Permíteme que te diga desde lo alto de las negras nubes que amenazan lluvia.
Con el aroma del café calentando la soledad de mi día.
Permíteme, luz que me guía,
que sin ti no soy nada,
que sin ti no hay vida.
Permíteme en el suave candil que me alumbra,
caricia de la noche, amor que del tiempo perdura,
canas blancas, suave cabello que mis manos acarician.
Permíteme que te diga
que yo te miro con arrobo, pasión y fantasía,
quiéreme, gotita de sangre que por mis venas circula.
Permíteme que robe un segundo de tu jornada enemiga,
por favor, ruego mirarme con ojos de luna.
Quiéreme con el hechizo de una melodía,
baila conmigo un vals de cariño,
acerca tus labios al latir que me prodiga.
Permíteme que te diga,
que soy viento y soy vida,
a tu lado, constante compañía,
Mírame, cielo;
soy la luz de fuego que tú me decías.
Soy aquella que prendió la llama de tu locura;
solo, mírame.
Claudia Ballester Grifo

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