miércoles, 3 de febrero de 2021

FRESA AL VIENTO


Fresa el viento con las hojas que bailan sus ráfagas. 

Quiero hablar, quiero.. Por toda esa gente que calla. Tengo dos hijas que son mi vida y a Dios pedí que fueran sanas. 

Me complació y superó mis ganas.  

Me las concedió sanas, bellas y con una inteligencia desbordada. 

Tan exquisitas que son llama en poca mecha y cera caducada. 

No hay expectativas para volar sin alas, 

no se observa al que actúa de forma solapada, ganando con silencio muchas campañas. 

Lloran mis ojos de madre puñalada tras puñalada. 

Actué ante el acoso de la mayor de ellas. Largo el camino, aciaga la experiencia. Llamé a muchas puertas hasta que di con la que abrazó mi desespero y tristeza. 

Aprendí mucho y salvamos obstáculos de Olimpiada. Año tras año sin bajar la mirada. 

Mi mayor destaca en tercero de medicina a pesar de las espinas tan clavadas. 

Guardé silencio con mi pequeña del alma. Ella sigue su camino con los mismos cristales y amenaza de dagas. 

Voy hablándole muy bajito con toda mi ternura y constancia; vamos juntas hija de mi alma. 

Un malnacido se atreve a mirarla. Un viejo siniestro tras mascarilla profiláctica. La sigue escondido, la busca y la alcanza. Propuestas indecentes a una menor tutelada. 

Empieza la lucha de una madre que quería unas hijas sanas porque para enfermedad ya nací con ella y basta. 

Con uñas y dientes voy a defender a mis hijas con ganas. Son mi vida, mi futuro y mi esperanza. 

Las quiero más que a mi vida. Y si el sistema no sabe cuidarlas las abrazaré con cariño, ellas saben que soy la que las cuida y las guarda. 

Todos tenemos hijos e hijas, pero las hijas son doblemente machacadas. 


Claudia Ballester Grifo


No hay comentarios:

Publicar un comentario