miércoles, 17 de febrero de 2021

ENGAÑO

 


Renuncié a la vida. 

Se consumió el ardor que mantenía mis días,

que consumía mis noches,

sentada en una estancia vacía. 


El invierno frío y húmedo compañero de vigilia,

sin calor ni abrigo, 

tiritando mi alma sin tus caricias,

dolida de tanto mirar la calle vacía. 


No venías, no;

y te esperaba llorando sangre digerida,

desgarrada la piel de mis manos,

espinas clavadas mis uñas,

mi corazón latiendo, 

la cama desnuda. 


Eras el vicio de mis carnes,

la llama viva de un amor incondicional,

servil de por vida. 

Eras el júbilo de encuentros inesperados,

cascabel del corazón cuando te descubría. 


Eras mi amor, te quería. 

Me clavaste tu mirada,

un puñal candente que no dolía,

me quemaron tus ojos,

tus labios... 

tus labios me mataron aquel día. 


Bajaste tus ojos, 

Suspiraste nervioso aquella noche,

la luna ni lucía,

mirando tu boca,

sin escuchar oía,

estabas casado, maldito engaño de mi vida. 


Claudia Ballester Grifo 




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