Quiero reinventarme en cada suspiro de la luna,
en esa mirada sombreada por el zafiro y lo bruñido del sol oculto que la respalda y ensalza,
alargando los tentáculos de su magia,
rozando con un beso la frente blanca.
Siento... siento tanto.
¿Cómo te hago llegar la sed que me abrasa?
Por guiño, por carta,
botella abandonada con su papelito en una playa.
Por señas, por humo,
manteando el sabor de mi piel,
mis esperanzas.
Si te llega me respondes,
amame en la distancia.
Dame la mano y toma mi rosa blanca,
el aroma de una esencia que recuerda a fuego y brasa.
Hazlo en silencio como el rasgar de las alas de una mariposa,
sutil y en candencia
como cae una aceituna
por su peso y esencia.
Siento... siento tanto
que mi piel se derrite y la flojera invade mi dicha entera.
Se mojan mis labios,
los ojos centellean,
soy tuya, muñeca de sonrisa de fresa.
Claudia Ballester Grifo

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