El cangrejo egipcio se adentra en la carne viva,
te come, corroe con sus mandíbulas.
Maniatados, vulnerables a la tortura,
los ojos se aceran, se desencaja la mandíbula.
El último grito lo ahoga la marabunta.
Cruda pandemia que esclaviza la vida,
nos ata a cadenas, marca idas y venidas.
Dirige nuestros hábitos, reconduce posturas.
Apostilla al orden y cada uno interpreta una melodía.
Varios acordes agonizando redonda y semifusa,
el botellón anfitrión de terrible singladura.
No busco culpables,busco ayuda.
Todos a una, solidaridad amiga.
Por nuestros padres y abuelos,
por la gente querida.
Por las flores que nacen,
por los que querremos algún día.
Por todos ellos, usa mascarilla.
El miedo es un compañero de estima,
previene del delirio,
reflexión de conducta.
Conduce el sendero de albahaca y petunia.
Luce un cielo claro para quien de la cautela hace su disciplina.
Amigos,
de esta salimos sin duda.
Ánimo y cordura.
Claudia Ballester Grifo
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