SOÑÁNDOTE.
En la cortina blanca
de tus sueños
más guardados,
se prendió una rosa
del jardín encantado.
Su fragancia perfumada
te cercó y obnubiló,
anulando tus encantos.
Ella fue la dueña
de tus días y tus noches,
de esas madrugadas
sin descanso,
que arrugados los párpados,
te negabas a dormir
y no la hallabas
en tus brazos.
Cama de dos metros
de soledad llena.
Sábanas frías y estiradas
sin pétalo de flor
tan siquiera.
Soñaste el olor
y no te llega.
Aroma de otro tiempo,
espectro del pasado
que arrastrando
el blanco lienzo,
desnuda el catre
que nunca estuvo
lleno.
La luna está plena
en el cielo.
Se apiada del zagal
que suspira su desconcierto.
crea con sus hilos
blancos un vestido
con su velo.
La noche amanece
con una belleza
en el lecho.
Huele a jardín,
a flor, fruta,
brisa de mar inquieto.
Huele a sal y algas,
luz de luna
jugando con su pelo.
Claudia Ballester Grifo

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