PEQUEÑA.
Pequeñita, muy pequeñita,
princesa tierna.
Corazón de baja cuna
si eso se pudiera, altas miras,
altos vuelos de lectura
y modales a hora cierta.
Todo se aprende
a edad tierna.
Quién se construye de la nada
avanza y se sostiene
con tinta y rúbrica propia.
Quién se cree amo
sobre plebeyo y abusa
del regalo dado,
tal vez se encuentre
con duro fracaso.
Muerda el polvo
del camino y se salpique
de charca infecta y negra.
Pequeñita muy pequeña.
Madre perla en la concha,
nácar ligado a la joya.
Estrella en el cielo,
luz de la noche,
polvo y estela de la mañana.
Fuerza y orgullo de mujer,
sapiencia que nace de observar,
siempre detrás y oculta
en lo que el tiempo y
la moda declaman.
Pequeña, tan pequeña
que elevas los brazos,
tocas el cielo,
inventas el arco iris y
a todos desconciertas.
Tienes ángel,
eres alma vieja.
Ojos del mundo,
aire, pulmón,
pequeña, pequeñita,
muy pequeña.
Claudia Ballester Grifo

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