el arcón del recuerdo.
Bolas de papel arrugadas,
olvidadas por el suelo.
Se palpa la tristeza contenida
que no exhala en verso.
Se estrangulan las palabras
por precaución, tal vez, miedo.
Lloran los sueños al estrellarse
contra el suelo.
Se legítima la irrealidad,
se aplaude el riesgo,
se ríen las fantasías
con lazo bien grueso
que tapando los ojos
juega a no ver los deseos.
Llora la vida a su gran amiga
la tristeza.
Llora en su recorrido,
sin consuelo.
Recoge sus lágrimas
la esperanza,
le entrega su pañuelo,
mirándose a los ojos,
conjuran el acuerdo.
Vida, tristeza, esperanza;
juntas afrontando la hiel
y la miel.
Juntas, cáliz y fuego.
Amigas aliadas por todos
los tiempos.
Claudia Ballester Grifo

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