jueves, 5 de septiembre de 2019

Vuelta a casa

VUELTA A CASA.
Cuando las nubes racheadas juegan a dibujar espacios en la bóveda celeste.
Cuando el sol amarillea y sonríe a la mañana naciente.
Cuando los perezosos se arrebujan entre sábanas calientes y el bostezo del día les hace cosquillas.
Cuando el aroma del café asciende, penetra en nosotros y nos prepara para el nuevo día.
Cuando los pájaros cantan y el coro de golondrinas pueblan el cielo en sus idas y venidas.
Cuando el mar és sólo una pincelada en el horizonte y las montañas protegen nuestra espalda cercanas, sólidas, silenciosas y fuertes.
Cuando la calma juega con la tranquilidad y en la serenidad el sol avanza.
Cuando septiembre, suave y delicado, de mente despejada nos muestra su mejor cara maquillada de verde y azul, de brisa reconfortante y respiro necesario.
Cuando el sueño se convierte en realidad deseada es hora de partir y volver a la rutina de mochilas, bocadillos, horarios y disciplinas varias.
Se encoge mi corazón. Llora mi alma. La partida se repite todos los años, pero no facilita el camino a casa.
Dos casas anidan en mi corazón: el hechizo del apartamento me delata. El verano es la estación que llena el baúl de mis gracias.
Vuelvo al hogar. Vuelvo a mis navidades y mis pasquas. Vuelvo a los renglones de mi vida planificada.
El calor del sol a mi espalda. Me esperan unos meses y el verano volverá a salir a mi encuentro y se iluminará mi cara.
Espero volver al año que viene y todos los años que pueda arañar a la vida. En ese regateo tengo experiencia. Feliz viernes, amigos.
Claudia Ballester Grifo

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