Miré a la luna para pedirle un traje de cola con los lunares de sus ojos y el color de sus farolas.
Quiero bailarle a mi chico un flamenco de tronio que rasgue sus recelos para que se venga conmigo.
Me mira la luna cómplice,
celestina de mis amoríos que siendo mujer, siente conmigo.
-Te doy mi seda la de mis largos cabellos albinos.
Mis tules etéreos con los que seduzco y arrimo.
Mis perlas de lágrimas cuando pierdo un amigo y mi hilo dorado con el que bordo sueños y alivio.
Ay, mi luna!!!
Con todo eso me hago un vestido que quita el sentio.
Es tu seda caricia de un mundo desconocido. El que habitan los ángeles para envolvernos con su arrullo.
Con tus tules de misterio remato los volantes que dan vuelo a mi traje querido
Con tus lágrimas decoro mi escote abierto y desprendido.
Cosiendo con hilo de oro costuras invisibles y dando alas a la fiesta del Rocio.
Ya viene mi amante cautivo.
Castañuelas en sus manos,
jerez en el sabor de su boca.
Ya viene, ya viene
taconeando sus suelas,
repicando el suelo,
con su brazalete de rosas.
Claudia Ballester Grifo
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