lunes, 9 de septiembre de 2019

Perdiendo la batalla.

PERDIENDO LA BATALLA.
En la duermevela del cansancio
vienen fogonazos de impresiones
enturbiando  mi mente lectora.
Con un libro levitando;
mis entendederas
batallan con la guerra
de las dos Rosas.

Mi cerebro se inclina
a otra lucha.
La guerra de lo micróscopico
ocupa todo mi ser
sensible a su acoso.
Los soldados de mi cuerpo
aniñados y desprovistos
de toda malidicencia
juegan al corro
con los desconcertados
microbios que acuden
al pillaje.

Soldados blancos
de garrote laxo,
sin defender lo propio
por no reconocer
ofensa ni ataque alguno.
Vuelvo a la lectura,
me sumerjo en épocas
del rey Enrique de Inglaterra
con sus traperias para
conservar su trono.
Cierro los ojos y con
la resignación de
su esposa Margarita
de Anjou a dejar corona
y marido atrás,
sigo pensando en mi
propio ejército.

Se preocupan mis
entrañas.
Un persistente pulso
se sienta en silla extraña.
El olor de una rosa
acaricia mi frente
mientras me diluyo
en una bagatela
sin querer pensar
en nada.

Claudia Ballester Grifo

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