jueves, 5 de septiembre de 2019

La sonrisa.

LA SONRISA
No se puede borrar una sonrisa que ha crecido con la madurez del tiempo y se ha asentado con la experiencia.
No se puede destrozar el trabajo de labranza.
No se puede no recolectar  el regalo de lo que fue semilla. El fruto es el anhelo de la esperanza.
No se puede ignorar la paciencia y calma. El cariño invertido en cada caricia del alma.
No se puede pisar sobre la alfombra bordada con hilos de seda sin descalzar los pies del cansancio de la calle, de las colas y la espera.
No podemos, tras tantos años de aprendizaje y ensayo, pensar tan sólo por un momento que de lo hecho nada queda.
No podemos tirar por la borda lo que hemos escrito en sangre, sudor y lágrimas. La estela del paso de la vida en su desfilar por la vereda...
La sonrisa se queda, perdura y congela el hálito de la muerte cuando nos llega.
La sonrisa es el cuño de una vida fresca, que ha merecido la pena cuando la placidez nos cerca. El sueño nos alcanza, nos abraza y acurruca nuestras ganas en la almohada. Deposita un beso en la frente tersa y blanca. La sonrisa es nuestra.
Claudia Ballester Grifo

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