martes, 24 de septiembre de 2019

UNA MIRADA
Hijo, mientras tú creías
 que no te miraba
yo veia en ti mi mirada.
Esa luz que encendí
en su día y que ahora
es el farol de mi morada.
Ese aporte día a día,
sin intención, pero
con disciplina.
Ese mimo de vida
que siendo pequeñito
recibias y jugando
con barro y arcilla,
sucio hasta la barbilla,
con chispas en la
mirada ya hacías
poesia.

Hijo, mio. Pura fantasía.
Jugando tocábamos
el cielo y oíamos música.
Suenan los cascabeles
de tus risas y esas
manitas amadas son
las que ahora me cobijan.
Tu calor arropa mis rodillas.
Crujen mis huesos
y tú, hijo mío, eres las
almohadillas de mis
pasos enlentecidos
por el transcurso del
desgaste y del uso
del peaje de esta vía.

Hijo, sin mirarte te veía.
No me reclames,mi cielo,
hasta cuando pensabas
que no te miraba,
me tenías.
Mamá
Claudia Ballester Grifo

No hay comentarios:

Publicar un comentario