domingo, 28 de febrero de 2021

ESTRELLAS


Quiéreme, 

quiéreme con el alma,

con ese murmullo de silencio 

que no necesita de las palabras. 

Quiéreme con la fragancia de las rosas que se asoman a tu ventana, 

con ese aliento a fresco que mece mis rizos,

que mueve los senos de mis montañas. 


Quiéreme sol de mis días, 

cálida luz de mis mañanas, 

enamorada de tu menta, 

del fragor de tu mirada. 

De puntillas, bailarina de la canción que me cantas, 

saltando cada tecla de tus dedos en arpegio y hadas. 


Mueves el tul de mis ganas, 

cerrando los ojos al mar bailando sus olas celadas. 

Eres viento, timón de bajel y fragata. 

Eres la rosa de mis vientos, brújula,

estrella que me acompaña. 


Eres lo que yo invente,

purpurina dorada, 

solo yo descubro el perfil de mi amante en la cama,

muchas son las estrellas para 

amarlas. 


Claudia Ballester Grifo


MUJER CON ALAS


Entre las gotas que primorosas se alinean en la baranda. 

Escuchando el silencio después de una sumisa lluvia de alborada, 

colores de arcoiris que tiemblan en el alma,

sintiendo el estallido de la primavera anunciándose, 

anunciándose en la luz de tu mirada. 


Recorren mi cuerpo sensaciones extrañas, 

alguien me ama. 

Esas flores desplegadas, 

una docena de rosas blancas. 

Las tengo en las pupilas, 

las guardo frescas en mi corazón,

sin tarjeta. 

Esas rosas, alegría de un cielo que despeja, 

un nuevo sol en mis ansias. 


El viento levanta rizos y esmeraldas. 

mis dedos tocando

una nube prendida en mi ventana. 

Ella me advierte de susurros y rabias,

escucha de sentido esas corrientes que te embargan. 

Sale el sol para quien siente su caricia dorada. 

Enamorada del amor, 

mil caídas y mil y una levantadas. 


Ella te miró y tú languideciste  en la nada, 

demasiada mujer para tu celo y sincrasia.

Ella es aire y escarcha, 

luz para unos ojos que cerraste en una pillada. 

Ella es humo, fuego y brasas,

no para ti, cruel destino de una mujer con alas. 


Claudia Ballester Grifo


CÉFIRO


El día me coge de la mano,

invita a llorar.  

El cielo brumoso despliega el acerado azul con el peso de mil lágrimas. 

Silencio absoluto, espesa calma. 

Quiero llorar flojito, 

no perturbar la tristeza del alma. 


El día me coge de la mano,

me traslada. 

Paseo por un espejismo,

por un laberinto de espejos, 

reflejos, pasadizos sin salida,

me hallo perdida en busca 

de nada. 


Me das la mano, cielo plomizo, 

Llévame muy lejos sin espejos 

de verdad traicionada,

o, tal vez sí, 

muéstrame la crudeza de lo que 

callan las palabras. 


Son tus ojos, Céfiro,

soplo de primavera,

fructífero y suave viento de mis plegarias.  

A tu mirada invoco al perder

 mi mirada. 

Dulce, dulce ensoñación 

de cortina de agua. 


Claudia Ballester Grifo


sábado, 27 de febrero de 2021

QUIERO HABLARTE


Quiero hablarte mirándote a los ojos.

Dime, aquí estoy, 

luz que se apaga. 

Dime mientras aún te doy la mano para que me sientas,

dime mientras esté dispuesta a escucharte.


Quiero hablarte, pero me falta el aire, 

me falta la pasión que te regalaba.

Se cayó la estrella que me iluminaba, 

pero amigo yo ya era luz antes de todo. 

Yo ya era luz y fuego,

camino de paso, 

alma errante cuidando y queriendo,

bálsamo y noche de locura. 


Quiero hablarte, pero qué te digo,

traicionaste este corazón entregado, 

tu cobardía abrazó mi frente, 

tu silencio levantó un muro en mi vida. 

Entró el río en el mar,

se diluyó el agua, 

se ahogó mi agua en tu boca.

la mujer se empondera y surge como abrupta cascada,

fuerte y digna, agua fresca... Cantarína.


Quiero hablarte, mis lágrimas llueven sobre tierra seca y dura. 

vergel de esperanza para la arena que se desliza 

sobre los dedos yermos  de una mujer herida. 

Quiero hablarte y tú, 

matador de mis días no te dignas a mirarme,

me das la callada como puñalada de muerte y vida. 


Claudia Ballester Grifo


NATURA


Ella arrancó a llorar cuando liberó su alma del yugo que la consumía, 

las amapolas se deshojaron para formar una alfombra fina. 

Ella arrancó a llorar por todas sus palabras vacías

perdiendo amor, corazón y cielo solo quedaba frialdad y amargura.

Ella comprendió rápido que el sol caía

mas la oscuridad apenas sería un borrón en su vida.


Ella se levantó un día, 

el sol volvía a lucir y las baladas marcaban su baile con dulzura. 

Su sonrisa se alzó libre, 

abrió los brazos,

el blanco de su vestido vistió su alma del frío. 

¡Qué bonita la vida!

Qué bonita cuando te bañas en la calma de la verdad querida. 


Ella no comprendía cómo su cielo se volvió negro,

Cómo el invierno arreció con furía,

pero daba igual, 

reinventaría. 

Las mentiras melosas no se advertían, 

no importa, 

la luz ha vuelto, nace el día. 


Ella soñaba en un mundo de fantasía. 

Era hada y hechizaba a la luna, 

era estrella y luz de guía, 

llevaba de su mano amor y dulzura. 

Ella fue una engañada,

una herida, 

le dio una puñalada donde más daño hacía.  


No importa, 

el girasol se gira buscando energía,

si no es del sol de su cercanía. 

No importa, 

ella es luz, fuerza y hermosura. 

Ella gana la libertad perdida. 

Ella es mujer, 

la flor mas bonita de la natura. 


No importa. 


Claudia Ballester Grifo


jueves, 25 de febrero de 2021

LA NUBE DE MI AMOR

 EL AMOR... SABE A TI 

Nombre:CLAUDIA BALLESTER GRIFO

País: ESPAÑA

Título: 


LA NUBE DE MI AMOR 


Tirando de ese mundo que hemos creado,

esa nube dibujada en el azul limpio,

esa hermana de las que llueven, 

esa sonriente como el sol en su alto camino. 


Acudiendo a reunirme contigo, 

de la mano siempre, 

rozando un mimo consentido,

 cerrando los ojos para, ciegos, recorrer el camino. 

Nuestro; es nuestro mundo, 

una historia escrita con la tinta que impulsa cada latido. 


Llegas, con ese júbilo de risas vistiendo de rosas el sendero que te conduce a mi abrigo. 

Mis brazos abiertos, el arrullo de mis besos que son tuyos. 

Inspiración de mi alma, escarnio de mi corazón agradecido. 


El amor, mirada al mar profundo.  

Dos siluetas en el agua;

sal y sol besando un aliento de vino. 

Embriagados de tarde, 

disfrutando del aire y sus designios, 

en la cresta de la ola 

que pega mi cuerpo al tuyo.  


Cielo, mar y un destino,

labrado con el intenso sol que con sus sombras despierta un amable futuro. 

Desplegamos la alfombra del presente

visionando un escenario de crucero,

levantando ilusiones 

que la sirena comparte con su marinero. 


Una nube que no llueve. 

El dibujo de mi amor contigo. 


Claudia Ballester Grifo


YACE EL AMOR


Voy subiendo por la cuesta de la vida,

regalando mi cabello con el sol que me acaricia. 

Alegres mis ademanes sonando los cascabeles de mi risa. 

Erguida mi postura tirando de ella hilos de seda fina. 

Oliendo a azahares, abrazada por el Levante que me empuja, 

entusiasta siguiendo el reguero de tu letra escrita. 


Las nubes escuadriñan con polvos de arroz y un rayito de picardía. 

Ahí va la zagala, prácticamente una niña. 

Ahí va ella con los surcos de la tierra marcando su cara fina, 

bocado de caramelo,

ojos de noche sin luna, flor de primavera temprana,

perlas regando el pensamiento que le dedicas. 


Es el amor rejuveneciendo unos pasos que la hechizan. 

Suaviza su cuesta, 

redonda loma su cadera cuando la visitas,

expuesta a la mirada que le prodigas,

en un suspiro de tu aliento, 

aire que respira. 


La pista del cielo nos deja su tarde vencida,

nos regala sus luceros, serena lámpara de mesilla. 

La hierba, admirada de nuestras siluetas unidas, abate su flexura para vestir una cama mullida. 

Tu mirada y la mía,

yace el amor, sucumbe mi mano abrazada a la tuya. 


Claudia Ballester Grifo


SONRISA DE FRESA


Quiero reinventarme en cada suspiro de la luna, 

en esa mirada sombreada por el zafiro y lo bruñido del sol oculto que la respalda y ensalza,

alargando los tentáculos de su magia,

rozando con un beso la frente blanca. 


Siento... siento tanto. 

¿Cómo te hago llegar la sed que me abrasa? 

Por guiño, por carta, 

botella abandonada con su papelito en una playa. 

Por señas, por humo, 

manteando el sabor de mi piel, 

mis esperanzas. 


Si te llega me respondes, 

amame en la distancia. 

Dame la mano y toma mi rosa blanca, 

el aroma de una esencia que recuerda a fuego y brasa. 


Hazlo en silencio como el rasgar de las alas de una mariposa, 

sutil y en candencia 

como cae una aceituna 

por su peso y esencia. 


Siento... siento tanto

que mi piel se derrite y la flojera invade mi dicha entera.  

Se mojan mis labios, 

los ojos centellean,

soy tuya, muñeca de sonrisa de fresa. 


Claudia Ballester Grifo


PEGADITA A TI


Me acerco a ti acariciando tu espalda,

ese calor que reconforta la vigilia de mi alma. 

Pegadita al contorno de tus formas amadas,

tú suspiras en mi oido,

soñando en tu mundo telúrico 

de estrellas y galaxias. 


Me acerco a ti, gatita mimosa, 

ronroneando ante tu sonrisa dormida,

dulce, dulce compañía despertando mi ternura,

complacida y segura en tu calma infinita. 


Eres el cielo que cobija mis pesadillas, 

esa mano que me abraza con infinita hermosura, 

la paz en mis noches más duras, 

eres un sol resplandeciente en la sombra de mi tortura. 


Eres la luna que me alumbra, 

condescendiente en mis vueltas y vueltas sin queja ninguna. 

Besas mi frente, 

mi mejilla;

besas mi boca, 

delicia;

dormido me quieres,

me quieres mi vida. 


Claudia Ballester Grifo



miércoles, 24 de febrero de 2021

CAÍDA


Te tocaba con los dedos, casi te tocaba. 

Mirada anhelante al despertar del aura. 

Jugaban los hilos de colores, 

mezclando naranjas con azules de alborada. 

Te tocaba... Casi, sí... Te tocaba. 

Sonrisa en la piel,

apenas bostezaba,

descubierta y expuesta sin saber de las sombras y la escarcha. 

Sin respuesta, 

la piel se cubrió con el manto de la rosa. 


El cielo miró un alma hermosa, 

blanca mortaja de una flor degollada,

las espinas clavadas en la arena, 

enterradas en la playa de encuentros e ilusiones,

esa playa de olas candentes, 

besando una orilla expuesta a sus favores. 


Las nubes lloraron mal de amores, 

se deslizó la lluvia acariciando la pena, 

ahogando un suspiro,

corriendo el río para llegar al mar del olvido. 

Ella miraba la línea que separaba dos mundos. 

Ella miraba... Su caída al vacío. 


Te tocaba con los dedos...

Casi te tocaba. 


Claudia Ballester Grifo


martes, 23 de febrero de 2021

CORAZÓN


Mirando la tormenta, sus tórpidas lenguas rasposas y cenicientas. 

El ojo del centro dando vueltas y vueltas, 

en una noria desierta de polvo y estrellas. 


Tormenta seca, sin lágrimas que perlen su cara siniestra, 

centrípeta energía, centrífuga quimera,

dibujando luces,

escupiendo gritos de vientos lejanos. 


Las serpientes se regodean buscando manto,

las arenas del desierto, sábanas y sayo. 

Los alacranes amigos, bailando su canto,

cerca muy cerca del estéril encanto. 


El rayo rasgó la corteza del sentir enamorado, 

el relámpago vistió de azul un encaje blanco, 

al final llovió, cayeron las lágrimas 

sobre fuego templado;

en el centro de la fragua un corazón de oro cincelado. 


Claudia Ballester Grifo


lunes, 22 de febrero de 2021

DISPLICENTE


Rojo en mi mente, fuego tal vez,

mas siento frío, 

éter en mi sangre , confusión;

mis uñas rasgando el cristal de mi ventana a la gente 


Hielo en mis lágrimas, 

cubitos rasgando mis ansias de quererte. 

Sola en mi habitación, 

la cama de mi muerte. 

Volverás esta noche para mancillar mi piel descubierta a su suerte, 

tus ojos ebrios de violencia 

sin saber cómo quererme. 


Fustrados tus anhelos, 

nunca supe complacerte, 

mis besos fueron virginales para tu sed displicente. 

Te quise con el alma, 

fuiste mi peor suerte, 

la mirada del diablo, escondida en tu pupila verde. 


Sola en el aislamiento de una pandemia que acorrala a sus miembros. 

Más sola que nunca con el verdugo de compañero. 

Muerta entre los muertos, 

sin contar para nadie, 

sin nadie testigo de mi tormento. 


Muerta más muerta, 

mi grito picado por el hielo. 

Sorda y ciega, 

viva para el dolor de mi miedo. 


Claudia Ballester Grifo


DEPREDADOR


Ella lo amaba. 

Lo quería con la vehemencia de los días, 

con la pasión de las noches encontradas. 

Ella lo deseaba, 

hipnotizada por sus arrullos,

por su aliento pegado a su almohada. 


Ella le había dado la mano para que no la soltara,

se había perdido en sus ojos,

mujer enamorada;

le compartía sus secretos,

sus ansias más sagradas,

era una con el viento,

ninfa por el sol acariciada. 


Ella deslumbrada

por la luz de sus palabras, 

sonámbula caminaba por un hilo de fantasía

tejiendo un mundo de esperanza. 

¡Pobre alma hipnotizada!


El destino quiso que volara con otra paloma,

dos mujeres hermosas viviendo la misma historia. 

Escrita en el cielo la tragedia, 

una llorando, 

la otra perpleja. 

Cae el mito, 

el lobo aulla a la luna, 

la luna se da la vuelta. 


Claudia Ballester Grifo


DE MIS LABIOS

 

Soy mujer, 

florece mi espíritu en una mañana rasa de estratos difuminados en mi recuerdo. 

Un crucifijo en la pared de mis anhelos recordando prudencia y limpieza de sentimientos. 

Una rosa en el jardín del ayuntamiento, aquella blanca que humillaba su cuello entre los chismes de las rojas que reían y reían por su número y concierto. 

Soy mujer adelantada a mi tiempo, debe ser eso... 

debe ser,  por la incomprensión y la soledad de respeto. 


Soy mujer, 

puro sentimiento. Pasión dejada al recibo de un amor entregado por completo. 

Enamorada del amor, sobrevolando el fuego, 

acariciando las llamas que suben y suben buscando mi suelo,

creciendo con la intendidad de tus palabras acariciando mi cuerpo. 


Soy mujer, 

pétalos abiertos al cálido beso de tu boca descubriendo mis íntimos secretos, 

tierra fértil de verdes campos, 

cama mullida del versar de nuestros encuentros. 

Mirada entregada al río de tus esfuerzos por llegar a mi mar y penetrar muy adentro. 


Soy mujer,

caballo ganador al viento, subiendo las lomas, intrépido. 

Deslizo mis manos dibujando un cerezo,

en el ombligo de mi mundo ofreciéndote una cereza de mis labios,

dándote de beber de mi vida, 

éxtasis de tu pecado. 



Soy mujer. 


Claudia Ballester Grifo

domingo, 21 de febrero de 2021

JUAN PEDRO


Te miré en el día, vi tu cara, 

recordaba tus palabras. 

Ojos de miel horneando pastelillos de mermelada. 

No me despedí, 

cerrando mis ojos a la nada, 

no me despedí, tú no sabías nada. 


Abandonaste sufrimiento y sombras pegadas a la espalda,

encontraste la luz, seguiste su senda floreada. 

No te dije adiós, 

te fuiste con la primera luz de la mañana. 


-Mira, cuñada-

Me mostraste una foto presidiendo la estancia. 

Tu sonrisa y la mía, 

me pediste de corazón esa instantánea. 

Te fuiste de puntillas, 

sin llamar ni quejarte, 

nunca supe si te dolía, 

solo puedo añorarte. 


Cierro mi mano, esa que no puedo darte, 

te fuiste con un suspiro, 

sin poder hablarte. 

Esa rosa que no pude entregarte 

clavada en mi pecho para no olvidarte. 


Te fuiste con la sencillez 

de tu sonrisa franca,

con el silencio de una mirada,

esa mirada clavada en una foto,

en esa foto callada. 


Claudia Ballester Grifo


LA GAVIOTA DE TUS VERSOS

 CONCURSO DE POESÍA AMOROSA

"PABLO NERUDA, POETA DEL AMOR"

Autor: CLAUDIA BALLESTER GRIFO 

País: ESPAÑA 

Título:

LA GAVIOTA DE TUS VERSOS 


Siento el alma encadenada por una presión que teje mis sueños de 

perlas australianas. 

Grandes, exquisitas joyas blancas,

fruto de esos besos robados que la noche guarda. 


El aliento de mi corazón busca cálido tu templanza, 

acaricia tu sueño besando tus alas,

mirando con el humo de las nubes tu sonrisa de cala. 

Regalado tu descanso por el amor que viste tu cama, 

blancas tus sábanas con una mantita que díscola se resbala con gracia. 


Eres mi chico amable, el dulzor de lo suave, 

esa golosina que se deshace en un mar de deseo al mirarte mis ojos, 

al no tocarte mis dedos. 

Muevo el espacio, barrunto aires y desvelos, 

acerco mi cielo a tu rostro de nieve durmiendo. 


¿Sabes, corazón?

¿Sabes cuánto te quiero? 

Te quiero infinitos suspiros que conforman los gemidos de tus besos. 

Te quiero con el cariño de aceptar la gaviota de tus versos,

la libertad de un universo,

la estela de un sendero marcada por lo más íntimo de nuestros sentimientos. 


*EVALUACIÓN DE JURADO (SUMATORIO)

Calificación promediada entre 0 a 50 por cada jurado (2) donde se incluyen todos los criterios previstos por la comisión organizadora del I Concurso de Poesía Amorosa PABLO NERUDA, POETA DEL AMOR 2021.

a.- JURADO 1 : 46 puntos

b.- JURADO 2 : 45 puntos.

TOTAL--- 91 puntos.


GAVIOTA


Te quise con la inocencia de los 14 años. 

Mis ojos abiertos a tus enseñanzas,

jabón de rosa entre tus manos,

sonrisa anhelante en cada gesto 

de tu mirada. 


De paquete en tu moto, 

la noche arreciando hacia la playa,

escarcha en las mejillas, 

dulce y cálida la mano que posabas. 


Tú eras un hombre, 

yo, una niña que no sabía nada. 

Me asustabas con tus ilusiones, 

me apartabas con lo que decías me harías mañana. 

Me fui de tu lado,

niña asustada. 


Cayó sobre mí el rayo y su compaña. 

Me acosabas sin justícia ni nadie que te parara. 

Si tenía la desgracia de caer en tus garras,

me golpeabas con el puño de tus falacias,

me empujabas,

zarandeabas, preguntándome el porqué... el porqué de mi marcha. 


Me perseguiste sin pudor muchas caídas de hoja, 

aplastada como un gusano, 

cruel cuchillo para tan débil hoja. 

Fuiste puñal de mi libertad,

mataste la gaviota. 


Claudia Ballester Grifo


viernes, 19 de febrero de 2021

CALENDARIO


Caen las hojas del calendario, 

los dorados otoños llenos de sueños dan paso a la primavera con sus trinos al cielo. 

La dama primorosa desliza su largo cabello, trenzado de rosas para darse un baño. 

El verano le guiña su mirada de terciopelo,

el sol se interpone alargando su rayo, 

vencida la dama... Cubierta de abrigo por el osado invierno. 


Caen las hojas, los nidos, los años. 

Pasan los vientos, cantando los mares, 

riendo las cascadas de montes verdes y hermosos prados. 

La mirada perdida en racimos de recuerdos 

escrutando con mimo cada grano de consuelo. 


Reseña de páginas escritas con versos, 

pulsando la tinta el corazón con trazo de suspiros ciertos. 

Hay tanta verdad en el humo del tiempo, 

nada cambiaría ni lo llorado ni lo sufrido...

Nada que forme parte del sentir de mi entendimiento. 


Cristal de mi vida... Verdad de mi concepto. 


Claudia Ballester Grifo


jueves, 18 de febrero de 2021

UN "TE QUIERO" DE BROCHE

 UN "TE QUIERO" DE BROCHE 


En el tobogán de un sunami, 

en la fuerza arrolladora de mis sentidos, 

en el aroma de una rosa, 

en la sangre que corre buscando tu vestigio. 

En la melodía de una canción desangrando la espina clavada en el corazón. 

En un "te amo" desgarrado por la ilusión y el amor. 

En el sepulcro de una vida rezando por un clamor. 

En una lágrima, la última entregada en la desolación. 


Dime corazón en este recorrido de plata en letras,

en este sendero de preludio de luna y rosas de luciérnagas encendidas. 

Dime mi rayo de luna, 

ejemplo de mis pasos en el inicio de nuestra vida. 

Dime cuando bebo de tus ojos y tú me acaricias. 


Dime que soy tuya, 

que las estrellas no son tan frías cuando nos miran, 

que la arcilla de mi alma se dibuja con tus manos, vida mía. 

Dime que eres poesía leyendo mi alma que te acaricia. 


En el recorrido por las estelas de un batir de alas, 

sin peso ni lastre, 

con el arrebol de una mirada adolescente,

siendo hada en un viaje rociado por las olas de una pasión que provocas con un guiño de palabra. 

En el peregrinar de la gaviota llevando el sello de mi mensaje,

atraviesa mi aroma tu ventana y se acomoda a tu lado en la noche. 


En el tobogán de un idilio,

blanco, rojo e incienso. 

Un corazón en tu mano,

mi nombre abrazado a tu pecho. 

Un "te quiero" prendido 

como fiel broche. 


Claudia Ballester Grifo


miércoles, 17 de febrero de 2021

NUESTRA REALIDAD


La noche nos atrapa con su sinuosa sinfonía. 

Los luceros brillan con luces de fantasia. 

Juntos de la mano, paseando amantes por la vida. 

Libres del mundo envueltos en nuestro manto de verdad absoluta. 


Los grillos curiosos nos regalan con su melodía, 

las olas levantan su mirada de luna

para descubrir un primer beso caído de tu boca a la mía. 

Descalzos, 

jugando con la callada arena aún caliente por el sol del mediodía, 

corriendo tras tus pasos, 

esperándome detrás de mil abrazos,

risas robadas al graznido de las gaviotas, 

susurros de la brisa acariciando tu nombre. 


La espuma del mar nos viste de baño. 

Lame nuestros pies llamándonos con el fluir de su blanca caricia, 

despojándonos de miedos y rosarios,

metidos en el agua nuestro mejor abrazo. 

La noche nos mira,

tú me miras, 

empapada mi mirada de sal y vida,

no es un sueño, 

es la realidad vistiendo 

nuestra fantasía. 


Claudia Ballester Grifo


ENGAÑO

 


Renuncié a la vida. 

Se consumió el ardor que mantenía mis días,

que consumía mis noches,

sentada en una estancia vacía. 


El invierno frío y húmedo compañero de vigilia,

sin calor ni abrigo, 

tiritando mi alma sin tus caricias,

dolida de tanto mirar la calle vacía. 


No venías, no;

y te esperaba llorando sangre digerida,

desgarrada la piel de mis manos,

espinas clavadas mis uñas,

mi corazón latiendo, 

la cama desnuda. 


Eras el vicio de mis carnes,

la llama viva de un amor incondicional,

servil de por vida. 

Eras el júbilo de encuentros inesperados,

cascabel del corazón cuando te descubría. 


Eras mi amor, te quería. 

Me clavaste tu mirada,

un puñal candente que no dolía,

me quemaron tus ojos,

tus labios... 

tus labios me mataron aquel día. 


Bajaste tus ojos, 

Suspiraste nervioso aquella noche,

la luna ni lucía,

mirando tu boca,

sin escuchar oía,

estabas casado, maldito engaño de mi vida. 


Claudia Ballester Grifo 




DELIRIOS DE AMOR



Te llevé de mi mano, era nuestra costumbre, 

invitación a la noche, a sentirte. 

Me alzaste en tus brazos para acunarme,

para perderme en esos lagos de fuego intenso,

en esa mirada de universo,

en esa calma de disponer del tiempo. 


Me tendiste en el tálamo de nuestros sueños

apartando un díscolo rizo de mis ganas de quererte. 

Mi mirada en la tuya moviendo un mundo,

una lira de rosas desgarrando de melodías nuestras manos calladas,

nuestra caricia de apagados gemidos invitando a la luna con su tul de maga discreta. 


Hicimos el amor con la sencillez de tu piel pegada a la mía

dejando el tiempo encerrado en su baúl de arena, 

volando con la libertad de nuestras manos enlazadas, 

gaviotas blancas expandiendo alas, 

ahuecando las plumas del deslizar de tu suave tacto. 


Tocamos con los dedos el hermoso azul de nuestro placer

para sellar una rutilante felicidad en cada poro de nuestra piel. 

Gemido escapado de la estrella más lejana que nos brinda su intimidad de luz aterciopelada. 


Recuperando el aliento, 

tu respiración encontrando la mía. 

Mi boca, amado 

flor de la tuya, abriendo sus pétalos 

para beber de la última convulsión sentida. 

En mi regazo una rosa latiendo,

ese amor tan nuestro,

tan sagrado. 


Claudia Ballester Grifo


martes, 16 de febrero de 2021

TE AMO

      

Quiero besarte, amado. 

Hacer el amor contigo aunque no estés conmigo. 

Decirte esas cosas que no te digo porque aún no vuelo con la libertad que quiero. 

Decirte que eres fuego. Pasión que entra en el centro mismo de mi deseo,

acariciando el botón de la flor del placer subiéndome al cielo. 


Pronuncio tu nombre abrazada a la locura, 

cuando los orgasmos acuden a mi invocación,

desbordados de lujuria. 

Besando al aire, 

buscando coqueta mi lengua tu boca...

tu boca, lago de tentación más absoluta. 


Desnudo tu piel de ropa. 

Descubro el aroma que me provoca, 

lobuna, hija de la luna, 

en mi espectro de mujer, siempre tuya. 

Aullo en la noche, largo y álgido lamento,

al hombre que bebe de mi boca y prueba el dulzor de una almohada compartida. 


Mírame, mantén el fulgor de tu luz,

dame vida. 

Soy tu muñeca, tu arcilla, 

pastel en tus manos para que pruebes mi delicia. 

Ámame, una y otra vez, 

siempre... Toda la vida. 


De tu mano... Siempre. 


Claudia Ballester Grifo 




lunes, 15 de febrero de 2021

BUENOS DÍAS


Suspendida en el acerado día,

vislumbrando desde la ventana el ritmo sinuoso de los pasos dirigidos,

respirando una vida que se condensa en dulces melodías de piano,

saltando entre las teclas, protagonista de una lágrima que silenciosa se demora.


Las nubes brindan su agua deshaciéndose en cascada, gotas impávidas,

sumisas caricias que besan la cara de los que pasean su mochila de quehaceres y rabia.

Levanta el día la cuna para brindar su huella a la mañana,

no hay espejos que reflejen ojos cansados, 

miradas ajadas. 


Los charcos no ocupan el vacío de la calzada.

La piel tersa se empapa bebiendo

su boca sedienta.


Un primer día de semana somnoliento,

 un café vistiendo la cama,

una mirada rasgando el acorde de una guitarra.

Un corazón viajando por la bruma celeste de un cielo cerrado,

un golpe llamando una puerta.

Buenos días… dice el alma.


Claudia Ballester grifo


AMOR DE MIS VIENTOS


Se van las huellas saltando murallas. 

Se desliza mi mano por la ventana acariciando un día que se rompe en la mañana. 

Acariciando el frío cristal de la añoranza,

persiguiendo tu presencia dibujando castillos en la arena mojada. 


Se persiguen las nubes, corriendo vientos,

chocando ganas. 

Se hablan en corrillo, murmuran calma, pero el corazón contrito aprieta la ansiedad que lo fractura en el latido de una lira sesgada. 


¿Dónde giras tus pasos?

Dónde que no me alcanza 

ni mis risas ni mis quejidos, 

las perlas de un agua. 


Deja que te mire, cielo con su alma,

deja que te mire, luz de mi esperanza. 

Llévame contigo carne y montaña,

fuerza de la tierra que extrae mis entrañas. 

Ojos de mi mundo, 

llave de la fiebre que me viste y calza. 

Amor de mis vientos, 

amor, amor... Te vas en el humo del halo en la ventana. 


Claudia Ballester Grifo


MIEL Y AZAHARES

Me pierdo en un beso, la ensoñación del deseo cuando toma posesión del cuerpo. 

Me pierdo en la sombra del guiño de un sol traspuesto, 

jugando con sus nubes a cegar los ojos ávidos de querer tus sueños. 

Me pierdo en un suspiro abrazando encuentros, 

tú y yo en una bruma de lánguido pesar abrazando un amor de tanto quererlo. 

Me pierdo...


Besando mis labios el quiebro de un desierto, 

regando de agua un polvo de tiempo, 

inventando un regadío donde el secano hizo su fuero. 

albricias de milagro; tú y yo, amor por entero. 


Impulso del fuego, lamiendo sus llamas 

el ciego y lascivo amigo,

sensual ritmo acoplado a un mar de profundo deseo. 

abrazado mi cuerpo a tu cuerpo, 

clamor de una piel en un diálogo de verso. 

Yo, llama y tú, viento. 


Ven, amado... Ven, te espero. 

Bañada en esencias con aroma a tu sed de aliento, 

siendo tu suspiro, tu voz y sustento, 

siendo palpitar para elevar tu anhelo a las albricias de miel y azahares,

ensoñación y cuento. 


Claudia Ballester Grifo


LA SOLEDAD DE LA NOCHE


La noche me viste de soledad. 

Te pienso divagando ilusiones, 

te toco intentando un sentir hermoso,

comiendo del maná de tus labios,

bebiendo del acuoso lago de tus ojos. 


La noche se hace mi amiga. 

La luna, oráculo en las alturas sonríe sus luceros para alumbrar mi desdicha. 

Me mima el silencio agudizando el oído de la duda,

¿dónde está mi amado? 

Dónde está que abrazo el vacío y beso la bruma. 


Invento mil conjeturas. 

paciencia me dice el ángel de mi misma. 

A la otra parte no le hago caso, sé que es mentira. 

Duerme el amor de mi desdicha. 

Está cansado, posible divagar de la vida,

le beso los ojos, acaricio su ternura,

le traeré conmigo dibujando su dulzura. 


La noche me sonríe, celestina es la luna.  

Se asoma la sombra de tu silueta y la mía,

abrazados bailando una melodía.

Se oye el maullar de un gato, 

lejano en la oscuridad más absoluta,

dicen que es tu alma que perdida me busca. 


Claudia Ballester Grifo


domingo, 14 de febrero de 2021

DRÁCULA


La noche se cierne sobre las lágrimas de las llamas, 

el metal llagando las carnes que atacan. 

Desde el infierno la fuerza de las tinieblas labora un escapulario de plata. 

Sobre los turcos se cierne El empalador defendiendo su casa. 


Unos lagos azules le dan el manantial de sus aguas,

la cordillera de una trenza bruñida de sol adornada, 

la blanca piel de una garganta

palpitante al vampiro que la ama. 

De bruces al crucifijo del Santísimo:

- Concédeme fuerza, Señor, tu hijo te ama. 


Las filas de los cascos se abren camino, 

bates alados surcando las tinieblas de un maleficio. 

Nubes de colmillos dibujando mazas, pegando martillos. 

Un grito en la muralla, un último suspiro,

cae el sol sin que su amor alcance a rozar la seda de su vestido. 


Se ofrenda la madre, su sangre para que viva el hijo,

lágrimas de duelo el que siendo su marido entrega su servicio al Satán de su destino. 


Reverenciando a su amor emprende su camino, 

nace Drácula  por los siglos de los siglos. 


Claudia Ballester Grifo


sábado, 13 de febrero de 2021

NO MOLESTAR


Por el puente del arcoiris de tus abrazos, 

voy saltando como una niña. 

Con los recuerdos de la adolescencia, 

voy bebiendo del vaso del agua que destilas. 

Con tu mirar hermoso hundo la pluma de mi vida para escribir bellos suspiros que gimen en tu boca y en la mía. 


La pasión que crispa tu esencia corre como el caudal de mi río partiendo las venas sin rumbo establecido. 

Acelerado tu ritmo golpeando mi corazón en cada palpitar tuyo,

siendo tu charco al llorar un amor consentido. 


Derretida por el fragor de un fuego, 

epicentro de un sentir compartido,

no hay llama más profunda ni fuego más encendido. 

No hay cielo más hermoso que tus ojos en los míos. 


Perdida en tus encantos, 

disfrutando de la luz que destellas, 

amor mío, 

siendo una estrella más en tu universo complacido. 


Se rompe el amor de quererlo tanto, 

su fuego explota en artificios de brillo nocturno. 

la luna extasiada de tanto derroche, 

sucumbe a tu encanto y cuelga el cartel de "no molestar" 

haciendo un guiño. 


Claudia Ballester Grifo


FLOR DE CEREZO


Mirar al cielo y perderme en el horizonte de un beso, 

extasiada y conmovida por la caricia de tu pensamiento. 

Sentir ese rayo intenso de un mirar travieso que fluye incauto sin tomar asiento. 

Ser una con el viento cuando mueve las blancas cortinas del embeleso. 


Un beso robado con tiento, sin darte cuenta, sin quererlo. 

Un beso conquistado como la flor ciega al cerezo,

perpetuo de aroma, dispuesto a retenerlo. 

Un beso hermoso con sabor a tiempo regado con rico aderezo. 


Rictus de tus labios sedientos de mis abrazos, 

mohín de tu esperanza perdida en el mar de mis encantos, 

me acerco sibilina atando bien los lazos

para no dar ninguna salida a los rodados cantos. 


Me perdí dejando el aliento en tu nuca, 

acariciando mis manos la seda de tu cálida piel querida. 

Me perdí soñándote en mi noche luchando con la vigilia. 

Me perdí tejiendo ideas sin licencia requerida. 

Me perdí queriéndote, queriéndote, 

vida mía. 


Claudia Ballester Grifo


viernes, 12 de febrero de 2021

NO TE VAYAS

 

Voy, vengo y no apareces. 

¿Dónde estás? No te veo ni te siento, 

la nada cobarde me arrebata el embrujo de tenerte, 

de adorarte. 

Veo un mundo de negros nubarrones, 

estalla la tormenta desde el centro de mis emociones. 

Desde el glaciar de la noche no te veo, no te siento, 

¿Dónde estás? No apareces. 


Tu mañana, preludio de fantasías, 

alegra tu vida con el calor de un sol que te mima. 

Mi noche cansada, angosta fatiga

bostezando un cansancio que afecta mi vigilia. 

¿Dónde estás? No puedo buscarte en la oscuridad absoluta. 

Enciende una cerilla para que su azufre me sirva de guía. 

Qué su llama bendita me de cobijo en mi penar por la vida. 


Te llamo, apareces. 

Júbilo en mi corazón enamorado,

la caricia de tu voz me devuelve el color a los labios. 

Me besas, me dejo,

te beso, me respondes,

luce el destello del amor,

abrazo de magnetismo lleno. 


No te vayas nunca. 

No me dejes sin tu cielo. 

Deja al menos una estrella dándome consuelo. 


No te vayas, no. Que me muero. 


Claudia Ballester Grifo


jueves, 11 de febrero de 2021

ALBORADA


Sentida complacencia del sol cuando luce su sonrisa con la galanura de un fuego que fulgura. 

Derrite las lágrimas que la alborada le regala como prenda de su amor. 

agazapada en la espera. 

Mira la cara complacida de un astro rey que dirige el bostezo de la vida. 

Va inundando la luz el repliegue de las sombras,

levantando sus faldones, 

despuntado las blancas enaguas,

 caminando hacia el día. 


Despliegue de luz corriendo mil lomas,

verdeando cada perfil,

floreando mil auroras. 

Las caderas de una fértil montaña,

se abren pletóricas,

cadenciosas al ritmo de caricias y propuestas. 

Se abrazan los trinos jubilosos de avecillas,

dispuestas en su vuelo a dibujar corazones en el algodón de las alturas. 


La falda del mar lamiendo a pie de muralla,

riscos lavados por sus brazos de olas 

conquistadas. 

Escribiendo en el verde de sus algas, 

letras trenzadas de boleros y baladas,

para que baile un corazón que corre tras su amada. 


Sol y alborada, 

vida, mar y gracia, 

verde cristal donde refulge tu mirada. 

Encuentro en un sendero

de flores y albahaca, 

se deshace el amor,

golosina que endulza el alma. 


¿Eres tú el sol?

Quiero ser tu alborada,

aunque sea para besarte un minuto,

para robarte un segundo 

del aliento que entra por mi ventana. 


Quiero.


Claudia Ballester Grifo


miércoles, 10 de febrero de 2021

RASO DE MI CORAZÓN


La sonrisa del viento ulula en tu tejado,

tejas burdeos plegadas a su descaro. 

Pudorosas y vírgenes, nuevas al día levantado, 

pegadas a sus hermanas, 

resistiendo acorazadas los envites de un sollozo huracanado. 


Ríe y llora la ráfaga en su camino, 

busca el hueco donde filtrar su motivo. 

El tesoro de su corazón, epicentro de emoción y vino, 

ebrio de pasión en un aroma de océano contenido,

buscando su amor comprometido. 


Rasga el cielo, a manos labradas,

a fuerza rompiendo nubes en su camino,

llorando los ojos del rocio, 

trampa de encaje en una tela de lino.

Se acerca invadiendo tu camino. 


Las rosas se pliegan cerrando el tesoro de su pistilo, 

arrugan la piel de su vestido, 

en susurro de plegaría el jardín unido, 

pasa el viento sin rozar belleza, 

andando su destino. 


Clama tu nombre el pensamiento de un suspiro,

claros los cielos sin cúmulos ni nimbos, 

ardiendo la aurora volcán de magma 

vencido,

arrastrado a tus pies,

cielo azul, raso de mi corazón herido. 


Claudia Ballester Grifo


LA NOCHE DE TUS OJOS


Atrapada en el embrujo de un beso, 

en las caricias de una piel entregada, 

esclava de un destino

que hacia ti me ha llevado. 

Mirando la noche de tus ojos, 

eclipse de sol besando su luna amada. 


Dime, corazón mío, 

dime que me amas. 

Qué soy tuya para siempre, 

qué pisas las huellas detrás de mi estela callada. 

Qué te fundes con mis besos, 

convulsionando con mis palabras, 

fuego encendido en una pasión de naranjas y malvas. 


Dime, mi amor, 

sonrisa de coral y prestancia, 

dime que me amas en cada despertar, 

en el ocaso de mis ansias. 

Me abrazas y sientes el latir, cada espasmo de mi sangre enamorada.

Gota a gota libando del orgasmo  

de la alborada. 


Claudia Ballester Grifo


martes, 9 de febrero de 2021

SOLO MÍRAME


Permíteme que te diga desde lo alto de las negras nubes que amenazan lluvia. 

Con el aroma del café calentando la soledad de mi día. 

Permíteme, luz que me guía,

que sin ti no soy nada, 

que sin ti no hay vida. 


Permíteme en el suave candil que me alumbra,

caricia de la noche, amor que del tiempo perdura, 

canas blancas, suave cabello que mis manos acarician. 

Permíteme que te diga 

que yo te miro con arrobo, pasión y fantasía,

quiéreme, gotita de sangre que por mis venas circula. 


Permíteme que robe un segundo de tu jornada enemiga,

por favor, ruego mirarme con ojos de luna. 

Quiéreme con el hechizo de una melodía, 

baila conmigo un vals de cariño,

acerca tus labios al latir que me prodiga. 


Permíteme que te diga, 

que soy viento y soy vida,

a tu lado, constante compañía, 

Mírame, cielo;

soy la luz de fuego que tú me decías. 

Soy aquella que prendió la llama de tu locura;

solo, mírame. 


Claudia Ballester Grifo


lunes, 8 de febrero de 2021

LA TINTA DE MIS PALABRAS

 

La sonrisa del sol cinceló la blanca fachada de la ilusión. 

Las sombras replegaron sus alas, 

las ventanas de tus ojos alzaron las persianas, 

el aroma de mi jardín acarició tu cara. 


Colgada del rayo de luz que viaja, 

iluminando y dando calor a la soledad amarga,

esperanza entre brumas grises, 

hada transparente que se mimetiza

con el paisaje que tu mirada abarca. 


Me reduzco al pensamiento, 

a la consistencia del aire que respiras, 

pequeña, diminuta,

cogiendo mi almohada y haciendo mi cama en tu boca,

dormir en un eterno beso,

no despertar del hechizo nunca. 


Prendida de tu pecho, 

surcando los afluentes de tus venas, 

en el vértigo de tu sangre

ser guerrera que te proteja. 

Amazona cabalgando sin espuelas 

acariciando el lomo del Rocinante 

reducido con amor y entereza. 


La sonrisa del sol besó la playa,

las aguas del mar llevadas a la calma 

las páginas de un libro 

sellando la tinta de mis palabras. 


Claudia Ballester Grifo


sábado, 6 de febrero de 2021

OLA Y MAR

 

Tu ola se acerca al amor de mi mar para acariciarme. 

Se desliza sobre la piel de mi entusiasmo 

besando cada uno de mis pensamientos. 


El sabor salobre que recoge la sed de mis labios disfruta del querer de mi lengua ávida de ti. 

El sol de mi mirar enfebrecido recuesta su ilusión,

estoy pensando en ti. 


Te pienso sintiendo tu abrazo,

viviendo tu cariño, ese amor compartido en el suspiro de la aurora,

esa pasión desbordada en el roce de la espuma besando mi boca. 


Te siento pensándote,

dibujando poesía en el holograma de vida que despierta mi instinto y mi destreza. 

Te siento en la sombra de mi espacio donde solo luces tú,

en cada sutil trazo que me lleve a ti. 


Tú eres la ola que se desliza por mi mar. 

Espero expectante el arrastre de tu fuerza, 

las cosquillas que produce tu caricia,

el murmullo delicioso de una brisa enamorada 

que ha conquistado mi calma y bienestar. 


Tú eres la ola, yo soy mar.


Claudia Ballester Grifo


viernes, 5 de febrero de 2021

BACANAL



Me pierdo en un bacanal de sentidos, grandes los ojos, disfrutando del sabor de frutas tempranas. 

Se llenan mis oídos de la melancolía de una lira desgarrada,

gasas y sedas vistiendo de color cuerpos hambrientos de melodías de noche avanzada. 


Un brazalete de oro ciñe mi gracia,

trabajado mi pelo, los negros rizos desmayados descansan. 

Verde mi mirar, hechizo de mar sobre un lecho de algas,

cuello de cisne moviendo sus alas. 

Larga mi túnica, larga y blanca

ciñendo la cintura una magnolia de sonrisa franca. 


Se posa mi mirada en alguien que la atrapa. 

Rubios sus cabellos, noche sin luna devorando mi alma. 

El aliento se estrangula, acaricia mi garganta, 

voy tragando saliva intentando hallar calma. 


Él se levanta, grácil su figura, 

fina su estampa.  

Se acerca con una sonrisa robada,

es la del sol que se quedó mudo por la mañana. 

Me ofrece su mano, un gran sello me llama,

es el César y yo... su amada. 


Claudia Ballester Grifo

CORAZÓN


Quiere mi corazón deslizarse por el arcoiris de la aurora,

sonriente y afable regalando un girasol al día que bosteza. 

Latente y concentrado en su sentir ardiente que respira despacito. 

Vibrante en un acorde que procesa. 

Cálido como la caricia de un beso,

dulce con el sabor a frambuesa. 


Quiere mi corazón abrazar un trino que prospera, 

alargando su suspiro a medida que la mañana se despeja,

cantando a dúo una romántica melodía 

que derrite la mirada cuando el sol la atraviesa. 


Quiere mi corazón bañarse en una playa desierta,

donde las olas se crezcan al ver tus huellas en la arena, 

para que se deslicen por la sábana que cubre tu grandeza,

para que con su murmullo de espuma rompan de júbilo abrazando tu estela. 


Busca mi corazón al tuyo siguiendo un pálpito que le recuerda diálogos en la almohada en noches de luna llena. 

Busca mi corazón esa luz que quedó prendida muy cerca de tu puerta,

ese farolillo tenue que ven los amantes y nadie más viera. 

Busca mi corazón al tuyo,

desde aquella noche que salió de tu pecho desbocado por las ganas, 

se perdió al precipitarse buscando al mío,

el mío buscándote estaba. 


Claudia Ballester Grifo 


ABEJA Y FLOR


Pizpireta la abeja va con mensajes de flor en flor

llevando colores que alimentan el sabor. 

La abeja despierta gran agitación,

vuelan sus alas, refrescan del inmenso calor. 

Soy abeja, tú eres flor, 

alimentas de néctar mis ganas de amor. 


Vuela y vuela en busca de su don,

encontrar la flor adecuada que disfrute de su atención. 

Se ciñe al pistilo, succiona su encanto con devoción. 

Se deshace la miel con rico dulzor. 


¡Qué rico! 

Mis patitas te producen cosquillas, 

ries al sol, 

visita la intimidad de tu risa, 

el privilegio de su atención. 


Eres un lirio morado, 

reflejo de la libertad que da el amor, 

se confunde con el cielo adormecido 

buscando la cama que te hago yo. 

Lirio de mi horizonte, 

fragante flor, 

buscando tus delicias, 

rasgando mis patitas tu corazón. 


Yo soy abeja, tú eres flor. 


Claudia Ballester Grifo


miércoles, 3 de febrero de 2021

FRESA AL VIENTO


Fresa el viento con las hojas que bailan sus ráfagas. 

Quiero hablar, quiero.. Por toda esa gente que calla. Tengo dos hijas que son mi vida y a Dios pedí que fueran sanas. 

Me complació y superó mis ganas.  

Me las concedió sanas, bellas y con una inteligencia desbordada. 

Tan exquisitas que son llama en poca mecha y cera caducada. 

No hay expectativas para volar sin alas, 

no se observa al que actúa de forma solapada, ganando con silencio muchas campañas. 

Lloran mis ojos de madre puñalada tras puñalada. 

Actué ante el acoso de la mayor de ellas. Largo el camino, aciaga la experiencia. Llamé a muchas puertas hasta que di con la que abrazó mi desespero y tristeza. 

Aprendí mucho y salvamos obstáculos de Olimpiada. Año tras año sin bajar la mirada. 

Mi mayor destaca en tercero de medicina a pesar de las espinas tan clavadas. 

Guardé silencio con mi pequeña del alma. Ella sigue su camino con los mismos cristales y amenaza de dagas. 

Voy hablándole muy bajito con toda mi ternura y constancia; vamos juntas hija de mi alma. 

Un malnacido se atreve a mirarla. Un viejo siniestro tras mascarilla profiláctica. La sigue escondido, la busca y la alcanza. Propuestas indecentes a una menor tutelada. 

Empieza la lucha de una madre que quería unas hijas sanas porque para enfermedad ya nací con ella y basta. 

Con uñas y dientes voy a defender a mis hijas con ganas. Son mi vida, mi futuro y mi esperanza. 

Las quiero más que a mi vida. Y si el sistema no sabe cuidarlas las abrazaré con cariño, ellas saben que soy la que las cuida y las guarda. 

Todos tenemos hijos e hijas, pero las hijas son doblemente machacadas. 


Claudia Ballester Grifo


SINVERGÜENZA


Su sonrisa, 

su sonrisa de cielo volando entre nubes,

su luz cegadora vibrando trinos sin distancia. 

Mi niña, mi pequeña. 

Mi niña en ojos extraños,

manos sucias y mente de cloaca. 


Mi corazón se desgarra, 

sangre de madre llorando en plata. 

Asco me da que la rapiña de unos ojos oscuros llegue a acariciar su alma. 


Mi niña, 

hermosa pluma liviana, 

menor de inocencia y gracia,

ingenua, confiada. 

Mi pequeña, amor de mi vida,

el bien precioso de mis ganancias. 


Osó un viejo mirarla. 

Viejo de cuerpo, sucio de alma. 

Le habló de sapos y ranas,

de llevarla consigo para despertarla a una experiencia de vómito y rabia. 

Muero por dentro, 

muero de ganas, arranco sus ojos,

que no ose tocarla. 


La denuncia está clara. 

La perversión roba en nuestras casas. 

Basura latente muy cerca,

tan cerca que su aliento nos alcanza. 

Malditos los cobardes 

que besan los labios de niñas,

de nuestras hijas,

pequeñas rosas aplastadas. 


¡No oses ni mirarla!


Claudia Ballester Grifo


martes, 2 de febrero de 2021

DILE MI LUNA


Desde el balcón de mis suspiros, en la intimidad con las estrellas, 

vistiendo de plata la desnudez de unos pensamientos 

que vuelan con el sigilo de un lamento en pena. 

Me abraza el arrullo de las constelaciones en su patio de escuela, 

me llegan sus risas y también sus tristezas. 

Cierro los ojos y la oscuridad me penetra. 


La luna, mi luna bella, 

redondita su cara, sonrojada su estela,

de azul su manto, mirada de estrella. 

Baja su vista, 

aguda como la de una madre en guardia,

abrazando la niñez de mi postura solitaria. 

Ella me habla bajito, alimenta mi calma. 


Mira, mi niña 

ese que tú amas respira tu aliento cuando alumbro su ventana. 

Esa rosa que alimenta una pasión desatada vuela su aroma 

cada noche pegadito a su cama. 

Veo sus sueños vagando por los campos, panorámica de los apetitos que le embriagan. 


¡Ay, mi luna! Amiga de mi alma. 

Dile al que duerme que le amo con toda la fuerza de mis ganas. 

Ilumina su tiempo de una luz cálida,

que le haga dormir bonito,

que tu beso sepa a mis labios de amante y amada. 

Qué al despertar encuentre dibujada mi forma tal como la soñó en lo más hondo 

de su noche callada. 


Claudia Ballester Grifo


RECEMOS


Con el corazón contrito por penas, angustias y plegarias. 

Mirando al cielo, cuchara de mis manos recogiendo lágrimas. 

Saquemos a los Santos velando almas, 

colgando las telas de los balcones, 

a ellos y a las Inmaculadas. 

Qué su fuerza divina alcance el horror que viste nuestras pobres miradas. 


Ni en la peor de nuestras pesadillas vivimos tal miedo y compaña,

nunca pensamos este encierro inhumano. 

En contra de todo lo que somos, 

huyendo de abrazos, 

sin sonrisas que guiñen ojos hermanos. 


Nunca pensamos diluirnos en la soledad colectiva. 

Miedo que se apodera de los más vulnerables, almas benditas. 

Mis viejos queridos, arrugas de mis días, 

mis crónicos y respiratorios, blanca mudez del rostro que cambia a medida que miras. 


Mirada al Altísimo, prudente medida. 

Recemos todos juntos un rosario de Aleluyas. 

No hay más miedo que la locura, 

centremos esfuerzos y agua mansa al río de cercanías. 

Repliegue de aliento, higiénicas medidas que dibujan un cielo de inmensa tersura. 


Recemos. 


Claudia Ballester Grifo


MIS SUEÑOS


Mis sueños,

¡pobres y alados!

Mis sueños. 

Sonrisas en la noche que me abriga,

iluminada por una luna amiga,

que resplandece en la laguna de sus miras. 


Vuelo en una liturgia que,

acaso alcanza a acariciar el halo de una quimera. 

Muy lejos, en lo recóndito de un mundo,

en el espacio brumoso del sentimiento,

donde fluyen los deseos ingenuos y buenos,

desnudos de prejuicios y miedos. 


Mis sueños, 

liberación de las cadenas de un cuerpo

que contrito de impresiones enmudece de desvelos. 

Lugar elegido para disfrutar del aire fresco

donde un mirar bonito viste de azul la luz de tus ojos. 

Se oye el rumor del viento, 

ramas de plumas abanican la perlas de tu rostro,

en el oscuro lupanar de mi voz invocando un "te quiero". 


Sueños, mis sueños táctiles rozando ese rostro que besa mis labios. 

Muy lejos, 

del rumor de las olas, 

del batir de un albatros recorriendo cielos. 

Gozando de un relato de flores y cuento,

sonriendo con los párpados que duermen mis ojos....

Mis sueños.  


Claudia Ballester Grifo