Me llama el día a través del espejo. Acaricia mi rostro como prolongación de un sueño.
Me niego a moverme abrazada a mi almohada,
quiero seguir la historia en mi mundo de sombras.
Me duele el cuerpo de tanto soñarlo.
Movida la noche con un cuerpo sano.
Corriendo y corriendo peligros y obstáculos,
pura adrenalina que me lleva de sobresalto en sobresalto.
Un asunto del alma con cifrado extraño,
codificada para un corazón amedrantado.
En la antesala de mi despertar se configura una ilusión que viene y se va.
La alcanzo con mis anhelos,
la caricio con mis pensamientos,
la amo en secreto,
es mía para mis sueños.
Enamorada de la poesía,
de su lamento,
cicatriz profunda que me fulmina por completo.
Viviendo por esas letras, pan de mi alimento.
Esperando, esperando...
Viviendo un cuento.
Claudia Ballester Grifo
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